| 5/25/2011 12:00:00 AM

Lazos familiares

Varios procesos electorales en América Latina están quedando 'en familia'. Las críticas por nepotismo cunden.

En materia de elecciones presidenciales, Perú es una verdadera 'caja de sorpresas'. En las últimas cuatro contiendas, el candidato favorito de las encuestas ha sido derrotado a última hora en las urnas. Pero, si esta vez se cumplen los pronósticos de las encuestadoras, el próximo domingo 5 de junio la nueva presidente será la administradora de negocios Keiko Fujimori.

Nacida en Lima y con 36 años recién cumplidos -el pasado 25 de mayo-, ocupó el puesto de primera dama a los 19 años, tras el divorcio de sus padres. Hoy su padre, el controvertido presidente Alberto Fujimori, está condenado a 25 años de cárcel por violación de derechos humanos.

En 2006, Keiko Fujimori fue elegida congresista con la votación más alta en la historia del Perú. Y, aunque su labor legislativa ha sido muy cuestionada por las escasas iniciativas parlamentarias y las constantes ausencias, sirvió para catapultarla como candidata presidencial. Hay quienes creen que su llegada al poder facilitaría la salida de su padre de la cárcel, aunque ha dicho públicamente que no utilizará el poder para favorecer a su familia.

Pero la llegada de Keiko a la presidencia de Perú no es el único caso de parientes que se dejan seducir por las mieles del poder y buscan que todo quede 'en familia'.

Guatemala vive en este momento un escándalo de grandes proporciones -con divorcio incluido-, a raíz de la decisión de la primera dama, Sandra Torres, de presentar su nombre a las elecciones presidenciales de 2012, cuando termina el periodo de Álvaro Colom. Por Constitución, este país no permite ni la reelección ni la aspiración al cargo presidencial de familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad.

Este impedimento habría llevado a Torres -una líder política de amplia trayectoria-, a presentar una demanda de divorcio en marzo pasado, que ha despertado todo un debate ético aún sin resolver.

La polémica no es nueva y son varios los casos de lazos familiares en elecciones o trasferencias de poder en países de América Latina. En Argentina, la pareja presidencial de Néstor Kirchner y Cristina Fernández fue duramente criticada a raíz de la 'sucesión' matrimonial que se dio en 2007.

En esa oportunidad, el saliente presidente Néstor Kirchner le entregó la banda presidencial a su esposa Cristina Fernández, quien durante su gestión ha tenido una fuerte oposición y constantes críticas por el supuesto 'nepotismo' que favorecería a hijos y familiares de la pareja.

Cuba tampoco ha estado ajena a cuestionamientos por lazos familiares en el poder.

Hace cinco años, cuando Fidel Castro se retiró de la presidencia por problemas de salud, le transfirió el mando a su hermano Raúl Castro. El líder del Partido Comunista ha rechazado los cuestionamientos por nepotismo y en marzo pasado dijo en su columna Reflexiones, del diario Granma, que su hermano se ganó el cargo por "experiencia y méritos" y no por ser parte de su familia. Pero las críticas no cesan.

Sin duda, el imán del poder seguirá uniendo -o divorciando- familias presidenciales. Pero más allá de los intereses o la ambición familiar, son los electores los que tienen la última palabra.

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