| 12/10/2004 12:00:00 AM

Inversiones, un balance positivo

La inversión ganadora en el año fue la de las acciones colombianas, con una valorización de 77,6%. ¿Será posible mantener esta rentabilidad el año entrante?

Después de un comienzo de año pesimista por cuenta de la gran incertidumbre ante al crecimiento de la economía mundial y el eventual impacto del aumento en los intereses de corto plazo en Estados Unidos, 12 meses más tarde se puede concluir que el año fue bueno en general y en materia de inversiones, excelente. Con excepción de las apuestas sobre el dólar, que resultaron perdedoras en el mundo entero, al menos en el corto plazo, el resto de inversiones arrojaron excelentes rendimientos.

Pero, sin duda, la inversión más rentable fue la de las acciones colombianas, la cual se vio reflejada en una valorización del IGBC (Índice de la Bolsa de Colombia) de 77,6% en el año, con una importante concentración de la misma en el segundo semestre.

Los altos rendimientos en el año obedecen a la consolidación en la recuperación de la economía de Estados Unidos, la depreciación del dólar, especialmente a partir del segundo semestre, y el impacto que sobre los demás papeles ha tenido el incremento de la tasa de interés de corto plazo en Estados Unidos por parte de la Reserva Federal.

De hecho, el gran temor del mercado era que, una vez esta tasa subiera, se produciría un aumento de las tasas de largo plazo de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, con lo cual los spreads de los papeles de deuda de los países emergentes subirían. Esto llevaría a una venta masiva de estos títulos, con lo cual se desplomarían sus precios.

Un temor totalmente válido, pues no hay que olvidar que durante los años de bajos intereses en los mercados mundiales, los inversionistas se volcaron hacia estos títulos de más riesgo en busca de mayores rendimientos. Se esperaba, por tanto, que cuando los intereses subieran, se produjera la reacción contraria y los inversionistas se pasaran a papeles de menor riesgo.

No obstante, esto solo sucedió tras el primer aumento de los intereses, que tuvo lugar el 30 de junio. Posteriormente, los intereses de largo plazo se redujeron a pesar de los aumentos de los intereses de corto plazo que siguieron, lo que llevó de nuevo a la caída de los spreads.

Precisamente, este ha sido el comportamiento de los yankees (bonos de deuda externa de Colombia), que llegaron a su valor más bajo entre mayo y junio de este año y volvieron a subir de manera continua a partir de agosto. En términos de rentabilidad en el año, sin embargo, los precios de los yankees están hoy por debajo de los de comienzos de año, con lo cual quienes invirtieron en ellos solo obtuvieron como rendimiento el cupón o interés de cada papel respectivo. Claro está que con la volatilidad tan grande durante el año, algunos hicieron ganancias importantes, entrando y saliendo de este mercado.

Pero no solo cayeron los intereses de largo plazo de los bonos estadounidenses y se redujeron los spreads de los bonos emergentes. A partir de agosto, el desplome del dólar, que se había iniciado hace más de dos años, se aceleró, lo cual llevó a una recomposición de las inversiones en todos los mercados.

En Colombia, el impacto de estos tres eventos se sintió particularmente en el mercado accionario a donde acudieron los inversionistas locales y extranjeros en busca de mayores rendimientos. Una decisión muy racional en un momento en el cual el dólar y los TES venían cayendo desde hacía meses.

La pregunta ahora es si el mercado accionario colombiano puede mantener el ritmo de crecimiento de los últimos dos años o si hay una burbuja que podría reventarse pronto.

Para muchos quizás ha llegado el momento de salir de esta inversión. Pero para otros, aún no ha llegado el momento de desinvertir pues mantienen grandes expectativas sobre el futuro de la economía. Infortunadamente, no hay una respuesta única a la pregunta, ya que todo depende de qué pase con el crecimiento económico en Colombia, pero sobre todo con el precio del dólar y la evolución de los intereses de corto y largo plazo en Estados Unidos.

Si el dólar se sigue devaluando frente a las demás monedas del mundo, entre las cuales está el peso colombiano, el incentivo para invertir en esta moneda, al menos en el corto plazo, es nulo. De otra parte, en la medida en que sigan aumentando los intereses en Estados Unidos y se produzca el esperado incremento de las tasas de largo plazo de los bonos del Tesoro -que en algún momento se producirá-, los inversionistas tenderán a salirse de los papeles de los países emergentes -acciones y bonos de deuda-, lo que llevaría a la caída de su precio.

Ahora bien, que esto suceda depende de la confianza que tengan los inversionistas en la moneda estadounidense en el mediano plazo, pues no es la primera vez que el dólar se devalúa. De hecho, cada vez que esto ha ocurrido, ha salido fortalecido años más tarde.

En estas circunstancias, no hay decisión más sabia que seguir el consejo tradicional y poner los huevos en varias canastas, teniendo en cuenta el riesgo cambiario y el riesgo país.
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