| 1/21/2011 12:00:00 AM

El negocio del siglo

Todo parece indicar que Xstrata será el nuevo dueño de Drummond en Colombia. De ser así, la minera suiza quedaría con cerca del 50% de la producción de carbón en el país.

Cuando los mercados y las operaciones internacionales aún no se habían recuperado de la resaca de las fiestas de fin de año, una información rompió la tradicional calma de esos días. Los diarios Sunday Times y The Australian registraron el pasado 10 de enero que la minera suiza Xstrata se quedaría con la operación carbonera de Drummond en Colombia, por un valor cercano a los US$8.000 millones.

Aunque al cierre de esta edición el negocio aún no había sido confirmado, se trataría de la transacción más grande en la historia del país, superior a lo que pagó SAB Miller por Bavaria en 2007 y que contabilizó los US$7.800 millones.

Según el informe de prensa, Bank of America-Merrill Lynch, que controla la operación, amplió los tiempos para permitir que otros jugadores, como Vedanta Resources y la india Essar Global, tuvieran tiempo de estructurar su financiación, en la que también han tenido interés Rio Tinto y Vale. Sin embargo, a juicio de las publicaciones, Xstrata es vista como la compañía de mayor opción.

Se trata de una multinacional minera listada en las bolsas de Londres y Suiza, con ventas que en 2009 llegaron a US$23.500 millones y que para el primer semestre de 2010 superaron los US$13.600 millones. Tiene operación en 19 países y en siete mercados de commodities, entre los que sobresalen cobre, carbón, níquel y zinc, entre otros. Su principal negocio es el cobre, que representa el 43% de sus ingresos, mientras el carbón reporta el 26%.

Según su informe de mitad del año pasado, avanza en el desarrollo de 15 proyectos que representan una inversión de US$14.000 millones y le darán a la compañía hacia 2014 un crecimiento del 50% en sus volúmenes totales.

Xstrata no es una compañía nueva para el mercado colombiano. Desde 2000, posee la tercera parte del Cerrejón, en la Guajira, una de las zonas de mayor desarrollo carbonero del país, junto con el Cesar, donde operan Glencore, Vale, minas que pertenecen a Goldman Sachs y más recientemente la brasileña MPX. De esta manera, Xstrata se convertiría en la única compañía que tendría presencia en exportaciones de carbón en las dos grandes zonas productoras.

En la actualidad, Drummond es el segundo exportador de carbón térmico de Colombia. De un total de cerca de 70 millones de toneladas que se estima habría exportado Colombia el año pasado, Drummond alcanzaría cerca de 20 millones, superado solo por Cerrejón, que vende al exterior unos 30 millones. La principal operación de Drummond está localizada en el Cesar, con minas como El Descanso y La Loma y, además, participación en el sistema férreo que transporta el carbón y en su puerto que, según informaciones de prensa, tiene una capacidad para recibir y cargar cerca de 30 millones de toneladas anuales y con un potencial de expansión para llegar hasta 60 millones.

De hecho, antes de conocerse el interés de la Drummond por vincular nuevo capital a su operación, los anuncios apuntaban a inversiones que en el corto plazo superarían los US$1.000 millones para aumentar la producción de la mina El Descanso, de tres a 25 millones de toneladas anuales en los próximos tres años, y en el desarrollo de la línea férrea y de su capacidad portuaria, activos en los que Xstrata tendría puesta la mira.

Pero el interés de Xstrata no terminaría allí. Glencore, dueña de Prodeco -el tercer exportador de carbón térmico en el país con cerca de 10 millones de toneladas al año- tiene el 35% de participación en Xstrata. Así, como señala César Díaz, director de la Cámara Colombiana de la Minería, "estaríamos en presencia de un nuevo 'grupo' carbonero". Este enroque -al sumar la tercera parte de Cerrejón, la operación de Prodeco y la de Drummond que pasaría a manos de Xstrata-, reportaría cerca del 50% de las exportaciones colombianas de carbón. Esto le permitiría a las compañías generar sinergias y economías de escala en la operación del Cesar. "Una de las principales sinergias se podría dar en el tema portuario", dice un alto ejecutivo de una de las multinacionales de carbón con operación en Colombia.

El negocio

Por lo pronto, la eventual compra de Drummond por parte de Xstrata ha originado más preguntas que respuestas en la operación. No se sabe si cubre todo el negocio o si sería una participación de un socio estratégico con una billetera profunda que agilice las inversiones que se requieren.

Aunque el negocio no ha sido anunciado oficialmente, las especulaciones a su alrededor aumentan. Por un lado, el tema del precio. En 2009, Drummond facturó en Colombia cerca de US$1.700 millones -más de $3,2 billones-. Según algunos analistas, si en 2010 vendió unos US$2.000 millones, significaría que la venta representa cuatro veces sus ingresos. Según Mergermarket, en 2010 el promedio de las ventas y fusiones en el mundo fue de casi 14 veces Ebitda. SAB Miller pagó por Bavaria 10 veces Ebitda.

Para algunos es un valor muy alto. No obstante, otros creen que por la coyuntura internacional (ver recuadro) ese es un valor posible. Más aún cuando el precio de la tonelada de carbón térmico se ha disparado en los últimos meses. Según el portal McCloskeycoal.com, en enero de 2010, el precio por tonelada estaba en US$88,3. Para finales del mismo año y principios de este superó los US$134.

Por otro lado, han surgido inquietudes en torno a una eventual posición dominante del mercado, dada la participación de Glencore en Xstrata y el papel protagónico que jugarían en la exportación de carbón del Cesar. "Por lo general, en las ventas, fusiones e integraciones empresariales se mira únicamente el impacto que puede tener la operación en los consumidores, que es lo que se denomina mercados descendentes. En este caso, el carbón no se comercializa en Colombia, lo que en principio no tendría efectos. Sin embargo, hay que analizar otro ángulo: el de los mercados ascendentes, donde están, por ejemplo, los proveedores y cuál sería el impacto que tendría sobre ellos", explica un analista jurídico.

Otro ángulo que genera expectativa es el impacto tributario de la movida. Qué va a pasar con los impuestos que se generen de la operación y si parte de ellos llegará a Colombia.

Y, finalmente, una de las mayores preocupaciones está en el manejo ambiental, donde Drummond ha sido cuestionada. De hecho, la organización Colombia Punto Medio advierte sobre la responsabilidad y el impacto ambiental causado en la explotación de carbón en las minas La Loma y El Descanso, así como en el transporte del mineral hacia el puerto para su comercialización en el exterior. Antes de ser formalizado, el negocio ya está generando controversia.

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