| 4/27/2006 12:00:00 AM

La agenda para Latinoamérica

El FEM reunió a 250 líderes para pensar en cómo fortalecer a Latinoamérica en la economía global y tratar temas sociales, políticos, económicos y de negocios. Las recomendaciones se centraron en infraestructura y educación. En el evento se presentó la nueva metodología del FEM para construir el indicador global de competitividad.

El Foro se realizó en Sao Paulo entre el 5 y 6 de abril, y se centró en cómo convertir a Latinoamérica en una región más fuerte dentro de la economía global. Asuntos como el compromiso con una educación de mayor calidad, una agenda multilateral de comercio y opciones de integración regional sirvieron de tema de discusión en cada una de las sesiones. Con la conclusión del Foro se estableció un plan de acción con 10 prioridades sociales y económicas.

"¿Cómo alcanzar una distribución equitativa del ingreso por medio del crecimiento económico?" Interrogantes de este tipo, por ejemplo, surgieron a raíz del 4,6% que creció la región en 2005 (la mayor tasa desde 1980), y que vino acompañada por una de las peores distribuciones del ingreso del planeta. "A menos que invirtamos en lo social, no tendremos el posicionamiento político necesario para atacar los problemas económicos". Así lo explicó Jorge Gerdau Johannpeter, presidente y CEO del Grupo Gerdau en Brasil y miembro del consejo directivo del FEM en Latinoamérica.

Augusto Lopez-Claros, economista en jefe y director de la red global de competitividad del FEM, identificó la mejora en las políticas internas como parte de las causas del crecimiento de la región (sobre todo relacionadas con la reducción de la inflación). Pero gran parte de las razones que impulsaron este comportamiento corresponde a un ambiente externo favorable, y esto no durará para siempre. Citando el informe de competitividad global, mostró cómo Latinoamérica se está rezagando del resto del mundo en desarrollo. En esa sesión en particular se habló de cómo Argentina puede estar creciendo a costa de inflación, baja fracción del gasto de Brasil que se destina a inversión y, sobre el fenómeno chileno, que no es tan impresionante si se tienen en cuenta los precios elevados del cobre y las bajas tasas de interés internacionales. Para Anoop Singh, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, lo impresionante es "la aceptación de la región sobre la estabilidad macroeconómica como un imperativo político".

Según Guillermo Perry, economista en jefe de la región Latinoamérica y Caribe del Banco Mundial, el crecimiento de la región a principios de los 90 fue impulsado básicamente por la entrada de flujos de capital extranjero. Hoy, el motor son las exportaciones y muchos países presentan superávits de cuenta corriente.

"Traerle riqueza a la población es la clave. El crecimiento interno es la única solución", asegura Karl-Heinz Kolz, vicepresidente de Portfolio Management, una compañía alemana de inversión y desarrollo. "Deberíamos mover el foco del crecimiento externo hacia el interno", enfatiza Kolz. Pamela Cox, también del Banco Mundial, habla de la "desilusión gemela" refiriéndose al tratamiento que se ha dado a la desigualdad del ingreso y a la pobreza. "No se han reducido en la misma forma que se ha hecho en algunas partes de Asia". Sostiene que el sector privado debe involucrarse más en los asuntos sociales, pero nunca se le debe dejar de exigir al gobierno. Ivan F. Zurita, CEO de Nestlé Brasil, le halla la razón, y señala "los negocios no pueden sobrevivir en una sociedad fallida". El 72% de los consumidores de esta compañía pertenece a los estratos de ingresos medio bajo y bajo. "No podemos alcanzarlos con el modelo tradicional de negocios", agrega.

Con respecto al ambiente de inversión y negocios en vísperas de elecciones, los participantes celebran la expansión de la democracia y el crecimiento de la confianza, pero alertan sobre la debilidad de las instituciones públicas, el aumento de los movimientos populistas, y el reto de alcanzar un crecimiento sostenible y equitativo. "Naturalmente, 13 elecciones presidenciales en un año generarán cierto clima de incertidumbre política", asegura José Miguel Insulza, secretario general de la OEA. Según Rosario Córdoba, directora de Dinero, la inversión en la región todavía es baja porque, salvo en el caso de Chile, la regulación es pobre. Dado que la inversión está en función de la confianza, un país debe tener una política macro fuerte y estable, entender lo que significa ser una economía abierta y contar con instituciones sólidas. "Esto es lo que Chile tiene", añade, "y por eso es un gran receptor de inversión extranjera".

Paralelamente, se destinó una sesión entera al tema de biocombustibles y seguridad energética. Con los precios del petróleo en los niveles actuales, el etanol se ha convertido en una opción competitiva. "Estados Unidos planea diversificar sus fuentes de energía", afirma E. Anthony Wayne, asistente del secretario de Estado para asuntos económicos y de negocios, "eso podría incluir tanto la producción de etanol en Brasil como el uso de gas comprimido a combustible en Argentina".

El evento también sirvió para presentar la nueva versión del Índice de Competitividad Global. Ahora consta de nueve pilares de competitividad, divididos en tres categorías: requerimientos básicos, promotores de eficiencia y factores de innovación y sofisticación. Bajo esta metodología, Colombia ocupó el quinto puesto entre los 21 países de la muestra. La región obtuvo 3,83 puntos, un promedio bajo comparado con el de Europa del Este (4,59), India (4,32) y China (4,26). Adicionalmente, se identificaron cinco escalones de desarrollo económico. Colombia se ubica en el segundo. Lo sorprendente es que la acompañan países como República Dominicana y El Salvador. Aunque Colombia está por encima de Bolivia y Paraguay, es superado por otros como Jamaica y Panamá. ¿Cómo alcanzar a Trinidad y Tobago, el único que está en el cuarto escalón?
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