| 8/16/2015 5:00:00 PM

Construyendo un consenso público-privado en la Asamblea de la ANDI

Estamos en nuevos tiempos con mayores dificultades, tal vez el Presidente se da cuenta que el error del gobierno no es su optimismo sino que ha faltado complementarlo reconociendo la necesidad de una estrategia productiva.

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) centró su agenda académica y el dialogo empresarial entorno a la competitividad. No era una reunión para pedir proteccionismo sino para analizar 360 grados la competitividad de los empresarios y presentar ideas para fortalecer la industria y reactivarla.

El enfoque respondía a un nuevo escenario pues la asamblea de 2015 tenía varios ingredientes especiales de gran calado:
• Los precios de materias primas regresaban a sus niveles más bajos en una década y con ello el crecimiento del país y sus socios en la región se reducían tanto a corto como a largo plazo, es decir en algo que se reconoce no es transitorio;
• La tasa de cambio tras un año de continua depreciación superaba los niveles de 2003 y alcanzaba su nuevo máximo histórico pero su efecto sobre las exportaciones ha sido muy modesto en parte por los problemas de costo país, la debilidad en la estructura productiva y el bajo crecimiento mundial;
• El mundo ha cambiado radicalmente en la primeras décadas del siglo XXI y está inmerso en una revolución tecnológica que se acelera en forma sin antecedentes ante lo cual Colombia tiene más retos y desafíos que lo que está preparada para absorber en el muy corto plazo;
• El país está cerca de poner fin al conflicto armado y el gobierno ha querido que los empresarios puedan verlo más como una oportunidad que como un problema por sus costos fiscales, la incertidumbre que genera y los retos sociales que impone.

Sin embargo, antes de la asamblea el tópico central era el malestar del sector privado porque el gobierno mantiene la misma hoja de ruta como si el escenario de largo plazo del país no hubiese cambiado en forma radical y permanente dada las nuevas realidades externas. La incomodidad del gobierno con las críticas del sector privado obedece a que no le reconocen que está haciendo una histórica trasformación social y de la infraestructura del país que requiere suplir los ingresos de la bonanza minero-energética con impuestos.

También el gobierno realza los logros de la política económica y de sus pilares que son incuestionables vis a vis tasas de interés, inflación y flexibilidad cambiaria así como esgrime su disciplina fiscal. Pero el sector real hecha en falta una política productiva que rentabilice los tratados de libre comercio y señala como ejemplo los logros en ese frente que han logrado Perú y Chile.

La falta de consenso público-privado hizo que el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, llevara a sus ministros y altos funcionarios a la clausura

La ANDI con el lanzamiento del libro “Estrategia para una nueva industrialización” invitó a incursionar en cadenas de valor globales y el gobierno, a través del ministro de Hacienda y Crédito Público, anunció alivios y beneficios para la competitividad industrial, ampliando la medida de 0% arancel hasta 2017 a 3.623 que sirven de insumos y bajando el impuesto de valor agregado a la compra de bienes de capital al 14%, medidas que significan $1.8 billones.

El presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, dijo “Colombia debe superar la polarización porque la sana convivencia y la armonía hacen parte de la reconciliación por la que los empresarios han venido trabajando” ratificando el compromiso con el posconflicto. También apuntó a la necesidad que los empresarios estén en el dialogo de propuestas concertadas entre la comisión de reforma tributaria y el gobierno y se permita considerar la carga tributaria como un elemento que afecta la competitividad. Finalmente, la ANDI propuso un proceso productivo nacional e inclusivo sincronizado con el gobierno.

La respuesta del Presidente del República, fue reconocer la necesidad de la coordinación público-privada para afrontar la competencia internacional, validó el poder transformador de la educación y la infraestructura tecnológica en el desarrollo económico y señaló que si bien el país tiene un bajo recaudo tributario frente al tamaño económico, es alto a nivel de las empresas. La estructura tributaria es inadecuada y afecta la competitividad. Por eso mismo se comprometió a no aumentarles la carga tributaria a las empresas.

Santos está de acuerdo con los empresarios en una urgente transformación productiva, la necesidad de impulsar y aprovechar el potencial agroindustrial y los invitó a apostar que la paz está cerca y significa mejores oportunidades para el país y sus empresas. Ojalá estos consensos sirvan como base para una nueva estrategia-país de crecimiento de corto y largo plazo y un plan de acciones acordado entre gobierno y empresarios.

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