| 10/24/2013 6:00:00 AM

Un nubarrón sobre Bogotá

En los últimos años dos problemas han frenado la competitividad de la capital del país, la corrupción y, más recientemente, los bajos niveles de ejecución que la Veeduría Distrital ha puesto en evidencia.

El frenazo que ha tenido Bogotá en infraestructura y desarrollo urbano ha dejado la competitividad en segundo plano. Así lo asegura el analista y rector del Cesa, José Manuel Restrepo, quien señala que la capital ya no es suficientemente atractiva en el contexto latinoamericano como lo está siendo Lima y Santiago de Chile. 

“Lo que uno alcanza a percibir es que es una ciudad que no está llevando la dinámica competitiva que se necesita para que la cuidad sea lo suficientemente atractiva en la región y a nivel mundial, es decir estamos como descuidando un poquito los elementos que nos hacen más competitivos con ciudades de Latinoamérica”, afirma Restrepo.

En esto coincide el concejal Antonio Sanguino al sostener que Bogotá necesita volver a competir con las grandes ciudades de América Latina, cuando cuente con sistemas de transporte moderno y eficiente.

El cabildante distrital agrega que no se puede olvidar que el fenómeno de la corrupción ahondó mucho más el problema, sumado a los bajos niveles de ejecución de obra pública. 

“No se ha entregado plenamente en funcionamiento la tercera fase de Transmilenio, no hemos resuelto el tema de la Séptima y apenas acabamos de aprobar un cupo de endeudamiento. Las obras de valorización que iban a mejorar la movilidad han sufrido un retraso importante, el mejoramiento de malla vial también, etc.”, dice Sanguino.

Por otro lado, con la expedición del decreto del POT se desató una serie de críticas por parte de sectores como la construcción quienes aseguran que “se va a resentir este importante renglón de la economía de la ciudad porque se podría paralizar la construcción o encarecer los precios de precios de vivienda de todo tipo”.

Sin embargo el Concejal reconoce que se ha avanzado en temas importantes como la entrega del aeropuerto Eldorado, que consolidará a Bogotá como una ciudad turística y de negocios. Además destacó indicadores positivos como la formalización del empleo, el turismo, el comportamiento del PIB, entre otros, que “demuestran que la economía tiene una solidez importante que ha impedido que esos asuntos negativos tengan un efecto devastador sobre la economía de la ciudad”.

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