| 5/26/2012 6:00:00 AM

Los tentáculos ignorados del cartel de las cárceles

Nuevas grabaciones revelan que la empresaria Diana Nassif, pendiente de una imputación de cargos en la Fiscalía, ponía a su servicio a dirigentes políticos, alcaldes y oficiales de las Fuerzas Armadas para hacerse a jugosos negocios de contratación.

La empresaria sucreña Diana Nassif, cabeza del llamado cartel de las cárceles, bien podría encarnar la versión femenina del Grupo Nule. La analogía se basa en más de un centenar de grabaciones y documentos que revelan que su modelo de negocios contractuales coincidía en lo fundamental con el aplicado por los primos que hoy espían culpas en la cárcel Picota: millonarios anticipos, cesiones de contratos incumplidos y pago de comisiones fortalecían sus influencias en varios ámbitos de la administración pública.

La Revista Dinero reveló en edición 397 la manera como la señora Nassif, aliada con amigos y colegas como el empresario Aarón Rabinovich y con el concurso de abogados sin escrúpulos, logró manipular en 2008 la adjudicación de un contrato por $53.537 millones. La publicación aportó como evidencia algunos audios de conversaciones telefónicas –hoy en poder de la Fiscalía- en los que, de viva voz, la protagonista de esta historia daba ordenes, hacía arreglos sin límites éticos y celebrababa triunfos como el que obtuvo cuando cobró $1.000 millones por aplicar una estrategia que convertiría en beneficiario del contrato a su amigo Rabinovich.

Sus andanzas fueron descubiertas aquel año por el entonces zar anticorrupción Oscar Ortiz González. Sin embargo, casi cuatro años después, Nassif y sus socios no han sido imputados de cargos en los estrados judiciales.

En el entretanto, Dinero.com obtuvo nuevas pruebas que demuestran que el lucrativo negocio del cartel no se concentró exclusivamente en el ámbito carcelario. Grabaciones no divulgadas hasta ahora revelan cómo la poderosa dama tenía contactos expeditos con dirigentes políticos, mandatarios regionales e incluso oficiales de las Fuerzas Armadas que se ponían a su servicio para asegurarle jugosos negocios con la administración.

Las audios que permanecían inéditos muestran, por ejemplo, que Nassif buscó y se reunió en varias ocasiones con el entonces senador de la República Manuel Ramiro Velásquez y con Luis Fernando Sanín, asesor de confianza de éste. Velásquez, considerado en el Congreso como un verdadero experto en temas de defensa y seguridad, habría ayudado para que empresas representadas por la dama recibieran un trato preferencial durante el proceso de contratación de scaners que serían utilizados en los puertos para inspeccionar contenderos sin necesidad de que fueran abiertos por la Policía Antinarcóticos y las autoridades aduaneras.

“Te ayudo, mi riñón”


La alerta temprana que se activó entonces impidió que el negocio se concretara, aunque el intento sigue impune. El entonces Ministro de Transporte Andrés Uriel Gallego dirigió una carta a la Dian para evitar que la adjudicación del contrato fuera hecha a dedo. También consiguió que el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) tomara cartas en el asunto. Por eso en una de las conversaciones grabadas entre la señora Nassif y el asesor del parlamentario, se oye cuando este advierte: “Mi riñón –como solía llamar Sanín a Nassif- el Inco está jodiendo mucho, pero nosotros seguimos ayudándote”.

En otras conversaciones grabadas por autoridades judiciales, cuyo impacto probatorio en los expedientes aún no se conoce, Nassif y sus colaboradores inmediatos dejan ver los artificios utilizados para que el entonces alcalde de Valledupar, Rubén Alfredo Carvajal Riveira, le permitiera a Cipecol, firma de la empresaria sucreña, ceder a amigos suyos contratos relacionados con la instalación de antenas y cámaras de seguridad.

Una de las principales sorpresas contenidas en los audios es que la intermediación en algunos de estos negocios estuvo a cargo del abogado Manuel Sánchez, ampliamente conocido y cuestionado en los círculos de contratistas en Bogotá. Nassif se refiere a él como a una “porquería de tipo”, pero admite que sin su concurso no sería posible conseguir sus objetivos.

Su tradición de incumplimiento allí es ampliamente conocida. Para la muestra un botón. En junio de 2007 su empresa Cipicol, en unión temporal con SBE Ltda., se convirtió en adjudicataria de un contrato por $3.197 para poner en funcionamiento la línea de seguridad 1-2-3 y la instalación de cámaras de circuito cerrado. El plazo inicial para su ejecución fue de cinco meses. Sin embargo, en diciembre de ese mismo año obtuvo una adición por S1.350 millones. Pero cuatro años después, sólo 16 de las 54 cámaras funcionaban de manera intermitente.

A discreción

Sus contactos con oficiales de la Fuerza Pública también se han hecho evidentes. Las grabaciones revelan que ha tenido contactos al menos con dos coroneles de la Policía y con un hombre que sólo está identificado por ahora como Álvaro, quien la mantiene al tanto sobre la adjudicación de los contratos.

Sus negocios allí parecen haber sido tan productivos, que en alguna ocasión una coronel de la Policía la llamó para anunciarle que le gustaría retirarse y trabajar para su compañía. En uno de los audios “Álvaro” le anuncia que hay un contrato para la firma y que ojalá les saliendo negocios.

Es frecuente que a sus interlocutores les pida conseguirles contactos en la Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército.

Al igual que los Nule, la cabeza de la organización vive endeudada por causa de sus múltiples compromisos e incumplimientos. Y entonces apela también al mecanismo del soborno para evitar que los bancos la embarguen. Una abogada a su servicio es la encargada, a juzgar por las grabaciones, de convencer a sus colegas de los bancos para que dilaten las medidas cautelares, siempre a cambio de dinero.

Escuche aquí los audios completos


Contacto parlamentario
Diana Nassif conversa con Manuel Ramiro Velásquez, entonces congresista integrante de la Comisión Segunda del Senado y experto en temas de defensa y seguridad.


El cabildeo
Aquí Luis Fernando Estrada Sanín, asesor del congresista Velásquez, pone al tanto a Nassif del cabildeo que él y su jefe hacen a su favor en esferas de la contratación pública.



La sombra de Manuel Sánchez
Esta charla pone en evidencia que Manuel Sánchez, pieza del carrusel de la contratación en Bogotá, movió también fichas en negocios de la señora Nassif con la Alcaldía de Valledupar.



Coronel en retirada
Una coronel de la Policía, cuya identidad no ha sido establecida oficialmente, llama a Diana Nassif para decirle que está pensando en retirarse del servicio activo para irse a trabajar con ellas. La oficial sería un contacto clave en la adjudicación de contratos con la fuerza pública.



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