| 6/9/2011 4:55:00 PM

Llamada de emergencia

El gobierno Santos decidió meterle el acelerador a la venta de la ETB, jugada para salvar uno de los principales activos de Bogotá. La pregunta es si lo logrará.

La Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) parece hoy un carro que está pasando aceite: casi nadie se interesa en comprarlo, pues resulta costoso su mantenimiento. Además, nadie sabe si la plata que se le meta se recupere cuando se logre vender. Y, para completar, consume mucho combustible frente a otros vehículos con mejor tecnología y que parecen verdaderos último modelo, como Telefónica y Telmex.

Ante este oscuro panorama, y luego de dos intentos fallidos, el tema de la enajenación volvió a la agenda la semana anterior, cuando el presidente de la empresa, Fernando Carrizosa, anunció la radicación de un proyecto de acuerdo en el Concejo de Bogotá para vender 86,5% de las acciones que tiene el Distrito en la ETB.

El problema de dicha oferta es que se hará en medio de una de las peores crisis institucionales de la ciudad, con el alcalde mayor, Samuel Moreno Rojas, suspendido por la Procuraduría y a pocos meses de las elecciones. Ninguno de los candidatos a sucederlo querrá resolver este chicharrón.

Lo paradójico del asunto es que todo indica que no era necesario tramitar un nuevo proyecto por el cabildo, pues un concepto de la sala de consultas del Consejo de Estado de septiembre de 2001, avaló el acuerdo 07 de 1998, impulsado en la administración del ex alcalde Enrique Peñalosa. En dicho pronunciamiento, el Consejo de Estado fue claro en señalar que dicha legislación tiene una vigencia "indefinida en el tiempo".

Otro estudio de la firma de abogados Brigard y Urrutia coincide con el Consejo de Estado en que el negocio es posible sin necesidad de pasar una vez más por el cabildo."Este es un año difícil para sacar adelante el proyecto por la crisis institucional y porque el Polo Democrático ha dicho en reiteradas oportunidades que no quiere vender la empresa", dijo uno de los integrantes de la junta directiva de la ETB, quien prefirió reservar su nombre.

A pesar del tono de pesimismo, el directivo defendió la radicación del acuerdo aduciendo que un equipo jurídico de la Alcaldía advirtió que el concepto del Consejo de Estado de 2001 era "insuficiente" para vender la participación distrital sin pasar de nuevo por el Concejo.

"Aquí lo claro es que hay que asumir riesgos y meterle plata a la compañía. ¿Quién lo hará, el tiempo lo dirá", aseguró el miembro de la junta.

El asunto es ese: que a la ETB se le está acabando el tiempo y la llamada millonaria de un socio estratégico con mayor músculo financiero todavía no aparece.

"La ETB debe tomar una decisión rápida porque otras empresas del sector tienen ventajas en áreas como telefonía móvil y televisión IP. Por ejemplo, Emcali, que es una empresa más pequeña, tiene planes de inversión muy interesantes", dijo Gustavo Cala, quien fue vicepresidente de la ETB durante cinco años.

Cala abre el abanico de opciones y ve posible que una compañía como la Empresa de Energía de Bogotá compre acciones e inyecte los recursos necesarios para ponerse al día en tecnología.

El tema es que la ETB requiere inyecciones entre US$100 y US$200 millones por año en el próximo quinquenio, una apuesta costosísima que cualquier inversionista tiene que pensar con cabeza fría.

El que no ha perdido tiempo es el presidente del Sintrateléfonos, Óscar Penagos, quien instauró varias acciones legales para tratar de frenar la venta. La primera de ellas ante el Consejo de Estado busca la nulidad del nombramiento de Cristina Plazas como alcaldesa ad hoc.

"De la misma forma, ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, hemos pedido que se investigue al presidente de la República, Juan Manuel Santos, por abuso de poder, pues no era su competencia nombrar una alcaldesa ad hoc", dijo el sindicalista.

A pesar de estar 'pasando aceite', la ETB sigue siendo una compañía atractiva con $4,1 billones en activos, 127 años de experiencia, reducción de sus pasivos, endeudamiento inferior a sus dos principales competidores y una rentabilidad en recuperación; por eso no es descabellado que alguien se empiece a mostrar interesado en una posible compra.

"A eso hay que agregarle que posee el 26% de telefonía básica en el país, 25% del mercado de larga distancia y el 25% en Tigo", dijo Aurelio Suárez, experto en el tema y opositor a la enajenación.

Fuentes de Telecom Brasil y el presidente de Telefónica Colombia, Alfonso Gómez, ya dejaron ver su interés. No es para menos, se trata de las últimas grandes compañías de telecomunicaciones en poder del sector público en América Latina.

Lo que está en juego es el futuro de una empresa emblemática del país y en la que están interesados 7 millones de bogotanos. Ese carro al que le está pasando aceite todavía tiene futuro y una oportunidad para ser reparado. Sin embargo, el tiempo juega en contra de la ETB y son necesarias decisiones prontas: esa es una llamada urgente.

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