| 6/20/2008 12:00:00 AM

Intereses, el debate

Aumenta la distancia entre quienes abogan por el control de la inflación y quienes aceptan más inflación a cambio de que BanRepública no suba los intereses.

La inflación se ha vuelto tema de debate en el mundo entero, especialmente porque se presenta en un momento en el que el crecimiento se está desacelerando. Autoridades y analistas en todas partes se preguntan si el mundo está a punto de repetir la experiencia de los setenta, cuando surgió la estanflación.
 
Lo cierto es que nadie tiene la respuesta. Precisamente esta gran preocupación es la que se encuentra detrás de las declaraciones recientes de los presidentes de la Reserva Federal, Ben Bernanke y del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, en las cuales manifestaron que muy posiblemente subirán los intereses en el futuro cercano para contrarrestar la tendencia alcista de los precios y evitar una catástrofe en el más largo plazo.

La inflación parece haber llegado para quedarse y está afectando a todos los países. Tanto Estados Unidos como Inglaterra y la Eurozona tienen inflaciones por encima de sus metas y en los países emergentes la inflación está creciendo rápidamente, llegando a los niveles más altos de la década. Entre las razones ampliamente mencionadas está el aumento de los precios de las materias primas y, en particular, del precio del petróleo que ha aumentando 300% desde 2004. De igual forma, las alzas en la inflación se atribuyen a los precios de los alimentos que han aumentando, aunque en menor proporción, 100% desde 2006 y, hasta el momento, no han llegado al nivel histórico que alcanzaron en los setentas. No obstante, estas dos razones, el petróleo y los alimentos, solo explican una parte mínima del problema.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, aproximadamente un 30% del aumento de la inflación está relacionado con los aumentos de los precios del petróleo y de los alimentos, mientras que el 70% restante se debe a las políticas monetarias y a las condiciones internas de los países. Es así como, en la lucha contra la inflación y en el anclamiento de las expectativas, la que adquiere el papel preponderante es la política monetaria.

En la Convención Bancaria que tuvo lugar en Cartagena, entre el 12 y 13 de junio, la inflación y sus efectos fueron ampliamente debatidos. En particular, dos de los expositores, Robert Rennhart, director adjunto del departamento del hemisferio occidental del FMI, y Roberto Steiner, investigador asociado de Fedesarrollo, fueron muy insistentes en el tema e hicieron un llamado al Banco de la República para que no se deje presionar y actúe con independencia en el control de la inflación, ya que es imperativo evitar que esta se traslade a los salarios y de esta forma a la inflación futura. "El Banco Central tiene que mandar la señal de que su principal objetivo es el de controlar la inflación y no la tasa de cambio", afirmó Rennhart,

El director dejó muy claro también el papel de la política fiscal en el control de la inflación. Para él, es muy importante tener un superávit primario, pero restándole los ingresos de las exportaciones de las materias primas y fue enfático en que la política fiscal debe respaldar a la monetaria.

Steiner, por su parte, reiteró que no es solo la inflación de alimentos la que está subiendo, sino también la inflación básica, que es en últimas la que se transfiere a los salarios. Al respecto, se preguntó si la tasa de intervención del Banco de la República es demasiado alta, para concluir que no lo es y que incluso podría subir unos puntos más si fuera necesario.

De hecho, para este analista la tasa de interés de intervención en Colombia no debe compararse con la de Estados Unidos, ya que este es un país en recesión, sino con las tasas de interés reales del resto de países que mantienen una inflación objetivo como parte de la política monetaria (ver tabla). En esta comparación, por ejemplo, la tasa de interés real vigente es en Brasil de 6,9%, mientras que en Colombia es de 3,1%.

Para Steiner no tiene ningún sentido bajar las tasas de interés, como piden algunos, ya que el beneficio sobre el tipo de cambio es incierto. Adicionalmente, no es prudente porque la inflación está al alza, así como lo están también las expectativas. En este sentido, una tasa de interés menor en este momento conllevaría a tasas de interés más altas en el futuro. Para él, la alternativa está por el lado fiscal de la reducción del gasto que, a pesar del ajuste hecho, no es suficiente para contrarrestar la actividad privada.

La Junta del Banco de la República en su próxima reunión tendrá que decidir, de acuerdo con la información disponible, si sube la tasa de interés de intervención o si la mantiene estable. La economía se ha desacelerado tal y como estaba previsto, y este año posiblemente crezca entre 4,5% y 5%. La inflación base, sin alimentos y energía, está sin embargo subiendo y se encuentra por encima de la meta. Esta, como afirman Steiner y Rennhart es la que al final incide en los salarios y por tanto se transfiere en la inflación futura.

Por último, las expectativas de inflación no están ancladas y el Banco, en aras de mantener su credibilidad, tiene que mandar una señal clara respecto a que el objetivo de controlar la inflación está por encima del de controlar la tasa de cambio. El primero soluciona un problema de largo plazo, el segundo de corto plazo. Las cartas están sobre la mesa.
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