| 10/30/2005 12:00:00 AM

Mayor confianza, mayor consumo

El gran protagonista de 2005, sin duda, ha sido el consumo privado. Por fin esta importante fuente de crecimiento se está moviendo.

Contrario a lo venía sucediendo en años anteriores, cuando se mantenía estancado, este año el consumo privado está mostrando un gran dinamismo, con un crecimiento de 4,8% en el primer semestre. Es una muy buena noticia para la economía, si se tiene en cuenta que en Colombia el consumo representa un 83% del PIB, con una participación de 62% del consumo privado y de 21% del público.

Según se desprende de la Encuesta de Consumo de Fedesarrollo, el aumento en el consumo de los hogares se debe a la mayor confianza de los colombianos en su futuro y en el país. En agosto, el índice de confianza del consumidor que mide esta entidad alcanzó su máximo histórico y aunque en septiembre se redujo un poco, su valor en el último año prácticamente se ha cuadruplicado al pasar de 5,9 a 19,8.

Para un 5,9% de los encuestados por Fedesarrollo, las condiciones económicas de su hogar son mejores ahora que hace un año, en tanto que un 42,5% opina que el año entrante serán aún mejores. Llama la atención de la encuesta, el aumento de la confianza, en especial en los hogares de ingresos más bajos que consideran que las condiciones de empleo son mejores y la evolución de los precios ha sido favorable.

El mayor consumo de los hogares se ha concentrado en productos durables como vehículos, muebles y electrodomésticos, lo que a su vez se ha reflejado en el crecimiento de los sectores que producen estos bienes. De hecho, mientras que la producción de manufacturas livianas como textiles, calzado y prendas de vestir ha disminuido, la de bienes durables está disparada.

Entre las razones del crecimiento del consumo de bienes durables están, como muestra la encuesta, una mejor percepción de los hogares con respecto al futuro, pero también el impacto de la revaluación del peso sobre los precios de los productos importados, los cuales se han reducido en términos reales, haciéndolos mucho más accesibles. Entre julio de 2004 y julio de 2005, las importaciones de bienes de consumo no duradero aumentaron 17,8%, mientras que las de consumo duradero lo hicieron en 32%. Las facilidades de crédito que ofrecen los comerciantes, particularmente las grandes cadenas, para la adquisición de estos productos, unidas a una coyuntura de tasas de interés a la baja son otro factor que incide en el crecimiento del consumo de bienes durables.

Comercio, el gran favorecido El comercio, en particular el minorista, es el gran beneficiado de este nuevo auge del consumo privado, pues en la medida en que vende lo que se produce internamente y también lo importado está creciendo muy por encima de la producción industrial. De hecho, el crecimiento fue de 7,21% entre julio de 2004 y julio de 2005, frente a 3,73% de la industria.

Los mayores aumentos se han presentando en muebles y equipos para oficina y computadores (33%), vehículos, automotores y motocicletas (30%) y electrodomésticos (20%).

La venta de alimentos, por su parte, está entre las de menor crecimiento, en línea con lo observado al seguir las distintas canastas de consumo que mensualmente hace ACNielsen en supermercados y tiendas.

De hecho, según esta entidad, la participación de los alimentos dentro del total del gasto de los hogares es cada vez menor. Esto, porque los colombianos están sustituyendo consumo de bienes masivos por el de bienes durables, pero también porque los precios de los primeros se han reducido como resultado de la competencia interna y por la competencia con los bienes importados.

Otro dato interesante que trae ACNielsen y que además está relacionado con el punto anterior es la creciente participación de la tienda tradicional como lugar de compra de alimentos, sobre todo en los estratos bajos.

La razón es la cercanía de los hogares a las tiendas, el acceso a crédito (el fiado) y la posibilidad de encontrar productos de menor precio y menor tamaño diseñados especialmente para este canal. En las tiendas es posible conseguir presentaciones pequeñas de todos los productos, como cojines de shampoo y de otros productos para el pelo o pastillas de chocolate empacadas por unidades. También -y esta es una razón de fondo para los hogares más pobres a la hora de hacer sus compras- la posibilidad de adquirir porciones fraccionadas de productos como aceite, detergentes para ropa, pañales, etc.

En conclusión, todas las condiciones están dadas para que aumente el consumo de los colombianos. La confianza, que es quizás el elemento más importante para consumir, está ahí, como también lo están todas las condiciones macro.

De igual forma, desde la perspectiva microeconómica, el hecho de que los productores de alimentos se estén concentrando en las tiendas y estén ofreciendo productos de fácil acceso para la población de menores ingresos es un avance en la estrategia de cómo venderles a los más pobres, lo cual termina favoreciendo tanto a consumidores como a productores.
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