| 1/18/2012 6:00:00 PM

El petróleo de la ira

Irán y Estados Unidos se muestran los dientes. Entretanto, los precios del crudo se disparan y aumenta la preocupación por el suministro mundial del combustible.

La guerra verbal que libran Estados Unidos e Irán por el programa nuclear que adelanta la nación islámica está subiendo la temperatura en la política mundial y amenaza con pasar de las palabras a los hechos.

El entorno es quizá el más alarmante de los últimos años por su riesgo bélico. El conflicto ha venido creciendo y, pese a los llamados a la concertación, persiste el clima de incertidumbre en Medio Oriente. El asesinato del ingeniero nuclear iraní Mostafa Ahmadi Roshan, nuevas amenazas de bloqueos a la compra de petróleo iraní por parte de Occidente y el desafío de Irán de cerrar el paso por el estrecho de Ormuz, se están convirtiendo en serias amenazas para la paz en la región.

Pero el impacto ya se ve en el comportamiento de los precios internacionales del petróleo, que superan los US$111 por barril y son el principal desafío para la recuperación de la economía mundial en 2012. ¿Cómo se llegó a este punto?

Aunque hace varios meses Estados Unidos alertó sobre el programa nuclear que adelanta el régimen islámico –que incluiría una bomba atómica–, las decisiones económicas y políticas de los últimos dos meses han hecho escalar el conflicto.

Irán ha desafiado a Estados Unidos y niega sistemáticamente que su iniciativa atómica tenga que ver con propósitos bélicos. Sin embargo, el Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea) certificó el 9 de enero pasado que Irán inició el enriquecimiento de uranio al 20% de pureza en la planta de Fordo, ubicada a unos 160 kilómetros de Teherán.

Pero, al parecer, las amenazas económicas le están dando mejores resultados a Estados Unidos que las militares en su enfrentamiento con Irán. El ‘punto gatillo’ en la nueva etapa de confrontación se registró por los efectos de una ley que promulgó en diciembre el gobierno de Barack Obama y que prohíbe a sus empresas y entidades financieras prestar cualquier tipo de servicios o hacer negocios con el régimen islámico.

En la práctica, la imposición de una ‘lista negra’ está dejando sin oxígeno financiero a Irán, que en estos momentos enfrenta un caos económico por la escasez de divisas y la devaluación de su moneda local, el rial, y ha tenido que recurrir al control de cambios.

Expertos explican que una de las razones de la gira de Mahmud Ahmadineyad, hace apenas unas semanas, por cuatro países ‘amigos’ –Venezuela, Cuba, Nicaragua y Ecuador– está relacionada con su afán por mostrar que todavía tiene aliados y desafiar a Estados Unidos en su ‘patio trasero’. Sin embargo, como dice la revista The Economist, su gira no tuvo la repercusión esperada pues no logró que la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, lo recibiera.

Precios trepados

Pero, el ajedrez de la presión económica que está ejerciendo Estados Unidos sobre Irán no se ciñe solo al tablero de acción de sus empresas. Un componente clave de su estrategia tiene que ver con el ‘cierre de ventanas económicas’, en forma de bloqueo, de las compras de crudo iraní por parte de sus aliados en occidente. Este quizá sea el talón de Aquiles del gobierno iraní, que percibe 80% de sus ingresos de la renta petrolera y produce 2,2 millones de barriles diarios.

El solo anuncio bastó para que el 27 de diciembre el vicepresidente iraní, Mohammad Reza Rahimi, respondiera que, ante un eventual embargo petrolero, su país procedería a cerrar el paso de los barcos que transportan el crudo de otros países por el estrecho de Ormuz, y que representa 40% de las exportaciones mundiales pues por allí transitan entre 15 y 17 millones de barriles diarios. Una serie de ejercicios militares de Irán, en los primeros días de enero y otros que ha programado para febrero, parecerían tener una intención disuasiva para los planes de Occidente.

Sin embargo, Estados Unidos sigue adelante con sus planes. El 4 de enero, persuadidos por la primera potencia mundial, los 27 países de la Unión Europea lograron un principio de acuerdo para frenar las compras de petróleo iraní y la decisión final de los términos del embargo –que arranca el 1 de julio– se adoptará el 23 de enero, durante la reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE. Aunque los europeos han dado su aval, no será una decisión fácil pues importan cerca de 700.000 barriles diarios de petróleo iraní y no les será fácil reemplazarlos en el corto plazo.

Japón y Corea del Sur, que han sido aliados incondicionales de Estados Unidos, no han suspendido hasta ahora las compras a Irán, debido a las dificultades para conseguir un nuevo proveedor.

Arabia Saudita, el principal exportador mundial de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), tomó posición y anunció que está dispuesto a aumentar su capacidad de producción hasta 11,8 millones de barriles diarios para abastecer el crudo que dejen de comprar los europeos a Irán. Sin embargo, el transporte de este crudo hasta los países consumidores será el principal desafío.

En medio de un ambiente cada vez más tenso y hostil, quienes se han mantenido al margen del conflicto son Rusia y China. Rusia, uno de los grandes productores mundiales de crudo, ha llamado a la concertación, pese a que en una eventual confrontación bélica se beneficiaría del aumento en los precios del petróleo.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Ryabko, aseguró hace unos días a los medios que “una operación militar contra Irán sería un error extremadamente grave, un error de cálculo extremo. Las consecuencias de un hipotético desarrollo de ese tipo podrían tener una gran repercusión en la seguridad regional y global”.

China, uno de los mayores compradores de crudo, también se opone a una acción militar contra Irán pues considera que este escenario “sería desastroso para la economía global y provocaría una crisis humanitaria”.

En un año que despierta grandes temores para la economía, lo que muchos esperan es que el conflicto no pase de la retórica y las escaramuzas. De convertirse en hechos, las consecuencias serían nefastas.

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