| 11/14/2014 5:30:00 AM

El Niño no afecta el PIB, pero sí la inflación

Para el Bbva en Colombia, el fenómeno no tiene impactos sobre el PIB. Sin embargo, sí impacta la inflación, incrementando el costo de los alimentos y las tarifas de energía eléctrica.

El fenómeno del Niño es un evento climático clasificado por algunos científicos como uno de los más letales de la tierra, dada su mortalidad en términos de vidas humanas, daños económicos y cambios en los patrones climáticos normales del planeta.

Entre mayo de 1997 y abril de 1998, ocurrió uno de los episodios más fuertes registrados: el clima en todo el mundo sufrió cambios drásticos; se presentaron inundaciones en Perú y Kenia, sequías en el norte de China y el sur de África. Las fuertes lluvias provocaron las peores inundaciones de los últimos 100 años en Europa, aumentaron la incidencia de enfermedades como la malaria en África, cólera en Perú y múltiples daños económicos alrededor del mundo. Se estima que este fenómeno causó 23.000 muertes y pérdidas por US$35.000 millones.

En el caso Colombiano, este fenómeno trastoca las condiciones climáticas, manifestándose principalmente en mayores precipitaciones en el sur del país y los llanos orientales y largas sequías en las regiones Caribe y Andina.

En esta última región se encuentran las tierras más productivas para la agricultura y la mayoría de los recursos hídricos (incluyendo embalses) del país. Así, una fuerte seguía tiene implicaciones directas no solo en la producción de alimentos sino también en la generación de energía.

En el segundo trimestre de 2014, se reprodujeron unas condiciones climáticas muy similares a las condiciones que desataron el fenómeno en 1997-98, encendiendo las alarmas alrededor del mundo.

La probabilidad de un fenómeno del Niño eran muy elevadas (85%) pero hoy se han mitigado ubicándose alrededor del 58%. Así mismo, en ese trimestre las agencias climatológicas internacionales anticiparon que el fenómeno tendría una intensidad alta, mientras que hoy estiman que el fenómeno tendrá una intensidad moderada.

Aunque el riesgo de un fenómeno del Niño intenso se ha atemperado, sus probabilidades de ocurrencia siguen siendo relativamente altas. Por ello es importante cuantificar cuál sería el impacto del fenómeno en el crecimiento y, especialmente, en la inflación.

El principal canal que afecta la inflación es el de la agricultura, en el cual, las fuertes sequías que afectan la región Andina y Caribe tienen un impacto negativo sobre la producción, aumentando el precio de estos bienes.

Al mismo tiempo, la menor producción agrícola reduce el PIB de este componente. El otro canal es el energético, en el cual la falta de lluvias y las altas temperaturas merman el nivel de los embalses, obligando a las generadoras de energía a usar fuentes alternativas de generación (como carbón y combustibles líquidos) a un mayor costo.

A su vez, los mayores costos se traducen en mayores tarifas eléctricas lo cual redunda en una mayor inflación. Finalmente, el fenómeno del Niño también tiene un efecto positivo al bajar precio de algunos productos básicos importados.

La participación de los alimentos dentro de la canasta del IPC ha disminuido con el paso del tiempo. Entre principios de los años 80 a hoy esta participación pasó del 48,9% a 28,2%. Más destacable aún es la disminución de la participación en dos terceras partes del subconjunto de perecederos: en este mismo lapso de tiempo, el conjunto de estos bienes pasó del 13,8% al 4,2% del IPC total.

El otro canal que conecta al Fenómeno del Niño con la inflación es el del costo de la energía. Dada la geografía del país, la generación de energía en Colombia depende de forma importante de hidroeléctricas.

Hoy, cerca del 70% de la generación de energía proviene de fuentes hídricas por lo cual una fuerte sequía de los embalses hace que la generación hídrica sea sustituida por otras fuentes más costosas de generación.

Naturalmente, el impacto en el precio de la energía dependerá del nivel de los embalses: si se cuenta con un nivel alto previo al inicio del fenómeno, los precios de la energía no deberían verse tan afectados; por el contrario, si el fenómeno se desenvuelve partiendo con un nivel moderado en los embalses, las tarifas de la energía deberían verse más afectadas.

Afortunadamente, la mayoría de los comercializadores de energía negocian a futuro hasta por dos años el precio de la energía. Estas coberturas protegen al consumidor y evitan que haya una transmisión completa del precio de bolsa a las tarifas que pagan los consumidores. Sin embargo, según cifras recientes, 15% de los comercializadores no acceden a este tipo de coberturas, y por esta vía podría haber incrementos significativos en las tarifas que enfrenta parte de la población.

A pesar de estas coberturas, las tarifas de energía que pagan los consumidores sí tienden a aumentar en periodos de Fenómeno del Niño.

Finalmente, el precio de algunos commodities agrícolas también pueden verse afectados por el fenómeno climático. Colombia importa un porcentaje alto de maíz (blanco), harina de trigo y soya para su consumo interno. Es importante destacar que la harina de trigo presenta una caída en el precio de cerca del 5% por un periodo de 5 meses una vez ocurre el fenómeno. Lo mismo ocurre con el precio del maíz y la soya, aunque la variación de sus precios es casi nula.

En Colombia, el fenómeno encarece los alimentos, especialmente los perecederos, merma el nivel de los embalses, incrementando las tarifas de energía, y tiene impactos marginales sobre el PIB de la economía.

El efecto del fenómeno sobre la inflación de alimentos ha venido disminuyendo gracias a la mayor oferta alimentaria que ha traído la mejora en infraestructura y la mayor integración comercial.

Adicionalmente, las mejoras de almacenamiento (refrigeración) y bodegaje han permitido mitigar el impacto sobre el precio de los alimentos. No obstante, es sobre esta variable donde más se siente el impacto: un Niño de magnitud débil, ubicaría la inflación anual de alimentos en un promedio de 63 puntos básicos por encima de la inflación total durante 5 trimestres.

Por su parte, la inflación total también se aceleraría aunque con menor fuerza y en el segundo y tercer trimestre de 2015. En este caso, los efectos sobre la inflación total son menos persistentes y en el escenario simulado sus efectos no durarían más de 4 trimestres, dejando la inflación para finales de 2015 en 3,57%.

Finalmente, se encontró un efecto sobre el PIB que aunque es marginalmente negativo, no es estadísticamente significativo.
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