| 11/22/2011 6:00:00 AM

En Bogotá los vehículos transitan a 24 km/h

Hace cinco años la velocidad promedio era de 33 km/h. Los tiempos de viaje también se vieron afectados, toda vez que los buses, busetas, taxis y colectivos antes tardaban 53 minutos en llegar a su destino y en 2010 lo hicieron, en promedio, en 64 minutos.

El déficit de vías en Bogotá es alarmante. Mientras que en los últimos seis años, la malla vial sólo creció en 390 kilómetros (2,7%), en el mismo período, el número de vehículos matriculados en la ciudad se duplicó, al pasar de 666 mil a más de un millón 270 mil (91%).

Esto quiere decir que, mientras que anteriormente los más de 600 mil vehículos circulaban por cerca de 14.500 km de longitud del total de la malla vial, el año pasado, el doble de los carros lo hicieron por algo más de 14.800, cuando lo esperado era que lo hicieran por, al menos, 28 mil kilómetros.

La escasa infraestructura de transporte, contrastado con el sostenido crecimiento del parque automotor, la lentitud del tránsito, sumado a la deficiencia de servicios públicos colectivos de transporte y la falta de educación vial son para la Veeduría Distrital los cuatro problemas más críticos que en materia de movilidad afectan actualmente a los bogotanos.

Así lo revela el informe de la Veeduría Distrital “Cómo avanza el Distrito en Movilidad” que recoge las cifras oficiales a 2010, año que precisamente estuvo muy marcado por el alto número de frentes de trabajo y demoras en la ejecución de obras de la fase III de Trasmilenio sobre la calle 26 y carrera 10.

Precisamente, como parte del informe, el ente de control conoció las opiniones de los conductores, tanto de transporte público como particular, quienes coincidieron en que lo más urgente para mitigar los problemas de movilidad es terminar las obras de la fase III, seguido de la construcción de TM por la carrera 7ª, el Metro y, lo que consideran menos urgente, es el Tren de Cercanías.

Para la Veeduría Distrital, otro de los problemas que afecta el tránsito es la falta de presencia de agentes de tránsito, pues mientras hace tres años había más de 1.000 personas destinadas para tal fin, ahora hay algo más de 900. Muchos de ellos son policías bachilleres que no poseen atribuciones sancionatorias y su capacitación no les permite adelantar las acciones propias de la policía de tránsito, lo que hace que muchos conductores le hagan el quite a la norma.

El ente de control también llamó la atención a la Secretaría de Movilidad sobre el recaudo de comparendos, pues, si bien el año pasado se impusieron en Bogotá más de 400 mil sanciones, la Administración solo recaudó el 30% del total para el transporte público y más del 34% para los carros particulares, es decir que estarían pendientes por cobrar más de 70 mil millones de pesos.

Llama también la atención el incremento desmesurado de motos, al pasar al 444% en los últimos cinco años, sumado a la falta de reglamentación para su circulación y restricciones para su desplazamiento, toda vez que persiste la facilidad para acceder a las licencias sin previo conocimiento teórico y práctico. Precisamente, los accidentes de motos pasaron de 5.600 en 2009 a más de 6.400 en 2010.

La Veeduría Distrital considera vital seguir con las campañas pedagógicas, especialmente entre los conductores de transporte público, cuyo 42% dijo no conocer el SITP.

Teniendo en cuenta que, pese a que hubo una ampliación de carriles en la Autopista Norte a partir de la calle 170, hay dos carriles subutilizados, pues allí se estacionan vehículos de carga y de transporte intermunicipal, razón por la cual se debe acelerar la construcción de la terminal satélite del norte.

El ente de control considera importante construir obras menores que, dada la funcionalidad y bajo costo, contribuyan a incrementar la velocidad como las orejas faltantes en puentes y variaciones menores de giro, así como la revisión de los sentidos vehiculares.

Así mismo, adelantar un programa intensivo para dotar a la ciudad de estacionamientos de gran capacidad sobre las áreas de influencia en los puntos de integración del servicio de transporte público convencional, intermodal y el sistema de transporte masivo.

Se debe hacer un mantenimiento rutinario y preventivo de la malla vial para evitar su reconstrucción ya que de no hacerlo a tiempo, puede tener un sobrecosto de reconstrucción de casi 30 veces el precio del mantenimiento rutinario.
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