| 12/26/2008 12:00:00 AM

Infraestructura: problema de incapacidad

El país no tiene proyectos que pueden ser empezados a construir rápidamente. Hay ineficiencia en la ejecución del gasto en el gobierno: Fedesarrollo.

El problema para desarrollar la infraestructura que necesita el país no está fundamentalmente en las restricciones fiscales, sino en la falta de proyectos debidamente estructurados, que pueden empezar a ser construidos rápidamente y a la falta de ejecución eficiente de los recursos en todos los niveles de gobierno. Así lo señala el centro de investigación económica Fedesarrollo en su último informe de Tendencia Económica.

“Mientras no se supere este cuello de botella, es poco probable que en lo que le queda a este gobierno se puedan completar, aunque sea parcialmente, programas tan importantes como los corredores arteriales de competitividad”, señala el informe. “Pero más preocupante aún, de no cumplirse con los objetivos en materia de inversión pública, se podría afectar negativamente el ya sombrío panorama de crecimiento para el año entrante, pero especialmente, el desempeño de la economía en el mediano y largo plazo”, añade.

¿Restricción fiscal?
En materia fiscal el gobierno tiene muy poco margen de maniobra, ya que por cuenta de la reducción del recaudo tributario y del aumento en los gastos de intereses, de personal y de pensiones, el déficit del Gobierno Nacional Central (GNC), que actualmente se calcula en un ya alto 3% del PIB, podría ser mayor hasta en 0,8 puntos adicionales.

Para Fedesarrollo no solo el déficit será más alto, sino que su financiamiento será más costoso el año entrante. “A la luz de lo que está ocurriendo en muchos países de América Latina, entidades como el Fondo Monetario Internacional están proponiendo ampliar las metas de déficit fiscal para los países, en proporción a la caída de los ingresos tributarios, para no afectar los presupuestos de gasto y así no correr el riesgo de que, por cuenta de una política fiscal restrictiva, las economías se desaceleren más allá de lo deseable”, opinan.

Con todo, Fedesarrollo estima que el gasto no se debería alterar programas en sectores críticos, como el de infraestructura, “que puedan generar empleo, pero sobretodo crecimiento de largo plazo, es deseable y conveniente para compensar la previsible caída en algunos rubros de inversión privada, como la construcción de vivienda”.

El gobierno ha sido claro en que la ejecución de los proyectos de infraestructura iba a ser prioritaria en 2009 y que se están buscando fuentes alternativas de financiamiento, como el Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles, para evitar castigar esos programas por cuenta de la disminución del recaudo tributario.

“En efecto, darle un impulso al gasto en infraestructura y a la inversión social es apropiado, no solo como elemento de política fiscal contracíclica, sino por el enorme atraso que presenta el país en materia de infraestructura y algunos indicadores sociales, ampliamente documentado y reconocido”, señala.

Advierte que el gasto social en programas sociales pueden ser muy poco efectivos cuando crecen sin control, como ya ocurrió con la ampliación de cobertura de Familias en Acción y Familias Guardabosques, incluyendo aquella ocurrida en las zonas damnificadas por colapso de las pirámides. “Estos programas, que generan un gasto permanente, poco o nada contribuyen a reducir la pobreza e incrementar el crecimiento de largo plazo cuando dejan de estar focalizados en las poblaciones más pobres, que es exactamente lo que está ocurriendo”, señala.

Ministro incapaz
Por eso los planes de infraestructura tienen muy buen aspecto. Pero el gran problema está en la gran incertidumbre que existe sobre la capacidad del gobierno para estructurar y ejecutar proyectos de infraestructura atractivos para los inversionistas. “Durante este gobierno se puso en evidencia que, aún teniendo el espacio fiscal para hacerlo, y en medio de condiciones financieras muy favorables para conseguir recursos para proyectos tan importantes como el Túnel de la Línea y la Ruta del Sol a costos razonables, la estructuración de éstos tuvo múltiples obstáculos. En consecuencia, hoy en día existen pocos proyectos listos para empezar a ser financiados y construidos”, afrima Fedesarrollo.

Por muchos meses Dinero se ha venido quejando de la incapacidad del ministro de Transporte para mover los proyectos. El comentario de Fedesarrollo lo confirma una vez más.

Adicionalmente, la ejecución del presupuesto de inversión en infraestructura no fue la más adecuada, entre otros factores, por los problemas que se presentan en los procesos de contratación del Estado. Por ejemplo, hasta mediados de diciembre, se habían hecho pagos apenas por un 52% del total de la apropiación anual para inversión del Ministerio de Transporte, mientras que a nivel de los gobiernos regionales y locales el rezago fue aún mayor: de acuerdo con los datos de la muestra que tiene el CONFIS, entre enero y septiembre de este año, los departamentos ejecutaron un 17% menos de la inversión respecto al mismo período de 2007. “En consecuencia, aún teniendo los recursos para financiar los proyectos del año entrante, se corre el riesgo de que se queden sin estructurar, contratar y ejecutar”, concluye.

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