| 5/18/2012 6:00:00 AM

La "zona roja" del contrabando de cigarrillos

El departamento de La Guajira es el principal punto de entrada del contrabando de cigarrillos en Colombia. Una visita a la zona permite entender un problema que podría salírsele de las manos a las autoridades.

En Maicao, a 76 kilómetros de Rioacha, se concentra el calor de tal manera que se hace pesado caminar por sus calles llenas de comercio y de tiendas abarrotadas de productos. Es una zona de varias cuadras que se asemeja a un ‘Sanandresito’. 


Cerca de las 3 de la tarde varios locales están cerrados, pero uno de los conductores de la zona cuenta que a las 10 de la mañana el comercio está en todo su esplendor. Una de las manzanas llama la atención por el ambiente tensionante que allí se percibe; entre cámaras de seguridad y hombres cuidando los locales, las vitrinas exhiben especialmente licores y cigarrillos. 


Por un valor de $6.000 se pueden conseguir paquetes de 20 cajetillas con 10 cigarrillos cada una. Cada cajetilla cuesta alrededor de $380, aunque el precio normal de una cajetilla en Colombia ronda los $3.000. Las marcas de cigarrillos que se consiguen allí no son conocidas en el interior del país; Rumba, Ibiza, North Start, Marine, Paladium, Donnay, Old Glory, Romano, entre muchas otras.


Según datos de Protabaco, este es el principal centro de acopio de cigarrillo de contrabando, que es enviado a Venezuela y al interior del país. 


Las pocas tiendas que están abiertas comienzan a cerrar, y los que continúan vendiendo prefieren no dar precios cuando ven que un grupo grande de personas extrañas comienza a preguntar por ellos insistentemente.


“Están todos avisados. Se informan entre ellos mismos cuando ven algo sospechoso” dice un funcionario de la empresa, quien lleva 5 años trabajando el tema en La Guajira. El ambiente se hace aún más complejo y al final ningún comerciante parece querer vender cigarrillos.

Las cifras del contrabando 


En el año 2008, el contrabando de cigarrillos sólo representaba el 1% a nivel nacional, pero año a año se ha ido multiplicando hasta llegar al 8,4%, según datos de Nielsen Colombia. Además se calcula que en el 2011 las pérdidas para el Estado fueron de alrededor $72.000 millones. A nivel mundial, el 12% de cigarrillos son de contrabando y las perdidas son de alrededor de US$40.000 millones.


Los cigarrillos que se consiguen en Maicao no representan sino el 10% del contrabando que entra al país por La Guajira, un 90% entra directo al interior. Nielsen calcula que el 48,9% llega a la costa atlántica, el 38,9% a Antioquia, y el resto a sitios como el pacífico, Santander, Bogotá y el Eje Cafetero.

 

Jerónimo Castillo, gerente contra el comercio ilícito de Protabaco, dice que los esfuerzos del estado han mejorado, pero piensa que no se ataca ni al 1% de la mercancía ilegal. 

 

Sin embargo, La Dian incautó 4,3 millones cajetillas de cigarrillos ingresadas ilegalmente al país en el año 2011, y a mayo de 2012, llevaban 3,2 millones, lo que muestra un aumento en la acción sobre este fenómeno.

Zona de régimen aduanero especial


Antes de la década de los noventa, Maicao era el centro de comercio más grande del departamento de La Guajira y allí se vendían los artículos de contrabando a un precio mucho más barato que en el interior.

La mezcla de población entre etnias indígenas, comerciantes antioqueños, pobladores locales y uno de los asentamientos árabes más numerosos del país, que se comprueba al visitar en la ciudad la mezquita más grande de Colombia, contribuyó  a hacer de este, un pueblo comerciante.

Con la apertura económica, que se dio en el gobierno de César Gaviria, los mismos productos comenzaron a entrar al país con menos aranceles de forma legal, y los precios en Maicao dejaron de ser ventajosos.

Ahora, 20 años después, aunque aún se venden televisores, zapatos, otros electrodomésticos, ropa que se presume de alguna marca importante y pipetas llenas de gasolina, uno de los mercados más desarrollados para el comercio de la región es el de cigarrillos y licor de contrabando. 


Durante el gobierno del presidente Andrés Pastrana, con la Ley 677 de 2001, se decretó la zona de régimen aduanero especial (ZRAE) de La Guajira. Incluye los municipios de Maicao, Uribia y Manaure, y entre otras cosas, permite el ingreso de productos provenientes del exterior sin pagar impuesto de consumo siempre y cuando sean re-exportados a otros países. 


