| 11/27/2009 12:00:00 PM

La economía se tendrá que recuperar por sí misma

Las principales economías del mundo consideran que ha llegado el momento de frenar sus planes de estímulo económico y permitir que las fuerzas de la economía determinen el camino de la recuperación.

El pasado 20 de noviembre, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, anunció una medida que la mayoría de analistas consideraba inminente, pero que los gobernantes de las naciones que conforman la Unión Europea (UE) esperaban no llegara todavía: retirar los estímulos al sector financiero.

La noticia se da 13 días después de la promesa que hiciera el grupo de los 20 países más ricos del mundo (G-20) de retirar gradualmente los estímulos de sus economías, tal y como lo definieron sus Ministros de Finanzas y funcionarios de bancos centrales en St. Andrews, Escocia, el pasado 7 de noviembre. Sin embargo, el G-20 se comprometió a continuar dando soporte financiero y político a la economía, hasta que exista certeza de que la recuperación está asegurada.

En su reunión, el G-20 se comprometió además a preparar estrategias para acbar con la ayuda de emergencia a sus economías. "Aunque continuaremos dando soporte a la economía hasta que la recuperación esté asegurada, también nos comprometemos a desarrollar más estrategias para manejar el retiro de nuestras medidas macroeconómicas y de soporte financiero extraordinarias", se señala en el comunicado oficial de la reunión.

El Banco Central Europeo, por su parte, sostuvo que su plan no difería sustancialmente de las discusiones que a este respecto se dan en el seno de la Reserva Federal de Estados Unidos. "Tuvimos ocasión de decir cual era nuestro entendimiento del retiro paulatino de medidas no convencionales que han sido decididas a ambos lados del Atlántico, pero también por otros Bancos Centrales", dijo Trichet en una conferencia de prensa a finales de noviembre. "Parece que también del otro lado del Atlántico se imagina el mismo tipo de retiro paulatino progresivo y gradual de medidas no convencionales", puntualizó.

Entretanto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, dejó en claro en la reunión del G-20 que era precipitado acabar con el apoyo público para la economía. "Es muy pronto para comenzar a inclinarse contra la recuperación. Si frenamos muy rápidamente, debilitaremos la economía y el sistema financiero y el costo final de la crisis será mayor", afirmó. "Con el crecimiento encaminado y los incendios financieros que se reducen, el desafío político es cambiar. La primera etapa fue el rescate de emergencia. La próxima etapa es catalizar la demanda privada y la inversión en negocios. Esto requerirá continuado apoyo político", agregó.

Estos anuncios no son sorpresa pero han generado los temores propios que trae el retiro de las intervenciones extraordinarias. Sin embargo, como lo comunicó Trichet en una reunión del Banco de Pagos Internacionales, los riesgos, tanto para el crecimiento global como para la inflación, están equilibrados. "Ha llegado el momento de reducirle la medicación al paciente si este desea recuperarse", anotó.

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