| 10/15/2013 3:45:00 PM

Un consejo desde Guatemala

El proceso de paz debería empezar por la reincorporación política y llegar a la reincorporación económica y social.

El expresidente de Guatemala, Marco Vinicio Cerezo, bajo cuyo mandato se abrieron oficialmente las mesas de negociación con la guerrilla de ese país, que llevaron a firmar la paz, recomendó para el caso colombiano un acuerdo político nacional, que comprometa a todos los sectores, “evitando que la negociación se convierta en un hecho sometido a la controversia y a la contienda electoral”.

“Esto debe convertirse en un propósito que convoque a una actitud nacional a favor de la paz que unifique a la nación”, precisó el exmandatario, en una entrevista concedida a la Revista Acodal, que edita la Asociación Nacional de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, y que circulará en los próximos días.

Cerezo dijo que un proceso en búsqueda de lograr la paz y terminar con un conflicto armado de muchos años exige del gobierno, de los grupos enfrentados a él y de la sociedad civil, un grado de tolerancia y  paciencia para superar los odios, las desconfianzas y los resentimientos acumulados a lo largo del tiempo.

Además, Cerezo explicó que “el abandono de las armas no debe exigirse como parte de los pasos en la negociación, porque esto creará desconfianza que será después difícil de superar, pero si debe lograrse algún tipo de armisticio, que conduzca a evitar enfrentamientos directos o buscados a propósito. “Obviamente, el abandono de las armas deberá producirse y preverse en el procedimiento, cuando la paz sea firmada”, indicó.

Cerezo dijo también que el proceso de paz debería empezar por la reincorporación política y llegar a la reincorporación económica y social.

Según Vinicio Cerezo, “el impacto más dramático del conflicto colombiano, ha sido el de canalizar la búsqueda de sus recursos en compromisos con el tráfico de la droga, pues aun cuando se desvirtuó en la opinión pública latinoamericana el compromiso básico de la Guerrilla con el cambio social y estructural, abrió una brecha para el fortalecimiento de los carteles de la droga que después adoptaron un rol independiente y trágico en la problemática de la seguridad regional”.

“La Paz de Colombia significa, sin lugar a dudas, el avance de toda América Latina y un nuevo capítulo para la historia compartida y el futuro que puede construirse”, puntualizó el exmandatario guatemalteco.
 
El agua y la paz

Sobre el agua como parte de las negociaciones de paz que se adelantan en La Habana, Marco Vinicio Cerezo sostuvo que  “en la historia reciente de nuestros países su uso ha sido objeto del abuso por parte de compañías o personas, lo que ha producido perjuicios a comunidades que dependían de su consumo para su sustento, sus actividades económicas básicas y la producción de sus alimentos, por lo que el uso abusivo del recurso ha producido experiencias históricas negativas, que provocan reacciones violentas para defender el derecho a conservarlas”

Lo anterior, según él, obliga tomar todo este contexto en cuenta para las discusiones de procesos de paz que se quiere sean exitosos para el conglomerado nacional.
 
“Este acuerdo tendrá que contemplar las diversas fuentes de agua, el uso particular de las aguas freáticas subterráneas, la instalación de hidroeléctricas, el uso de las aguas para la producción privada y el costo de la contaminación”, explicó.

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