| 6/6/2008 12:00:00 AM

Inflación imparable, ¿intereses al alza?

Con una inflación en los últimos doce meses muy por encima de la meta, difícilmente podrá el Banco de la República reducir las tasas de interés como quiere el gobierno. Pero, solo el tiempo lo dirá.

La cifra de inflación de mayo, de 0,93%, es una muy mala noticia. Además de ser la segunda más alta para este mes en los últimos diez años, ubica la inflación anual en 6,39%, casi dos puntos porcentuales por encima del rango superior de la meta fijada para el año por el Banco Central.

El resultado, sin duda aumenta la presión sobre la Junta del Emisor. En la próxima reunión de junio deberá decidir entre aumentar la tasa de intervención en unos puntos más para cumplir con el mandato constitucional de controlar la inflación o hacerle caso al Gobierno y a los gremios que en todos los tonos le han solicitado que las reduzca.

Sin embargo, Colombia no está sola en el tema de la inflación. El creciente aumento de los precios es un problema mundial y se ha convertido en el gran dolor de cabeza de los banqueros centrales, tanto en las economías desarrolladas como en las emergentes. Lo cierto es que casi ningún país está cumpliendo la meta de inflación.

Por ejemplo, para el Banco Central Europeo el ideal es una inflación anual inferior a 2% para la zona euro. Sin embargo, el último dato registrado es de 3,6%. Estados Unidos, por su parte, tiene una inflación de 3,9%, mientras que en China es de 8,5%, en India de 14% y en los países productores de petróleo es de dos dígitos. En Latinoamérica, Argentina y Venezuela tienen inflaciones de 23% y 29%, respectivamente.

Recientemente, Jean_Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, se refirió al tema de la inflación con gran preocupación y llamó la atención sobre los errores que se cometieron en los años 70 cuando se presentó una situación similar. De acuerdo con este banquero central, en esa época se permitió una política monetaria demasiado laxa, que llevó a que los altos precios del petróleo se trasladaran a los demás precios. Para él, la política monetaria mundial es actualmente excesivamente laxa, ya que la tasa de interés mundial es negativa en términos reales.

Las opiniones de Trichet son oportunas y coinciden con las de José Darío Uribe, gerente general del Banco de la República, en el Informe de Política Monetaria y Rendición de Cuentas que presentó el 12 de mayo de 2008. Uribe se refirió también a las lecciones de los años 70, cuando los choques transitorios en los precios del petróleo y los alimentos dejaron consecuencias prolongadas en la inflación total. Al igual que Trichet, Uribe responsabiliza a los banqueros centrales de la época por no haber reaccionado adecuadamente frente al choque transitorio. Según Uribe, en Colombia, en esos años, la inflación también se aceleró.

El Gerente del Banco de la República dejó además muy clara su posición con respecto a la inflación e hizo énfasis en que la política monetaria no puede permanecer pasiva, ante la creencia de que el choque es transitorio y los excesos de demanda no juegan ningún papel. De igual forma, afirmó que las políticas monetarias pasivas y las aceleraciones del ritmo de inflación no estimulan el crecimiento económico y el empleo, sino al contrario, pueden terminar perjudicándolos. Por último, manifestó que en el largo plazo, incluso la inflación de alimentos responde a las acciones de la política monetaria.

Para combatir la inflación, muchos bancos centrales alrededor del mundo han aumentado las tasas de interés, pero no en la misma magnitud en la que ha aumentado la inflación, con lo cual, en algunos países las tasas de interés son negativas en términos reales. Otros han recurrido a controles de precios que, aunque pueden ser buenos en el corto plazo, a más largo plazo reducen el incentivo a aumentar la producción para ampliar la oferta y no estimulan a los consumidores a reducir la demanda.

En Colombia, la Junta del Banco de la República viene aplicando una política monetaria restrictiva desde abril de 2006, consistente en el aumento gradual de la tasa de interés de intervención. De hecho, desde esa fecha hasta hoy, la tasa de interés ha subido de 6% a 9,75%. No obstante, a pesar de estos aumentos y de otras medidas administrativas adoptadas en mayo de 2007, la inflación no cede, como lo demuestra el dato de mayo.

En las dos últimas reuniones la Junta del Banco mantuvo inalterada la tasa de intervención en espera de más información con respecto al comportamiento de los precios, la economía interna y la externa.

Según consta en las minutas de la reunión del mes de abril, que se encuentran publicadas en la página web del Banco de la República, en esa oportunidad los codirectores decidieron mantener inalterada la tasa de interés debido principalmente a que los precios de los alimentos en marzo mostraron una tendencia a la baja, y aún persistía el temor de una recesión de la economía de Estados Unidos.

Hoy, la información disponible muestra que ninguna de estas situaciones se mantiene. Los precios de los alimentos siguieron creciendo muy por encima de la inflación total, 2,25% en mayo, y 9,73% en los últimos doce meses, con una alta probabilidad de que continúen creciendo a raíz del fuerte invierno que afecta negativamente las cosechas. La economía de Estados Unidos, por su parte, creció 0,9% en el primer trimestre del año, lo que es una buena señal.

Si adicionalmente se tiene en cuenta la posición del Gerente del Banco de la República en el informe de mayo 12 y de algunos miembros de la Junta en las minutas, lo más probable es que el Banco suba los intereses en la próxima reunión de junio. No puede darse el lujo de perder credibilidad y mucho menos de generar expectativas de inflación hacia adelante.

Por último, si la Junta quiere mantener el aumento de la tasa de intervención en términos reales, necesariamente la debe subir en la misma proporción en la que aumenta la inflación. Entre abril de 2006, cuando se iniciaron los aumentos de la tasa de interés, y mayo de 2008 la inflación anual pasó de 4,12% a 6,39%. Es decir, que buena parte del impacto que se buscaba con el incremento de los intereses se perdió por cuenta de la mayor inflación.
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