| 9/6/2010 9:00:00 AM

Estados Unidos: ¿recesión II?

Durante los últimos días de agosto regresaron los temores de que Estados Unidos entre de nuevo en recesión. Las últimas cifras de la economía de ese país no son alentadoras. Los inversionistas están descubriendo nuevos refugios para sus capitales.

Los últimos días de agosto estuvieron marcados por el nerviosismo de los principales actores de la economía estadounidense. Mientras Alemania presentaba al mundo las últimas cifras de la recuperación de su producción industrial, exportaciones y generación de empleo, y Japón celebraba con ánimo el retorno del apetito de los inversionistas por sus títulos valores, la economía de la primera potencia del mundo confirmaba señales preocupantes: su industria no logra despertar, las exportaciones continúan en picada, las importaciones aumentan y el desempleo no da tregua.

Esto se evidenció en el tono que empleó Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (FED), el banco central de Estados Unidos, en su discurso ante el simposio monetario anual de la FED de Kansas City, que tuvo lugar en Jackson Hole, Wyoming, el pasado 27 de agosto. En dicha intervención, en lugar de aludir a nuevas medidas destinadas a alentar la economía, Bernanke señaló que continúa la recuperación económica, aunque falta mucho camino por recorrer.

Paul Krugman, premio Nobel de economía, señaló ese mismo día en su columna del diario The New York Times que lo importante es preguntarse si el crecimiento es suficientemente rápido como para reducir un índice de desempleo que está por las nubes. "Necesitamos un crecimiento del 2,5% tan solo para impedir que el desempleo aumente, y un crecimiento mucho más rápido para lograr que se reduzca significativamente. Sin embargo, el crecimiento se mantiene en la actualidad entre el 1% y el 2%, con buenas probabilidades de hacerse aún más lento durante los próximos meses. ¿Realmente la economía volverá a la recesión? ¿A quién le importa? Si el desempleo aumenta durante el resto del año, cosa que parece probable, no importará si las cifras del PIB son levemente positivas o levemente negativas", sentenció Krugman tajantemente.

En la reunión sobre política monetaria, la FED emitió una declaración en la que afirmaba que "prevé un retorno gradual a niveles más altos de utilización de recursos", haciendo referencia a la necesidad de tomar medidas que favorezcan la generación de empleo. La Reserva Federal tiene varias opciones para lograr este objetivo: puede comprar más deuda a largo plazo y privada; puede bajar las tasas a largo plazo y anunciar su intención de mantener bajas las tasas a corto plazo; y puede subir su objetivo a mediano plazo para la inflación, para que a las empresas les resulte menos atractiva la idea de mantener dinero en efectivo.

No obstante, no va a ser fácil para la FED tomar medidas de este tipo por la coyuntura política estadounidense actual. El margen de la Casa Blanca para estimular la economía con más gasto público se ha reducido por el abultado déficit fiscal del gobierno y las duras críticas que arrecian desde los republicanos a poco más de dos meses para las elecciones legislativas.

Una reciente encuesta de la firma Gallup indica que la imagen del presidente de ese país, Barack Obama, ha caído a los niveles más bajos desde que asumió la presidencia y que la mayoría de los norteamericanos cree que el país marcha en la dirección equivocada, principalmente por cuenta de su incapacidad para reducir el desempleo.

Síntomas de desaceleración

Tal y como lo anticipaba la oleada de datos que se divulgó durante el mes de agosto, la recuperación de Estados Unidos perdió impulso en el segundo trimestre del año, una desaceleración que alimenta los temores de que esa economía vaya hacia una nueva recaída. Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York y uno de los economistas que anticiparon la crisis financiera global, afirmó que Estados Unidos tiene un 40% de probabilidades de volver a caer en recesión.

Los datos recientemente publicados apuntan en esa dirección. El PIB de Estados Unidos creció a una tasa anualizada de 1,6% en el segundo trimestre del año, casi un punto por debajo de la cifra difundida un mes atrás, y dos puntos menos que la expansión de 3,7% registrada en el primer trimestre. Esto se suma a la larga lista de malas cifras en el empleo -en julio se destruyeron más de 130.000 puestos de trabajo-, el mercado inmobiliario, la venta de bienes durables y la industria, que alimentan los temores de una nueva recaída.

No obstante, para conservar el optimismo y no inculcar temor en la población, en la reunión de la FED, Bernanke dijo que la economía aún es "vulnerable a desarrollos inesperados". Como parte de victoria, el presidente de la FED concluyó que "pese a los datos débiles que se vieron recientemente, las condiciones para un repunte en 2011 se mantienen".

Por su parte, los inversionistas reaccionaron cautelosamente al análisis de la FED. Las dudas sobre la recuperación hicieron regresar el temor a los mercados y la incertidumbre económica en Estados Unidos se trasladó a Europa, donde cayeron con fuerza sus principales bolsas durante la segunda mitad de agosto. Los inversores, ahora, han buscado refugio en las deudas alemana y japonesa.

Por su parte, las menores perspectivas de crecimiento en el Reino Unido llevaron al Banco de Inglaterra a revisar a la baja el crecimiento previsto para este año y el próximo. Sin dar cifras precisas, la autoridad monetaria aseguró que el país no alcanzará el 1,7% augurado para este año, ni el 3,4% para 2011. En España, entretanto, su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, advirtió de un empeoramiento del PIB en la segunda mitad del año.

Incluso China ha enviado señales de agotamiento. Con cifras que para Europa o Estados Unidos serían exuberantes, la producción industrial de ese país bajó su ritmo de crecimiento, tras no alcanzar el crecimiento esperado (18%) y la inversión no logró satisfacer las expectativas del mercado.

El mercado se encuentra a la expectativa de que la FED pueda adoptar medidas adicionales de expansión monetaria. El plan de estímulo de Obama, aunque fue importante para evitar una profundización de la crisis, no tuvo un efecto mayor en la generación de empleo. Los temores de una nueva recesión en Estados Unidos no se descartan en ninguno de los análisis de los expertos alrededor del mundo.

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