| 2/15/2008 12:00:00 AM

Inflación ¿cuál es el limite?

En menos de 24 meses, BanRepública ha aumentado su tasa de intervención en 350 puntos básicos. Sin embargo, la presión sobre los precios no cede.

La Junta del Banco de la República, al igual que los banqueros centrales en el resto del mundo, no la están pasando muy bien por estos días. Después de varios años de gran tranquilidad, alto crecimiento, liquidez ilimitada e inflación moderada, las cosas parecen haberse salido de control.

En Estados Unidos, la Reserva Federal lucha a toda costa por evitar que la economía entre en recesión, incluso a sabiendas del riesgo inflacionario que mantiene. En una medida catalogada por los analistas como abrupta y poco común, decidió reducir, en menos de dos semanas, los intereses en dos ocasiones; 75 puntos básicos la primera vez y 50 puntos básicos, la segunda. De hecho, la movida fue tan sorprendente, que muchos se están preguntando si la FED, bajo Ben Bernanke, cambió la forma de hacer política monetaria en Estados Unidos. El estilo actual es el de reducir las tasas en el monto que se considere necesario de acuerdo con la información disponible, mientras que anteriormente, los movimientos de tasas se hacían de forma muy gradual.

De otra parte, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, en una conferencia de prensa, que tuvo lugar el 7 de febrero, inmediatamente después de la reunión del Banco en la que la tasa de interés se dejó inmodificada en 4%, advirtió que están aumentando los riesgos de una desaceleración del crecimiento en Europa. Esto, de inmediato, tumbó la cotización del euro frente al dólar y el yen, y elevó las apuestas de reducciones futuras de intereses por parte de esta entidad.

Hasta el momento, el BCE, contrario a lo que vienen haciendo los bancos centrales de Estados Unidos e Inglaterra en materia de reducción de intereses (el Banco de Inglaterra las ha bajado dos veces en tres meses a 5,25%), ha mantenido los costos del crédito en niveles altos debido a las fuertes presiones inflacionarias. En enero, la inflación anualizada en la zona euro fue de 3,2%, muy por encima de la meta del Banco de mantenerla por debajo de 2%.

Colombia, por supuesto, no está al margen de lo que está pasando en los mercados externos y mucho menos de las medidas adoptadas por los bancos centrales en otros países. Mientras que las economías externas se desaceleran y los intereses bajan, el Banco de la República no logra que la inflación ceda, a pesar del aumento continuo de las tasas de interés de intervención en los últimos 21 meses.

En realidad, lo que está pasando con los precios en Colombia es muy preocupante. Después de varios años de avances importantes en la reducción de la inflación y de haberla acercado a su nivel de largo plazo, estimado en 3%, en 2007, el IPC creció 5,69%, 119 puntos básicos por encima del techo de la meta fijada por el Banco entre 3,5% - 4,5% para ese año.

El incumplimiento de la meta de inflación es grave, no solo porque le resta credibilidad al Banco de la República, sino porque tiene además consecuencias sobre los precios en el año siguiente. Por ejemplo, al basar los aumentos de salario mínimo en una inflación que ya de por sí está aumentada, lo que se hace es transmitir al año siguiente el exceso de inflación del año anterior. Es una forma de perpetuar la inflación.

El Banco ya fijó su rango meta para 2008, el mismo del año anterior, y debe hacer lo que esté a su alcance para que la situación de 2007 no se repita este año. Al fin y al cabo, debe tener la capacidad de fijar una meta que pueda cumplir y que no tenga que modificar.

¿Qué hay detrás del aumento de precios?

La inflación en Colombia está desbordada, esencialmente, por dos razones. En primer lugar, durante los años 2006 y 2007, la demanda interna creció alrededor del 10%, mientras que el PIB lo hacía entre 6% y 7%. Esto llevó a que los excesos de demanda se tradujeran en mayores importaciones y en mayores precios, sobre todo para los bienes locales.

En segundo lugar, al igual que lo han hecho en el resto de países del mundo, los precios de los alimentos han subido debido a la mayor demanda mundial, pero también a que los precios de los insumos han aumentado como resultado del incremento de los precios del petróleo. En Colombia, además, los precios de los alimentos se han visto afectados por la demanda de alimentos de Venezuela y por los problemas del clima.

El Banco de la República, para combatir estas presiones, ha subido la tasa de intervención de manera gradual, pero constante, desde abril de 2006, y ya lo ha hecho en 350 puntos básicos. En un primer momento, en 2006, subió las tasas para enfriar la economía, ya que el crédito, sobre todo el de consumo, estaba desbordado. El impacto de la reducción de intereses en este año fue nulo, e incluso las presiones inflacionarias se exacerbaron hacia finales del año y comienzos del siguiente, cuando a los problemas de precios existentes se sumaron los de los alimentos. Todo esto coincidía con una fuerte revaluación del peso, la cual a su vez se veía reforzada por el incremento de los intereses en el mercado local.

En mayo del 2007, el Banco decidió establecer encajes marginales con el fin de encarecer y restringir aún más el crédito y frenar así la creciente demanda. El resultado de las medidas, hasta el momento, ha sido una ligera desaceleración de las tasas de crecimiento de todos los tipos de crédito y del consumo de los hogares. Las expectativas de los consumidores, que mide Fedesarrollo cada mes, sin embargo, siguen en alza.

¿Qué esperar?

El Banco hoy, un año después de que la inflación se saliera por primera vez, en años, de la meta, se encuentra en una situación difícil. Por un lado, la cifra de enero de 1,06%, que llevó la inflación anual a 6%, es para el Banco como un baldado de agua fría. Por el otro, la revaluación del peso se mantiene e incluso se ha acelerado por cuenta de la reducción de los intereses en Estados Unidos, que ha ampliado el diferencial de intereses entre los dos países.

José Darío Uribe, gerente general del Banco de la República es un convencido de que la inflación debe controlarse a toda costa, ya que como él mismo lo resumió en su presentación del Informe de Política Monetaria y Rendición de Cuentas, "la inflación golpea con más fuerza a los pobres, una inflación estable estabiliza los ingresos reales de la gente y la estabilidad macroeconómica es condición necesaria para crecer".

En el corto plazo, lo más probable es que los precios de los alimentos no cedan, ya que no hay condiciones para que así sea. La demanda sigue, los precios de los combustibles no bajan y el clima nada que se arregla. En este sentido, la reducción de la inflación no se dará por esta vía. El aumento de la tasa de intervención seguirá teniendo un efecto sobre la demanda interna, en la medida en que estas medidas actúen de manera rezagada, pero es muy posible que el Banco tenga que subir los intereses unos puntos más para acelerar este proceso, ya que no puede darse el lujo de volver a incumplir la meta.
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