| 10/12/2007 12:00:00 AM

Los primeros afectados

Semanas después de la explosión de la crisis hipotecaria en Estados Unidos, empiezan a aparecer las primeras consecuencias. Sin duda, habrá muchas más.

La reducción de un 10% de la nómina de Wall Street es una de las primeras consecuencias de la crisis hipotecaria que se desató hace unas semanas en Estados Unidos. El impacto de los despidos y de la reducción en las utilidades de las entidades financieras (al cierre de la primera semana de octubre las pérdidas de los bancos grandes ascendían a US$18.000 millones) se sentirá en la economía de Nueva York y, particularmente, en el mercado de la vivienda que depende fuertemente de las compensaciones salariales que reciben los ejecutivos cada año.

Para tener una idea de lo que representan estas compensaciones, basta con mirar el valor de los bonos extraordinarios por US$24.000 millones que pagaron las entidades financieras en 2006. Por supuesto, se espera una gran caída de esta cifra en 2007.

Pero no solo se verá afectada la economía de la ciudad de Nueva York. Tanto Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo y Alistair Darling, canciller del Reino Unido, han manifestado su preocupación por los efectos que el apretón de crédito pueda tener sobre el crecimiento económico de los trece países que conforman la zona euro y del Reino Unido.

Trichet, en particular, teme por el impacto de la crisis financiera sobre la confianza y los costos de financiamiento, mientras que Darling es enfático en afirmar que la economía del Reino Unido se desaceleraría como consecuencia del acceso restringido al crédito.

El nerviosismo de las autoridades europeas por el posible impacto de la crisis sobre el crecimiento económico, se hizo manifiesto en las reuniones que sostuvieron los bancos centrales, en la primera semana de octubre. En estas, tanto el Banco Central Europeo como del Banco de Inglaterra decidieron dejar inalterados los intereses de corto plazo, en 4% y 5,75%, respectivamente.

No obstante, la posición del Banco Central Europeo no es fácil. La inflación en la zona euro está en 2,1%, por encima de la meta del banco que espera una tasa por debajo, pero cercana al 2%, a la vez que los datos económicos recientes muestran una desaceleración del crecimiento, exacerbada por las limitaciones de crédito.

A esta presión se suma la revaluación del euro frente al dólar, más de 7% en lo que va corrido del año, motivada por las perspectivas de posibles bajas adicionales de los intereses en Estados Unidos y de una desaceleración de la economía de este país. Aunque, de acuerdo con los datos recientes de empleo en Estados Unidos, esta posibilidad parece bastante remota ahora.



Más consecuencias

La reducción de los 50 puntos básicos en los intereses de corto plazo por parte de la Reserva Federal, fue suficiente como para estimular el regreso de los flujos de capital a los países emergentes en busca de rendimientos más favorables. Sorprendentemente, la gran aversión al riesgo y la revalorización del mismo -de las que tanto se habló en los días siguientes a la crisis-, parecen estar diluyéndose.

En el caso específico de Colombia, el ingreso de capitales se está dando, además de las razones antes aducidas, por el estímulo al endeudamiento externo que surge del diferencial del costo del crédito que existe con Estados Unidos, sumado a las expectativas de revaluación del peso que aún persisten.

No hay que olvidar que el costo efectivo del crédito subió en Colombia considerablemente como consecuencia del encaje marginal. En este momento el crédito preferencial está entre 11% y 13%, frente a una tasa de 7% a 8% en Estados Unidos, para créditos superiores a seis meses que no requieren del depósito del 40% en el Banco de la República.

Ganadores, hasta el momento

A pesar de las malas noticias de la crisis, particularmente para las entidades financieras y algunas economías, hay sectores y mercados para los que las noticias son buenas. Es el caso, por ejemplo, de los mercados de acciones, así como de los mercados de los países emergentes.

La responsabilidad de estos buenos resultados no obstante es de la Reserva Federal que optó por la decisión drástica de reducir los intereses para evitar que la crisis se extendiera a la economía en general.

El índice Dow Jones superó los 14.000 puntos, el nivel más alto de toda la historia. Algo similar está pasando con las bolsas de Asia. De igual forma, las monedas de los países emergentes se revaluaron, recogiendo la devaluación de las semanas anteriores.

Para muchos este rally inducido por la Fed podría continuar por un rato, generando buenos rendimientos. Desde 1947, la Fed se ha embarcado en 12 ciclos de reducción de intereses. La historia muestra que en los seis meses siguientes a la reducción de intereses, las acciones han aumentado 7,2% en promedio y 13,1% en los doce meses siguientes. Estos promedios incluyen por igual, las veces en que los precios subieron, así como cuando bajaron.

La incertidumbre

Los datos recientes de empleo en Estados Unidos, muy superiores a los esperados, han llevado a los inversionistas y al público en general a cuestionar la decisión de la Reserva Federal de reducir los intereses. Muy posiblemente, si su presidente Ben Bernanke los hubiera conocido al momento de tomar la decisión, el resultado podría haber sido diferente.

Sin embargo, lo cierto es que la raíz de esa decisión, los mercados se calmaron y reaccionaron favorablemente. El tema pendiente es el de la inflación que, ante una política monetaria expansionista, podría dispararse.

Ben Bernanke no puede dejar de ninguna manera que los mercados perciban que no está dispuesto a controlar la inflación. Si esto ocurre, el dólar podría seguir cayendo por la pérdida de confianza en la Fed.

Hasta ahora están surgiendo las primeras consecuencias de la crisis hipotecaria americana. La manera como esta ha sido enfrentada por parte de lo bancos centrales y en particular por la Reserva Federal de Estados Unidos, hace pensar que está bajo control. No obstante, cualquier cosa puede dispararla de nuevo, con costos incalculables para la economía global. Hay que estar muy pendiente de cada movimiento.
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