| 2/16/2006 12:00:00 AM

Las dos caras del agro

El sector agrícola no tiene por qué ser el gran perdedor del TLC. Hay un arsenal de estrategias para impulsar cosechas que pueden aprovechar el acuerdo.

"Nadie estaría dispuesto a pactar su propia muerte", avisa Rafael Hernández, presidente del gremio de productores de arroz Fedearroz. El sector que defiende está contra las cuerdas. La firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, que al cierre de esta edición parece cada vez más inminente, puede ser una lápida para los arroceros del país. Pero también puede ser una ventana de oportunidad para el sector agrícola colombiano. En la ronda 14 -supuestamente la última- de las negociaciones que comenzaron en Cartagena hace 20 meses, la agricultura seguirá siendo la variable clave para cerrar el acuerdo. El arroz y un puñado de otros productos (cuartos traseros de pollo, entre otros), se perfilan como los grandes protagonistas. El presidente Álvaro Uribe anunció la semana anterior a la ronda que viajaría a Washington y, por lo que han dicho los gremios, una de sus prioridades será defender esos sectores. En la recta final, las críticas contra el TLC se centran en esos dos productos (arroz y pollo), que juntos representan el 25% de la producción agrícola nacional.

Aunque habrá perdedores y algunos gremios como Fedearroz siguen peleando con uñas y dientes contra el acuerdo, el TLC puede ser una tremenda oportunidad de negocio para algunos sectores del agro. El Ministerio de Agricultura presentó este mismo mes un plan para impulsar cosechas que tendrían una gran acogida en el mercado estadounidense. Ese plan es parte de las estrategias que maneja el gobierno para proteger a los sectores agrícolas que saldrían más golpeados por el acuerdo y para promover los que podrían exprimir el mercado de Estados Unidos. "Productos como la palma de aceite, el cacao o el caucho tienen un enorme potencial de exportación", dice Andrés Felipe Arias, ministro de Agricultura. Y aunque el campo es el caballo de batalla preferido por los opositores del acuerdo, para Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), la agricultura puede salir como un sector netamente ganador en este TLC.

Para el arroz, que se perfila como el mayor perdedor por culpa de los subsidios que concede Estados Unidos a sus productores, el gobierno estudia suavizar las repercusiones con ayudas que superarían los US$100 millones y que se harían efectivas cinco años después de firmado el acuerdo. Fedearroz, sin embargo, rechaza la idea de que el subsidio sea suficiente para atenuar el golpe. "Queremos que el arroz quede completamente excluido del acuerdo", dice Hernández. Esto, sin embargo, es imposible y el equipo negociador colombiano ha reiterado que todos los temas están sobre la mesa.

Los avicultores parece que también quedarán en el lado perdedor. Según Fenavi, el gremio de los avicultores, es imposible competir con el mercado estadounidense, donde los cuartos traseros (muslos y piernas) tienen bajos niveles de consumo. Así las cosas, Colombia terminaría recibiendo cerca de 12.000 toneladas de cuartos traseros, cuando ahora mismo no recibe nada. "El golpe sería mortal. No vamos a poder exportar a Estados Unidos ya que la diferencia en precios es demasiado alta", dice Jorge Enrique Bedoya, presidente de Fenavi. Mientras en Estados Unidos producir una tonelada de carne de pollo cuesta US$600, en Colombia ronda los US$1.200.

Tanto los avicultores como los arroceros ven en el viaje de Uribe a Washington un arma importante para defender sus intereses. "Estamos convencidos de que Uribe viaja para dar toda la pelea por el sector", explica Bedoya. Los gremios de los sectores afectados, después de reunirse con Uribe días antes de la ronda, están convencidos de que el gobierno ya tomó la decisión de cerrar el acuerdo y asumir las consecuencias. "El costo político para Uribe sería altísimo", dice Hernández, de Fedearroz.

Cambios en el sector agrícola Pero no toda la agricultura colombiana es pollo y arroz. La prioridad para el gobierno no es que todos los sectores ganen, sino que el balance final arroje un saldo positivo para el agro. Así, cosechas que antes no figuraban entre las exportaciones colombianas tendrán el apoyo del gobierno en los próximos años para aprovechar al máximo las ventanas del TLC.

En términos de crecimiento económico, el sector agrícola necesita un impulso. Creció en 2005 un 3,42%, una cifra mediocre por debajo de la escalada del PIB, que se estima se situará por encima del 5%. Como explica el Ministerio de Agricultura, esa cifra pudo haber sido mayor, pero la apreciación del peso estropeó el crecimiento del sector. La apreciación indujo una fuerte caída en el ingreso de los principales sectores exportadores (banano, flores, lácteos, palma y azúcar) y un desplome en el precio nacional y, como resultado, en las áreas sembradas de ciclo corto que tienen que competir con las importaciones (arroz, algodón, maíz y sorgo).

