| 5/15/2009 12:00:00 AM

Mercados bajo estrés

La incertidumbre por las pruebas de estrés a las que fueron sometidos los bancos estadounidenses se reflejó en el comportamiento mixto de los principales índices bursátiles. Tras el resultado, reina la sensación de que lo peor ya pasó.

A tan solo un día de conocerse los resultados de las pruebas de estrés que decidió aplicar el gobierno de Estados Unidos a los 19 bancos más grandes de ese país, el mercado bursátil de Nueva York cerraba una de sus peores jornadas de los últimos meses: el Nasdaq cedía 2,44% y el Dow Jones perdía 1,20%. En Europa, Frankfurt bajó 1,57%, París perdió un 0,97% y Londres presentó un estable 0,05%.

El sector financiero, en conjunto, cedió 2,19%, con descensos de 7,75% en Wells Fargo y de 5,32% en JPMorgan Chase, mientras las acciones del Bank of America se mostraban sólidas al revalorizarse 6,46%. Este es uno de los bancos que necesitará fondos adicionales para afrontar un agravamiento de la recesión económica, con un auxilio estimado en US$33.000 millones.

Los inversores llevaban varios meses esperando el análisis de la Reserva Federal (FED), el Departamento del Tesoro y otras agencias reguladoras estadounidenses con el fin de determinar la capacidad de los bancos para resistir un eventual empeoramiento de la situación económica y financiera. Al final, los resultados fueron mejores de lo esperado: solo 5 de los 19 bancos necesitarían capital adicional, en caso de presentarse tal escenario (ver cuadro). Timothy Geithner, secretario del Tesoro de Estados Unidos, declaró a la cadena estadounidense de televisión pública PBS que el resultado era tranquilizador, y aseguró que "ninguno de los bancos sometidos a las pruebas era insolvente".

Sin embargo, el presidente de la FED, Ben Bernanke, calmó los ánimos de los inversionistas al indicar que las pruebas podrían estar marcando el camino hacia una actitud más intervencionista del gobierno con el sector bancario. En este mismo sentido, Paul Krugman, premio Nobel de economía, hizo un llamado especial a la prudencia una vez conocidos los resultados: "¡Hurra! ¡La crisis bancaria terminó! ¡Vamos de fiesta! Está bien, tal vez no", escribió en su columna del diario The New York Times.

"Lo que estamos viendo es una decisión de parte del presidente Obama y su equipo por salir del enredo de la crisis financiera", aseguró Krugman. Según el experto, esta es una estrategia que puede salirle bien a Obama porque el mercado responde a las expectativas, aunque llama la atención sobre la importancia de entender los riesgos que una decisión de estas puede acarrear. "Recuerden, fueron los mercados y no el gobierno los que declararon que los bancos estaban descapitalizados", puntualizó.

Como era de esperar, pasada la euforia por los resultados de las pruebas de estrés, los mercados regresaron a su tendencia promedio de los últimos dos meses, de leves incrementos diarios.

Baja el apetito por los bonos soberanos

Ante la continuada recuperación del mercado financiero, los inversionistas han recuperado la calma en sus inversiones en bolsa. Por ello, la sorpresa para las autoridades de Estados Unidos corrió por cuenta del poco apetito mostrado por sus bonos del Tesoro, en una emisión puesta en venta el mismo día en que se conocieron los resultados de las pruebas de estrés. Aunque esta es una clara señal de que la confianza ha regresado al mercado y aumenta la esperanza de que lo peor de la crisis financiera ya puede haberse superado, resulta ser igualmente un fuerte tropiezo para el financiamiento de la política contracíclica que adelanta el gobierno de Obama.

Los US$14.000 millones en bonos del Tesoro con vencimiento a 30 años que esperaba colocar Estados Unidos en el mercado internacional se encontraron con una baja demanda, haciendo que su tasa de interés alcanzara 4,26%, después de que el día anterior se ubicaba en 4,10%, y casi un punto porcentual más alta de la cotización de un mes atrás, mientras la deuda pública a diez años se valorizaba igualmente y su rentabilidad se situaba en 3,33% (ver gráfico).

Este incremento de tasas puso en el centro del debate si la FED hará un esfuerzo por frenar las tasas a través de compras directas de bonos del gobierno, como las que viene haciendo desde marzo de este año, en un momento en que los compradores europeos son cada vez más escasos por cuenta de la intensificación de esfuerzos de sus bancos centrales, en una acción coordinada por detener la severa recesión que enfrentan sus economías. El escenario es más complicado aún si se tiene en cuenta que la política monetaria de los países europeos está alcanzando el límite de su capacidad.

Pronósticos económicos más favorables

La situación tomó un nuevo matiz con el anuncio que hizo el pasado 11 de mayo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en cuanto a que la recesión en el Reino Unido, Francia e Italia estaba próxima a terminar. "Vemos signos de pausa en la recesión económica", anota la organización, respecto de estas tres economías en su más reciente informe de proyecciones económicas para los países miembros de la OCDE.

Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, comentó en una reunión de banqueros centrales en Basilea, Suiza, que la economía global se encontraba en un punto de inflexión, "con algunos países por encima de este punto", agregó. Y no es para menos, el índice de indicadores líderes que elabora el organismo sugiere que China, el Reino Unido, Francia e Italia están en un estado de recuperación del ciclo económico.

El análisis de datos presentados en el informe de la OCDE hace prever que las recesiones del Reino Unido y de Francia terminarán en agosto e incluso antes para el caso de Italia. En China, país que no está en franca recesión pero que ha presentado varios meses de decrecimiento de su PIB, el regreso a la senda de crecimiento ya puede haber comenzado, argumenta el informe.

Estas estadísticas se presentan en un momento en que indicadores como el gasto de los consumidores estadounidenses han mejorado ostensiblemente, mientras las exportaciones chinas experimentan un repunte y el préstamo para vivienda y para el sector privado en el Reino Unido muestran mejorías, al igual que su actividad empresarial.

En el informe se señala igualmente que otras economías avanzadas, como Estados Unidos, Japón y Alemania, así como algunas economías emergentes como Brasil, Rusia e India continúan en una fuerte recesión, aunque los datos señalan que el deterioro es cada vez menor. Por su parte, Rusia y Alemania han sido los países más golpeados entre las economías más grandes del planeta, al tiempo que Francia e Italia han escapado con un menor daño, señala la OCDE.

Sin embargo, las cifras oficiales de producción industrial en Francia e Italia, publicadas ese mismo día, denotan que la recesión continúa abriéndose camino en esos países. La producción industrial de Francia e Italia, excluyendo el sector de la construcción, presenta caídas del 4,6% y del 1,4%, respectivamente, en marzo, respecto del mes anterior. Esto puede indicar que la producción en la Unión Europea es más débil de lo que considera la OCDE.

América Latina consolida su buena posición

En la región latinoamericana y, en mayor medida en Centroamérica, se está reafirmando que el efecto de la crisis no va a ser tan severo como el que se ha vivido en el resto del mundo. Sin embargo, el menor ritmo de la economía real y el pánico del mercado se han hecho sentir con fuerza. Las caídas en el turismo y en las remesas han sido, de lejos, las más grandes en los últimos diez años. No obstante, la mayor parte de los sectores bancarios de sus economías se han mostrado fuertes y bien capitalizados. Además, la mayoría de los gobiernos ha respondido de forma efectiva mediante el uso de su política monetaria y fiscal.

Desafortunadamente, la economía regional continúa siendo dependiente de la recuperación de Estados Unidos y de sus demás socios comerciales. En su revisión del crecimiento de la región para este año, el Fondo Monetario Internacional (FMI), con su estimado de contracción de 1,5% de la economía latinoamericana, afirmó que los países con vínculos más estrechos con Estados Unidos serían los más afectados.

Para contrarrestar la situación, las instituciones multilaterales más comprometidas con la región están sumando esfuerzos. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el banco Mundial (BM), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco de Desarrollo del Caribe (BDC) planean trabajar unidos para ofrecer apoyo a América Latina hasta por US$90.000 millones durante los próximos dos años. El BID espera aportar US$29.500 millones de este monto; el BM US$35.600 millones; la CAF US$20.000 millones y el BDC US$500 millones. Además de esto, el FMI está dispuesto a ofrecer a la región sus líneas de crédito especiales.

Colombia refuerza su optimismo

Dentro del contexto latinoamericano, Colombia continúa consolidándose como una de las economías más sólidas. Esto ha llenado de optimismo a los operadores del mercado y ha hecho que, tanto las autoridades como los analistas económicos, vean en nuestro país una de las mejores oportunidades para los inversionistas a la salida de la crisis.

Una prueba del buen momento por el que atraviesan actualmente las finanzas públicas nacionales fue la colocación exitosa de US$1.000 millones, luego de recibir ofertas totales por cerca de US$3.800 millones. Esta cifra supera la de por sí positiva demanda por US$2.700 millones recibida en enero, momento en el que se colocaron US$1.000 millones en el mercado global.

Sin embargo, el desafío para la economía colombiana continuará. Más allá del regreso de la confianza y de los mejores resultados del sistema financiero y bancario, la mirada debe ponerse en los indicadores sociales, que empeoran día tras día y que no cederán en el corto plazo. La tasa de desempleo continúa su tendencia al alza y no se puede esperar que la misma cambie sin los estímulos suficientes por parte del Gobierno y sin el compromiso del sector privado. Esta es la primera vez que una crisis coge al país con capacidad de intervenir tanto con instrumentos de política monetaria como fiscal; es necesario aprovechar esta oportunidad de oro.

Por ello, es preciso realizar una evaluación juiciosa de los bienes y servicios que demandará el mundo a la salida de la crisis, pues ello permitirá enfocar adecuadamente los esfuerzos que vienen adelantando todos los actores nacionales. En momentos en que se planea llevar a debate reformas tan cruciales como la anhelada Reforma Financiera, es imperativo dar celeridad a los cambios estructurales que le permitirán a Colombia tomar la delantera en el ámbito regional.

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