| 9/11/2008 12:00:00 AM

No al metro de Bogotá

El profesor del MIT, y ex asesor de la alcaldía de Bogotá, Ralph Gakenheimer opina que se debería ampliar el TransMilenio y olvidar el Metro por costos.

Concentrarse en ampliar la operación del TransMilenio en Bogotá en vez de pensar en un metro, recomienda el profesor de planeación urbana y experto en transporte del Massachusetts Institute of Technology, MIT, Ralph Gakenheimer. El profesional fue invitado al Foro Bogotá 2038, que realizó Foros Semana.

“A mi parecer, se debe seguir tanto como se puede en extender el patrón del TransMilenio, que es mucho mas barato que el metro y más apropiado para transportar gente en lugares de bajas densidades como en las afueras de la ciudad”, le dijo a Dinero.com.

Es más barato incluso a pesar de que el TransMilenio tiene costos administrativos más elevados de los que podía tener por el hecho de que se trata de una estructura muy elaborada y porque tienen el requisito de construir carriles nuevos en las calles para reemplazar los que se usan en el sistema de transporte.

“Cuesta de US$20 millones a US$23 millones y aunque debería costar menos, aún no está en la categoría de los US$100 millones de un metro”, explica.

Con todo, le quedan algunas dudas. “En casos como el de la Avenida Caracas, donde el TransMilenio parece ocupar todo el espacio, no quedaría sino ir sino subsuelo”, añade.

Gakenheimer considera que el sistema de transporte masivo en Bogotá, indudablemente debe articular al TrasMilenio con los otros servicios de buses. “En el futuro se debe considerar el servicio de alquiler de bicicletas para llegar a destinos que se alejen de las estaciones”, opina. Con todo advierte que estas dos propuestas son difíciles porque los propietarios de las concesiones pueden no ser favorables a las iniciativas.

El profesor tiene una buena idea de lo que podría ser el sistema de tránsito para la capital colombina en diez años. “Yo supondría que habría más extensiones y densificación de las líneas de TransMilenio. Habría estaciones de intercambio con buses y otros sistemas de transporte colectivo de menor escala y bicicletas”, vaticina. Además en las terminales del tren de cercanías, debería haber lugares de ‘carros compartidos’, donde se arrendarían autos para terminar el viaje a casa de la gente que vive a gran distancia de la ciudad.

En Estados Unidos y Europa el esquema de vehículos arrendados se ha desarrollado bastante. “Lo hacen lugares que reciben reservas por internet y los carros se saca de los parqueaderos con una tarjeta electrónica”, explica.



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