Se trata de una situación complicada para encarar el TLC. El gobierno se alista para enfrentarlo con una batería de estrategias. La clave es diversificar la oferta exportadora del agro colombiano y para conseguirlo, el Ministerio focalizará sus principales herramientas para promover los productos que considera de mayor potencial exportador (ver gráfico). Además, el gobierno se fijará con especial detalle en cuáles son las zonas idóneas para cada cultivo.

Una de las principales apuestas en el sector agrícola son los cultivos de tardío rendimiento, como la palma de aceite, el cacao y el caucho. Desde 2004, el gobierno decidió eximir del impuesto a la renta líquida a las nuevas plantaciones de esos productos, además de cítricos y frutales, por 10 años. En el apartado de palma, caucho y cacao, el Ministerio se ha puesto como meta que la producción de esos tres productos pase de 740.000 toneladas proyectadas para este año a 1.282.124 en 2010. "La palma va a ser un sector claramente ganador", dice Arias, ministro de Agricultura. El gobierno también prevé que las frutas de ciclo largo, como el mango, alcancen una producción de 361.829 toneladas en 2006 y en 2010 se asome 690.000 toneladas.

Para cumplir estos objetivos, el gobierno espera poner a la disposición de los agricultores fondos de capital de riesgo que funcionarían con el apoyo del Ministerio. Además, prevé desarrollar coberturas para el cacao y el aceite de palma, entre otros, para que los productores se puedan proteger ante las fluctuaciones en el mercado internacional. Para toda la gama de productos agrícolas exportables, el gobierno está desarrollando seguros contra daños climáticos. Y una de las herramientas más importantes es la promoción de productos con campañas publicitarias y ruedas de negocio, que el Ministerio tiene entre sus cartas para impulsar las exportaciones. "Otra iniciativa muy importante será el aumento en inversión en ciencia y tecnología", dice Arias. Eso va desde el mejoramiento genético y certificación de materiales hasta la producción de semilla certificada.

A pesar de todo el arsenal de estrategias que el gobierno tiene en el escritorio, todavía queda por ver si el TLC terminará siendo favorable para el agro. Eso no dependerá necesariamente de los plazos de desgravación o las cuotas que se fijen, sino de las imposiciones sanitarias y fitosanitarias que terminen acordando los negociadores en las mesas. Ese capítulo termina definiendo la enmarañada tramitomanía que los productos agrícolas colombianos deben sortear para entrar en el mercado de Estados Unidos. Se trata del acceso real que los productos del campo colombiano tendrán a los consumidores estadounidenses y, de momento, los avances han sido pocos. El principal interés del gobierno es conseguir los mecanismos necesarios para resolver los problemas que enfrenten las exportaciones colombianas a medida que vayan surgiendo.

Contrarreloj Mientras tanto, parece que todos los estamentos de la sociedad colombiana alzan la voz y opinan sobre un documento que todavía no está ni redactado ni definido y cuyos costos y beneficios dependerán en buena parte de la letra pequeña. Como avisa Hernando José Gómez, negociador jefe de Colombia, llevar el TLC a la discusión política es prematuro. "Esperemos a tener un documento final", dice Gómez. "Se está discutiendo sobre conjeturas e hipótesis", señala. "Todos los temas siguen abiertos", explica Rafael Mejía, de la SAC. Una de las premisas fundamentales en las negociaciones comerciales es precisamente que "nada está cerrado hasta cuando todo esté cerrado". Pero el interés de Colombia por cerrar el acuerdo cuanto antes, se vuelve cada vez más apremiante.

La situación política de Estados Unidos no es favorable para el acuerdo. Las elecciones para el Congreso que se avecinan en el segundo semestre del año complicarían una votación en el TLC. Y como dijeron varios empresarios en una carta apoyando el acuerdo y enviada a Uribe en los prolegómenos de la ronda, "Estados Unidos no es un país que vaya hacia más apertura, sino hacia más aislamiento".

El paquete acordado, además, se convierte en un precedente para otras negociaciones de Estados Unidos. Corea del Sur y Malasia serán los próximos países en intentar firmar un TLC con Washington. Se trata de un factor determinante para el agro colombiano. Para ambos países, el arroz y los cuartos traseros de pollo son tan sensibles como para Colombia. Si Washington cede en las negociaciones con Colombia, podría sentar un precedente negativo para esas futuras negociaciones.

Todavía no está claro cuál sería el costo económico de subsidiar o rescatar a los sectores del agro claramente perjudicados por el TLC, que hasta el momento parecen ser el arrocero y el avícola. El costo de no firmar, sin embargo, sería infinitamente mayor y casi imposible de cuantificar. Si se firma el acuerdo, el 99,9% de los productos industriales colombianos podrá llegar con arancel cero a Estados Unidos, el mayor mercado del mundo. Y Colombia podrá competir en igualdad de condiciones con Centroamérica y Perú, que ya se nos adelantaron a cerrar un acuerdo con Washington. Como dice Gómez, el negociador jefe colombiano, "llegó la hora de tomar decisiones".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?