| 9/9/2011 11:00:00 AM

En Colombia la policía patrulla en un Ferrari

La más reciente adición a la flota vehicular de la policía colombiana no ha pasado desapercibida.

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BBC
Después de todo, el empleo como auto de patrulla de un Ferrari 340 GTS, valorado en US$ 250.000, es un lujo que muy pocas fuerzas del orden del mundo se pueden dar.

En este caso, sin embargo, se trata de un vehículo confiscado a un conocido narcotraficante: Hernando Gómez Bustamante, alias "Rasguño", uno de los líderes del cartel del Norte del Valle.

Y la decisión de poner el lujoso auto al servicio de la policía, anunciada esta semana, es un ejemplo de la nueva forma en la que el gobierno colombiano quiere manejar los bienes incautados al narco.

"Los bienes incautados a la mafia en los últimos 20 o 30 años constituyen la fortuna más grande que ha existido en la historia de Colombia. Más grande que la de cualquier grupo económico legal o la sumatoria de todos los grupos legales", le dijo a BBC Mundo el director de la Dirección Nacional de Estupefacientes, DNE, Juan Carlos Restrepo.

"En el inventario que maneja la DNE están las tierras más productivas, más ricas y de mayor extensión del país. Están los vehículos más costosos, joyas, obras de arte, empresas".

"Pero podemos decir que la política del estado de administración de los bienes incautados al narcotráfico es una política que fracasó", afirmó.
Entre las medidas recomendadas por Restrepo para intentar enmendar este fracaso está la liquidación de la propia DNE, anunciada por el presidente Juan Manuel Santos el sábado pasado.

Y también la reconversión del Ferrari de "Rasguño" en una patrulla.

Corrupción
La historia del Ferrari es emblemática de varios de los principales problemas enfrentados por la DNE, que trasladará sus funciones de coordinación de la lucha contra el narcotráfico al ministerio de Justicia.

Sus responsabilidades en el manejo de los bienes incautados, por su parte, serán asumidas por el Ministerio de Hacienda.

La idea, sin embargo, también es aprovechar el proceso de liquidación -que deberá ser completado en el plazo de un año- para disponer de esos bienes de forma más eficiente.

"Pero, en manos del Estado, muchos de los bienes incautados al narcotráfico o se perdieron o perdieron su valor", admitió el director de la DNE.

El Ferrari de "Rasguño", por ejemplo, pasó cuatro años en un estacionamiento, pues durante ese período la DNE no pudo encontrarle un comprador.

Y muchos otros vehículos y numerosos bienes muebles han permanecido embodegados por períodos mucho más extensos de tiempo, lo que ha terminado por convertirlos en chatarra y en una carga para la DNE, entidad que como administradora de los bienes incautados también asumió responsabilidades sobre tierras y empresas que no generan mayores ingresos y en las que nadie quiere invertir.

Mucho más grave, sin embargo, ha sido la desaparición de numerosos bienes, que podrían haberle generado al Estado colombiano ingresos de miles de millones de dólares.

"Al haber insuficientes controles se generó también un foco de corrupción. Y personas de todas las clases, corruptos, funcionarios públicos, se aprovecharon, se enriquecieron a costa de estos bienes", le dijo a BBC Mundo Restrepo.

"Hay un refrán popular en Colombia que dice que 'el ladrón que roba a un ladrón tiene cien años de perdón'. Y había una concepción errada de que los bienes incautados al narcotráfico eran como un botín de guerra que se podía perseguir", explicó.

"Destapar la olla podrida"
Así, una de las primeras medidas de Restrepo cuando fue nombrado por santos al frente de la DNE, hace poco más de un año, fue "destapar la olla podrida" y trabajar con la Procuraduría para perseguir a los corruptos.

Y la liquidación de la DNE, y la separación de sus funciones de coordinación y administración, seguramente ayudará a establecer mejores controles.

Para Restrepo, sin embargo, también se hace necesario diseñar un modelo legal que facilite el manejo de los bienes y le permita a las autoridades disponer más rápidamente de ellos.

Bajo el actual marco legal el Estado colombiano tiene bajo su responsabilidad la administración de los bienes incautados mientras se agota un proceso denominado "de extinción de dominio", lo que según Restrepo "puede suceder en un término de dos, diez, hasta 20 años".

Durante ese período, los bienes siguen perteneciendo al presunto narcotraficante, por lo que el Estado no puede disponer libremente de ellos, aunque tiene que cuidarlos.

"Para evitar que el Estado tenga que cuidar esos bienes el Estado debería poder vender esos bienes desde el día uno, conservar el dinero, y si la justicia el día de mañana le da la razón al presunto implicado en el delito de narcotráfico pues se le devolvería su dinero", sugirió el funcionario.
"Aunque hay otras fórmulas, como aplicar multas altas, o quitar rápidamente la propiedad del bien para poderlo vender, que están bajo consideración".

Y, por último, también está el reto de poner esos bienes -o los recursos que generen- al servicio de las políticas de Estado más apremiantes.

"Aquí hay bienes que pueden servir para resolver los problemas de las personas que fueron afectadas por la crisis invernal, para permitir al Estado suplir las necesidades derivadas de la compensación a las víctimas del conflicto, o para impulsar sus políticas de vivienda o sus políticas agrícolas", dijo Restrepo.

Y aunque el Ferrari de "Rasguño" no vendrá a solucionar ningún problema particular de la policía colombiana, el director de la DNE está convencido de que su presencia en las calles ayudará a enviar un importante y necesario mensaje: que el crimen, no paga.
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