| 7/21/2011 1:00:00 PM

La cosa nostra

La situación económica de Italia se sigue complicando. La falta de credibilidad de los mercados en cuanto a su capacidad para pagar la deuda, que ya alcanza el 120% del PIB, tiene al país contra las cuerdas.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha probado su ‘efecto teflón’ para resistir los ataques por los escándalos sexuales, de prostitución de menores y de abuso de poder que han salpicado su gestión en los últimos años.

Pero ahora tendrá que probar su resistencia frente a la pérdida de confianza de los inversionistas internacionales en la capacidad de pago de Italia, que se ha convertido en la principal amenaza económica para el país y para su permanencia en el poder. Como lo dijo el ministro de Economía, Giulio Tremonti, encargado por estos días de diseñar el plan para salvar la economía italiana: “Esto es el Titanic. Si cometemos errores, no se salvarán ni los pasajeros de primera clase”. ¿Cuál es el escenario en el que se mueve hoy Il Cavalieri?

Dos semanas de pérdidas acumuladas en la bolsa de valores, un costo histórico para la colocación de los bonos de su deuda soberana, un paquete fiscal que golpea dramáticamente el bolsillo de los ciudadanos y un agrio enfrentamiento con el ministro Tremonti, son apenas algunos de los ingredientes del peligroso coctel que está comenzando a digerir el premier italiano.

La falta de credibilidad en la capacidad de pago de Italia tiene a los países de la Unión Europea al borde de un ataque de nervios y se ha atizado por el estado actual de su deuda externa: 1,84 billones de euros, que representan 120% del PIB, y solo es superada por Grecia, donde alcanza el 143% del PIB. Los dos componentes que podrían a equilibrar la situación, el crecimiento económico y mayores recaudos de impuestos, tampoco están jugando a favor. El mediocre crecimiento de 1,8% en 2010 no ayuda, como tampoco el 1,5% y 1,6% proyectados para los próximos dos años.

En materia de impuestos, el recaudo apenas aumentó 5,1% entre enero y mayo de 2011, pero los recursos resultan insuficientes porque en 2010, aunque alcanzaron los 714.000 millones de euros, representaron apenas 46% del PIB. Por eso hubo necesidad de apelar al recorte de los gastos.

Pero la aprobación de un nuevo paquete fiscal tampoco ha sido garantía para mejorar la perspectiva de la deuda, que por el nerviosismo de los mercados alcanzó niveles históricos en la prima de riesgo. Hace dos semanas, para colocar su paquete de bonos de deuda por 4.970 millones de euros, tuvo que comprometerse a pagar entre 4,93% y 5,9% –dependiendo del plazo–, cifras que no se veían desde hace tres años.

Y aunque el viernes 15 de julio el Parlamento aprobó un controvertido paquete de ajuste fiscal que le permitirá al Estado ahorrarse unos 79.000 millones de euros en cuatro años, todavía están por verse sus resultados, pues buena parte de las medidas entrarán en vigencia después de 2013, cuando se hayan aprobado nuevas leyes. La principal preocupación tiene que ver con el periodo de elecciones de 2012, que podría dar al traste con algunas de las medidas de austeridad.

Justamente la aprobación de este paquete de austeridad fue una de las razones que motivó el distanciamiento de Berlusconi con su Ministro de Economía, quien goza de gran respeto entre los banqueros e inversionistas internacionales.

Aunque Berlusconi advirtió categóricamente a su Ministro que su gobierno no le metería “la mano en el bolsillo a los ciudadanos”, al final las necesidades resultaron más grandes. Para el ciudadano común implicará la pérdida de cerca de 1.000 euros en beneficios fiscales que recibían las familias por la crianza de sus hijos, así como el pago de las consultas médicas y de los servicios de urgencias, hasta el momento gratuitos. El aumento en la edad de jubilación y los topes o mayores descuentos para las pensiones elevadas son otro componente del plan de ajuste.

Pero el ministro Tremonti, quien salió victorioso con la aprobación del paquete fiscal, no ha sido ajeno a los escándalos de corrupción que por estos días irrumpen en Italia. En las próximas semanas tendrá que vérselas con la justicia italiana que investiga a su principal asesor, el diputado Marco Milanese, por haber participado en una red de delincuentes que desde el gobierno entregaba información privilegiada al empresario Luigi Bisignani para que pudiera influir en decisiones del Estado o beneficiarse de ellas.

Berlusconi, por su parte, salió apaleado en sus bolsillos pues no logró que pasara el ‘mico’ que buscaba beneficiar a las empresas obligadas a pagar indemnizaciones superiores a los 20 millones de euros, suspender los procesos y crear otra doble instancia. El favorecimiento era claro para su firma Fininvest, condenada a pagar 560 millones de euros por haber sobornado a un juez para quedarse con el grupo Mondadori.

Los continuos reveses de Il Cavalieri no han logrado doblegar su ánimo y muchos apuestan a que volverá a salir victorioso. Por eso, sobre su permanencia en el poder todavía no está dicha la última palabra.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?