| 11/10/2011 12:40:00 AM

Las cuentas de Petro

Si el nuevo Alcalde de Bogotá quiere cumplir con su ambicioso programa de gobierno, tendrá que conseguir $8 billones adicionales al presupuesto distrital. ¿Podrá hacerlo?

A lo largo de su carrera política, Gustavo Petro ha tenido que aprender a convivir con un pesado lastre: las críticas. Y aunque las ha recibido de todos los calibres; tal vez, nunca antes fue blanco de tantas como en la pasada contienda electoral. Cuando ya se vislumbraba su inminente triunfo, muchos quisieron revivir su pasado insurgente, tacharlo de demagogo o recordarle su cercanía con los hermanos Moreno Rojas. Hoy, superado ese trance, el Inri que seguramente se posará sobre el nuevo Alcalde de Bogotá se resume en dos preguntas: ¿será capaz de ejecutar las innumerables apuestas que prometió en campaña? y, ¿hay plata suficiente para ello?

En su columna del diario La República, el analista de IDEA Global, Alberto Bernal, respondió a la primera inquietud con una frase lapidaria: “el pueblo de Bogotá prefirió votar con la ilusión del imposible, a votar con el pragmatismo de lo posible”. Y es esa, exactamente, la sensación que ronda entre los críticos del Alcalde electo, que creen que su virtud retórica y su espíritu de demagogo podrían hacerle mella a su verdadera capacidad de ejecutor. Pero más allá de las diferentes percepciones, lo cierto es que sobre los hombros de Petro recaerá la no fácil tarea de demostrarles a los bogotanos que sus palabras pueden convertirse en hechos.

Para lograrlo, no obstante, hacen falta más que buenas intenciones. Es necesario tener una chequera solvente y conocer la ciudad a la perfección. Y es precisamente este último factor el que, con el tiempo, podría jugarle una mala pasada a Petro. A principios de octubre pasado, cuando encabezaba las encuestas de opinión, el entonces candidato le dijo a Dinero que su plan de Gobierno costaba $7 billones. Una cifra que, luego de ser duramente cuestionada por sus contradictores, se vio obligado a reajustar poco antes de ser elegido. “Cuando empezamos a trabajar con Gustavo (Petro) le dijimos que su plan de gobierno costaba $7 billones. Pero después nos dimos cuenta de que había cosas nuevas y por eso llegamos a la conclusión de que el monto real era de $14,7 billones”, explica Ricardo Bonilla, encargado de estructurar el plan económico del Alcalde.

Eso, en otras palabras, quiere decir que durante toda la campaña, Petro defendió sus propuestas bajo un escudo de cálculos financieros desfasados en 100%. El asunto no es de poca monta. Se trata de un precedente riesgoso que demuestra que, en materia económica, el Alcalde electo ha dado palos de ciego. Y a partir del 1 de enero, cuando deje de ver los toros desde la barrera y se enfrente a la bestia, seguramente las sorpresas irán apareciendo.

¿Dónde está la plata?
Cuando a los asesores económicos de Gustavo Petro les preguntan de dónde van a salir los $14,7 billones que, según ellos mismos, cuesta su plan de gobierno, su respuesta se reduce a simple aritmética. “Todos los años, 85% del presupuesto de Bogotá –en 2012 será de $11,5 billones– se destina al gasto recurrente de la ciudad, que son los programas que se vienen ejecutando desde la anterior Administración –asegura Bonilla–. En conclusión, por cada año nos quedará de esa partida el 15% para invertir en los nuevos proyectos”.

En palabras sencillas, eso significa que durante el próximo cuatrienio al nuevo Alcalde le van a quedar $6 billones del total del presupuesto distrital para hacer realidad sus promesas. El gran enigma entonces es: ¿qué pasa con los $8 billones que faltan? Para Bonilla, la clave está en meter la mano en cinco canastas: la Nación, las empresas distritales, los ajustes tributarios, el recaudo por valorización y la banca multilateral.

Por el lado de la Nación, el experto tiene las cuentas claras. Sabe que el Metro, el Transmilenio y los subsidios de vivienda son financiados en 70% por el gobierno nacional, que en plata blanca representaría cerca de $2 billones. Pero no solo eso. Según sus cálculos, de la nueva distribución de regalías a Bogotá le corresponderá poco más de $1 billón. Así pues, del bolsillo de la Nación le llegarían recursos a la capital por $3 billones.

En lo que tiene que ver con las utilidades de las empresas del Distrito y los impuestos, el equipo de Petro cree que de ahí saldrá $1 billón adicional. La misma cifra que esperan recaudar por concepto de valorización en 2012. Y, finalmente, habría que pedirle a la banca multilateral un empréstito del orden de los $3 billones. “Si sumamos todo eso, podemos llegar a los $14,7 billones que cuesta nuestro programa de gobierno”, dice Bonilla.

A primera vista, suena posible. Sin embargo, factores como el de las regalías, que de ser aprobadas no entrarían en vigencia antes de 2013, hacen que los cálculos financieros de Petro puedan tener amplios márgenes de error. Ojalá sus cuentas le cuadren, pues a la larga si le va bien a él, les irá igual a todos los bogotanos.
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