| 1/20/2009 12:00:00 AM

Mejorar el sistema de salud

Cuánto puede aumentar la justicia en la prestación de ervicios de salud en Colombia. ¿Los fallos de los jueces son buenos? Opina el experto Sir Michael Rawlins.

¿Se puede conseguir que el sistema de salud en Colombia ofrezca coberturas totales para todos los tratamientos a todas las enfermedades? En el mundo real, con limitaciones de presupuesto es una propuesta imposible de conseguir. Incluso en los países más ricos es impensable.

Pero entonces, cómo se diseña un sistema de salud eficiente, que atienda las necesidades más importantes de una nación. Para el médico e investigador británico, Sir Michael Rawlins, la respuesta tiene dos ángulos. De un lado, hay que consultar qué tantos recursos tiene a su disposición el sistema. De otro, hay que acordar por consenso los principios fundamentales que orienten la distribución de esos recursos que siempre serán limitados.

Los gastos enormes no tienen mucha cabida, porque le quitan la sostenibilidad financiera al sistema. En este escenario, las decisiones de los jueces nacionales que le exigen al sistema de salud el pago de tratamientos costosos salen mal libradas. “Por principio no me gusta criticar a los jueces en ninguna parte del mundo. Es potencialmente peligroso”, bromeó Rawlins en entrevista con Dinero.com. Encuentra sin embargo que los jueces no actúan bien cuando piden cosas que se salen de las posibilidades financieras del sistema en el país, a pesar de que se funden en criterios bien intencionados de derechos humanos o de convenciones internacionales. “En Colombia pagan tratamientos que no pagaríamos en el Reino Unido. Es una decisión ineficiente en costos”, dice.

“En Gran Bretaña tenemos un presupuesto para salud diez veces más grande que el colombiano, porque el PIB británico es también diez veces mayor. Lo que es eficiente en costos para nosotros, podría no serlo para Colombia. No les alcanzaría”, dice. Algo similar ocurriría entre Estados Unidos y el Reino Unido. El presupuesto de salud de Estados Unidos es el doble del británico.

“Siempre habrá limitaciones. Tenemos que darnos cuenta de que el problema no es si tenemos que restringirnos o no, - siempre habrá que hacerlo -, sino cómo lo hacemos. Encontrar la manera más justa para distribuir”, añade.

En esos términos, señala Lord Rawlins, el problema de la cobertura en salud es un problema de justicia distributiva, un problema de la misma naturaleza del que ha preocupado a los filósofos desde Platón. Ellos han establecido propuestas como la igualitaria que pretende el mayor bien para el mayor número de personas, pero no es el único mecanismo. “No hay una fórmula”, señala.

Por eso Rawlins, que acaba de ser designado como consultor del Ministerio de Protección de Colombia, propondrá la creación de Concejos de Ciudadanos, similares a los que operan en el Reino Unido. Los Concejos son organizaciones que ayudan a encontrar prioridades en la distribución de los recursos escasos.

El Concejo de Ciudadanos en Gran Bretaña es un grupo de 30 personas que se reúne dos veces al año durante varios días en cada ocasión para discutir temas importantes en la asignación de presupuestos para la salud.

El grupo está bien estratificado para que represente los segmentos ricos y pobres, las minorías étnicas y las regiones geográficas.

La labor del grupo es de la mayor importancia y así lo perciben las comunidades. La muestra está en que este año hubo 35.000 solicitudes de personas interesadas en vincularse.

Las preguntas que se le hacen al Consejo no son de detalle sino de principios para compartir los recursos finitos para salud.

Una, dice lord Rawlins, puede ser sobre edad. “¿Deberíamos darles prioridad en atención médica a los niños sobre sus abuelos?”, menciona como ejemplo. Para resolver la pregunta, el Consejo recibe el testimonio de grupos de expertos con visiones diferentes y finalmente deciden.

“En Gran Bretaña le dimos igual valor al año adicional de vida de un joven o de un anciano. Pero esa es la visión británica. Frente a la misma pregunta, en España podrían preferir a los niños y en Japón darles prioridad a los más viejos por el respeto que tiene esa cultura hacia sus mayores”, explica.

Una vez establecidos los principios, el resto de las decisiones se deben tomar mirando la eficiencia del gasto. Qué tanto ás se puede conseguir con un peso adicional gastado en salud.

El gobierno británico quería saber la mejor manera de incluir los tratamientos de fertilidad que pensaba incluir en sus planes cobertura en salud. La opinión de Rawlins y la organización que preside (el National Institute for Health and Clinical Excellence, Nice) fue que se debería aceptar la fertilización invitro siempre que la paciente tuviera menos de 39 años. Cuando se practica en personas mayores los resultados son pobres, no es un tratamiento eficiente en términos de costo, porque el resultado no compensa la inversión en el tratamiento.

Lo que se puede cubrir o no es una decisión económica, sugiere finalmente Sir Michael Rawlins.

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