| 3/1/2010 7:00:00 AM

El legado de Uribe

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, abandonará el poder el 7 de agosto después de dos períodos consecutivos de gobierno, pero pasará a la historia como el mandatario que debilitó a la guerrilla y hacer de la seguridad una política de Estado.

El mandatario, un abogado de 57 años, quedó fuera de la carrera electoral luego de que la Corte Constitucional declaró ilegal el viernes un referendo que pretendía habilitarlo para ser candidato y buscar su segunda reelección consecutiva.

Si bien Uribe, quien también dejará como legado un buen desempeño de la economía, nunca expresó su intención de ser candidato para los comicios presidenciales de mayo, sus actos demostraban que estaba interesado.

"El gran legado de Uribe es haber convertido la seguridad democrática en una política de Estado. Con muy contadas excepciones de los candidatos presidenciales, esa política tendrá continuidad en el próximo Gobierno cualquiera que sea el presidente de los colombianos", dijo el exministro y analista Néstor Humberto Martínez.

Uribe ganó la presidencia en el 2002 con la promesa de derrotar militarmente a las guerrillas izquierdistas en un país azotado por la violencia del conflicto interno armado y en el que sus habitantes no se atrevían a transitar por las carreteras por el temor de ser secuestrados.

Uno de sus principales logros ha sido la recuperación de la seguridad con una notable reducción de los homicidios, las masacres, los secuestros, los asaltos a pueblos y los ataques con explosivos contra la infraestructura económica del país.

Uribe, considerado el aliado más importante de Estados Unidos en América Latina y quien nació el 4 de julio de 1952 en Medellín, aumentó el número de efectivos de las fuerzas armadas, el presupuesto militar y ordenó una ofensiva contra la guerrilla izquierdista que la obligó a un repliegue estratégico en apartadas zonas montañosas y selváticas.

Importantes comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) murieron en la ofensiva, mientras que miles de combatientes desertaron, lo que debilitó la capacidad militar del grupo rebelde considerado por Estados Unidos y la Unión Europea como una organización terrorista.

Altos estándares

"El mandatario deja unos estándares muy importantes, como su capacidad de trabajo, su persistencia, su liderazgo. Al mismo tiempo deja unos desafíos grandes como la formación de un Gobierno sólido", dijo la analista Natalia Springer.

A nivel regional, el mandatario ha jugado un papel de contrapeso a la figura del izquierdista presidente venezolano Hugo Chávez, el más fuerte crítico de Washington en América Latina.

Con Uribe fuera de la presidencia de Colombia podría cambiar el mapa político de América Latina y perder fuerza el bloque que enfrenta a Chávez, del que forma parte el mandatario peruano Alan García y al que podría ingresar el presidente electo de Chile Sebastián Piñera.

El político de mediana estatura, contextura delgada, rostro bien afeitado y lentes delgados, siempre admitió ser un hombre de temperamento fuerte y directo, pero negó ser autoritario.

El presidente, cuyo padre fue asesinado por las FARC en un fallido secuestro en los años de 1980, logró el respaldo de los colombianos con un discurso de línea dura contra los rebeldes.

El mandatario, quien es amante de los caballos, la vida campestre, la música y la comida autóctona, gozó siempre del respaldo de los empresarios, de los mercados y de Wall Street por sus políticas fiscales y económicas.

Durante su administración logró aumentar la inversión extranjera y un crecimiento de la economía de 7,5 por ciento en el 2007, el mejor en más de tres décadas.

Pese a su posición frente a la guerrilla, el mandatario, quien fue alcalde de Medellín en 1982 y gobernador de Antioquia entre 1995 y 1997, siempre se mostró dispuesto a negociar con las FARC pero la condicionó cualquier diálogo a un cese de hostilidades de los rebeldes.

Uribe, quien también fue congresista entre 1986 y 1994, y estudió en las universidades de Harvard, en Estados Unidos, y de Oxford, en Inglaterra, suele trabajar jornadas de 20 horas al día los siete días de la semana.

Al parecer el mandatario se dedicará a asegurar el triunfo de alguien que de continuidad a sus políticas de Gobierno ante el riesgo de que se disuelva su coalición política y se abran las puertas a la victoria de otro candidato.

"Sin Uribe, el uribismo difícilmente puede mantenerse unido. Y su fraccionamiento en pequeñas islas está ya cantado. Ese es el destino que corren los movimientos que se centran en la persona y no en las políticas", previó la columnista María Jimena Duzán.

El ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos se proyecta como favorito para remplazar a Uribe, pero tendrá un difícil camino ante el riesgo de que la coalición de Uribe se atomice.

Reuters

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