El fenómeno que se da, según investigaciones de la empresa fabricante, es el ingreso legal de los cigarrillos, supuestamente para re-exportar, que por posibles debilidades en los controles, terminan distribuyéndose al interior del país sin pagar los respectivos impuestos. 


Apoyados en investigaciones del ‘International Consortium of Investigative Journalism’, las estimaciones indican que cerca del 96% de los cigarrillos de contrabando vienen de Paraguay, exportados legalmente a Panamá, Aruba, Bonaire y Curazao. Otros vienen de Asia, principalmente China.

El puerto


Puerto Nuevo en el norte de La Guajira, es el puerto de desembarco de la mercancía que llega a la ZREA. Un lugar pequeño y sin mucha infraestructura, en donde los coteros que cargan en camiones las cajas provenientes de los diferentes barcos, hacen parte de la comunidad indígena asentada a un lado de las instalaciones. 


Tienen una habilitación de la Dian por 5 años que pueden ser prorrogables, y una concesión del Inco por 20 años, que fue otorgada en el año 2009. Existe un plan de inversión por US$2,5 millones que pretende mejorar la plataforma, el dragado y la señalización. 


Para llegar allí, hay que cruzar una carretera asentada en el paisaje desértico del departamento, del cual hacen parte rancherías y poblaciones indígenas como Manaure y Uribia. La carretera, que va paralela a la línea férrea por la que El Cerrejón transporta el carbón, es la misma por la que pasan los camiones cargados de mercancía con columnas de cajas que muchas veces sobrepasan la capacidad física del vehículo.


El lugar recibe cerca de 5 o 6 buques a la semana. Carlos Guido Iliche, Oficial del Puerto, dice que el 25 de abril implementaron el nuevo sistema de la Dian que registrará toda la mercancía que ingresa. Aunque han tenido algunos problemas con su implementación, ahora que se han solucionado, piensa que ha facilitado las labores en Puerto Nuevo y defiende que sólo se realizan descargos con funcionarios de la Dian presentes y revisando que todos los papeles estén al día.


Cada comerciante registrado tiene un cupo habilitado para importar whisky y cigarrillo. También las agencias de transportadores que llevan la mercancía a Maicao u otras ciudades del país deben estar legalmente registradas ante la Dian. Actualmente hay 3 con esa condición, así como 2 agencias marítimas. 


Según Iliche, todos los productos que entran pagan los impuestos de legalización anticipada, que son del 4%. Lo que no se re-exporta debe pagar impuestos, algo con lo que la Dian tiene controles muy estrictos hoy en día, dice.


En la década de los ochenta, a Bahía Portete, un sitio cerca a Puerto Nuevo que sufrió una masacre paramilitar, sí entraba mercancía de contrabando, según recuerda el funcionario. Pero ahora, confía en los controles del puerto en el que trabaja. Para él, la mercancía ilegal entra por cualquier otra parte de la costa de La Guajira, y nombra algunos puertos clandestinos que funcionaron en la época dorada del contrabando en la región.


Sin embargo, Iliche asegura que en Puerto Nuevo certifican y registran la mercancía que llega y tiene papeles de re-exportación. Si en Maicao se realizan movimientos ilegales, ya no es competencia de los funcionarios que trabajan en el lugar.

Implicaciones en los departamentos


Cálculos de Protabaco indican que la cajetilla que llega a $380 a Maicao, es vendida aproximadamente a $600 al comerciante que la lleva a otras zonas del país. Este la vende a $800 al tendero, que puede llegar a ofrecerla a $1.000 al consumidor final. De esta manera el producto sigue siendo más barato, por no cumplir con los impuestos correspondientes.


Aunque Brasil y México son países más afectados por el fenómeno del contrabando de cigarrillos, por el tamaño de la población y el porcentaje de fumadores – en Colombia es sólo el 14%-, el fenómeno creció en el país y afecta directamente parte de los ingresos que por impuestos deberían llegar a los departamentos. 


El impuesto de consumo del tabaco constituye en promedio el 8% de los ingresos tributarios en las regiones, y en su mayoría debe ir destinado a financiar el sistema de salud. Pero excluyendo las 15 ciudades principales, a marzo de 2012, el 15,57% de la participación del mercado de cigarrillos en el resto del país era de contrabando. 


Una cifra no muy alta, pero que aumenta cada año, y que lleva a poner los ojos sobre este fenómeno que de seguir a ese ritmo, podría lesionar de una forma más grave las finanzas de las empresas productoras de cigarrillo y los ingresos tributarios del país.

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