| 1/21/2011 12:00:00 AM

¿Ni Atpdea ni TLC?

Colombia corre el riesgo de quedarse sin beneficios ni acuerdos comerciales con Estados Unidos. ¿Qué alternativas se barajan en el nuevo escenario?

En Colombia se ha vuelto lugar común, desde finales de 2006, escuchar que el próximo año será 'definitivo' para la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Y el pronóstico para 2011 no fue la excepción.

La nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes -firme defensora del libre comercio-, el enfoque del gobierno Obama en el comercio exterior para impulsar su economía y las mejoras de Colombia en derechos humanos y laborales -duramente cuestionados en el pasado- hacen pensar que esta vez sí será la vencida. La llegada a la presidencia de la Cámara del republicano John Boehner, en reemplazo de Nancy Pelosi, también es una señal alentadora. En abril de 2008, Boehner se enfrentó a Pelosi y le reclamó la aprobación del TLC con Colombia, del cual fue un firme defensor. Pero, aunque en esa ocasión no logró resultados positivos, hay quienes creen que desde su nueva posición como vocero del Congreso puede ser un poderoso aliado de nuestro país.

Con la mira en estos argumentos, Gobierno y empresarios trabajan bajo la batuta del embajador en Washington, Gabriel Silva, quien desde su posesión en el cargo desarrolla una intensa agenda para persuadir a senadores y representantes de ambos partidos de la importancia que tiene el TLC para Colombia.

Pero cada año trae su 'nubarrón' y en 2011 hay varios a la vista. Uno es la prórroga por solo seis semanas del sistema de preferencias Atpdea, que tiene a los exportadores en ascuas porque vence a mediados del próximo mes. Esta prórroga está condicionada a la extensión en el congreso estadounidense de un programa llamado TAA (Trade Adjustment Assistance) que busca ayudar a los trabajadores norteamericanos que pierdan su empleo como consecuencia de los tratados de libre comercio y que ahora está en poder de los sindicatos.

Otro escollo es la decisión política del gobierno de Obama de pasar primero el TLC con Corea del Sur, el más difícil de los tres pendientes, incluyendo Colombia y Panamá. Por último -aunque no menos importante- el arranque de la campaña electoral para la presidencia de los Estados Unidos, que entra en pleno calor en el segundo semestre del año y que deja sin mucho oxígeno al Tratado con Colombia.

Así las cosas, ¿cuáles son los escenarios en que se moverá este año la relación comercial con Estados Unidos?

Gremios y expertos consideran tres escenarios posibles en materia comercial: uno ideal, que incluye la aprobación del TLC y el Atpdea en el primer semestre; otro realista, en el que se logre la extensión de las preferencias al menos por 18 meses mientras el Congreso aprueba el TLC y, finalmente, uno pesimista -y menos deseable- en el que no se lograría ni lo uno ni lo otro.

El escenario ideal parte de la premisa de que para Colombia se ha abierto -de nuevo- la que los expertos definen como 'ventana de oportunidad' para la aprobación del anhelado acuerdo, pues el partido republicano, que en años anteriores apoyó el TLC con Colombia, es mayoría en la Cámara. Sin embargo, en el Senado sigue en desventaja.

Camilo Reyes, presidente de la Cámara Colombo-Americana, asegura que este escenario podría darse entre enero y junio, impulsado por el trabajo diplomático y la coordinación entre Gobierno y sector privado. Reyes tiene razones para ser optimista, ya que en lo corrido de enero se logró la visita al país de influyentes senadores republicanos como John McCain y John Barraso, quienes expresaron su abierto apoyo al acuerdo.

También se coordinó la visita de Sander Levin, un representante demócrata que de tiempo atrás ha expresado su rechazo a la aspiración colombiana, y que llegó el 12 de enero para verificar si existen avances en materia de derechos humanos y laborales en Colombia. Y para mediados de febrero se espera que otro fuerte opositor, el senador demócrata Max Baucus, visite por primera vez el país.

Por el lado colombiano, la visita del vicepresidente Angelino Garzón a Estados Unidos se presenta como una buena oportunidad de mostrar los cambios que registra el país en temas laborales y de derechos humanos, pues el funcionario ha sido una importante figura del sindicalismo en el país.

Pero en la estrategia también hay argumentos comerciales que juegan un papel decisivo, pues cada día es más evidente la pérdida de mercado que registran los productores agropecuarios de Estados Unidos en Colombia. Jorge Enrique Bedoya, presidente de Fenavi, gremio que representa a los productores avícolas, señala que solo en el caso del maíz amarillo, los exportadores norteamericanos están perdiendo cerca de la mitad del mercado que hasta hace cinco años tenían en el país.

Mientras un lustro atrás, 85% de las importaciones de maíz amarillo provenía de Estados Unidos, hoy solo 45% se compra en ese país, pues los colombianos encuentran mejores condiciones en países de Mercosur, con los que existe un tratado comercial que reduce los aranceles.

Para Bedoya, la puesta en vigencia del TLC con Canadá, en el primer semestre de este año, será un golpe adicional a los exportadores de granos de Estados Unidos, pues este es un país muy competitivo.

Cambio de escenario
El segundo escenario posible en la relación con Estados Unidos apunta a que podría lograrse la aprobación de Atpdea pero se aplazaría el TLC. Esta es una situación similar a la que se registra desde el 28 de febrero de 2006, cuando se terminó la negociación del TLC que fue firmado en noviembre 22 y que hasta ahora no se ha aprobado en el Congreso.

Para Bedoya, el hecho de que coincidan dos iniciativas de gran importancia para Colombia como son el Atpdea y el TLC en un mismo periodo legislativo podría llevar a que solo sea aprobada una de ellas, en cuyo caso se piensa que se mantendrían las preferencias. Bajo este sistema, Colombia exportó entre enero y octubre del año pasado un total de US$7.811 millones.

Pero, justamente el costo que para Estados Unidos tiene el otorgar beneficios arancelarios unilaterales -solo en el caso de Colombia el ahorro para los exportadores es de unos US$100 millones al año- hace temer por un tercer escenario, este pesimista, que aunque algunos califican de improbable, no se puede descartar y que implicaría para el país quedarse sin las preferencias de Atpdea y sin TLC. Para Javier Díaz, presidente de Analdex, si esto se llegara a presentar "habría que reforzar la presencia en otros mercados y acelerar otros tratados comerciales que resultan clave para el país".

Si bien la suerte del libre comercio con Estados Unidos se juega en el primer semestre de este año, lo que muchos exportadores esperan es que esta vez tengan el boleto ganador.

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