| 2/5/2010 12:00:00 PM

El laberinto de Chávez

El Presidente venezolano atraviesa una de las situaciones más complejas de su mandato, que pone en juego el apoyo popular del que ha gozado, y la hegemonía de su gobierno. Qué puede esperar Colombia.

"Están buscando muertos, porque tumbar al Gobierno no lo van a lograr. Están buscando violencia, muertos; buscando que un soldado pierda el control". Este fue el mensaje que el presidente Hugo Chávez lanzó el pasado 28 de enero en una transmisión de más de cuatro horas por televisión, haciendo alusión a las protestas estudiantiles que se produjeron durante toda la semana en contra de la decisión de su gobierno de sacar del aire, por segunda vez, la señal de la cadena RCTV, y a los rumores de un golpe de estado que se han tejido ante el inconformismo popular.

Aunque Chávez se ha caracterizado por sus mensajes altisonantes que buscan distraer a la opinión de los problemas de su gestión, en este año, como en pocos desde que asumió su mandato, se suman una serie de factores que ponen en juego el apoyo popular del que ha gozado, y la hegemonía de su gobierno, y que lo han llevado a endurecer su discurso en contra de la oligarquía, el capitalismo y Colombia.

Por un lado, los racionamientos de energía y agua, los elevados índices de delincuencia que convierten a Caracas en la ciudad más insegura de la región, con una tasa de 10.000 homicidios al año, la inflación de 25% con que cerró 2009, y las expectativas de que el costo de vida se siga desbordando este año, están erosionando la confianza de los venezolanos en su gobierno.

Por otra parte, la oposición aprendió de su error histórico de las pasadas elecciones parlamentarias, cuando decidió no participar y dejó a los chavistas el control de este órgano legislativo. Por eso, se espera que en las próximas elecciones del 26 de septiembre dé una fuerte pelea contra el chavismo. De acuerdo con mediciones de la consultora venezolana Datanalisis, las encuestas nacionales muestran que la intención de voto por candidatos a diputados del chavismo está en 34%, por candidatos de la oposición en 26% y por los independientes en 30%. Esto quiere decir que si la oposición va unificada, llegaría pisando duro a la Asamblea. Y si bien Chávez espera mantener las dos terceras partes del Parlamento, perdería la aprobación automática de sus decisiones y se le complicará el nombramiento de cargos claves de control como fiscal y procurador.

A estas dos coyunturas se suma el hecho de que Chávez necesita flujo de caja para mantener su política de subsidios a la clase popular, y garantizar así su respaldo. De acuerdo con Datanalisis, el 70% de quienes apoyan al presidente lo hace porque recibe o espera recibir algo del gobierno, el 20% porque son emocionales y se sienten identificados con él, mientras solo el 10% lo hace por cuestiones ideológicas. Y en una situación de descontento como la actual, no se puede dar el lujo de perder el respaldo de sus seguidores. Aunque el repunte en los precios del petróleo de este año le ayuda, necesita recursos inmediatos para seguir atendiendo sus programas de ayuda social.

La hoguera de la devaluación

Y en ese sentido, la reforma cambiaria que aprobó a mediados de enero duplicará los ingresos que recibe la estatal Pdvsa por concepto de las exportaciones petroleras, las cuales representan más de 90% de las exportaciones totales del país, en tanto los ingresos petroleros representan cerca de 50% del total de los ingresos del presupuesto nacional, de acuerdo con Corficolombiana.

La medida aumentó de 2,15 a 2,60 bolívares fuertes por dólar (BFUS$) la tasa para la importación de bienes prioritarios como alimentos, salud, y educación, y este tipo de cambio se fijó también para las importaciones del sector público no petrolero. Además, creó una tasa de $4,30 BFUS$, a la que se ha llamado dólar petrolero, que regirá para las demás importaciones y para la conversión de las exportaciones de Pdvsa a la moneda local. En el primer caso, la devaluación es de 17,3% y en el segundo, de 50%.

Finalmente, se mantuvo la tasa paralela, conocida como dólar permuta, que es a la cual se transa la moneda en el mercado, a través de bonos denominados en dólares, y que oscila entre 5BFUS$ y 6 BFUS$.

Aunque la medida busca que la tasa de permuta y el dólar petrolero se acerquen, el mercado no reaccionó instantáneamente a las nuevas reglas, y se teme que no se consiga este efecto dado el alto nivel de discrecionalidad que tienen las autoridades para entregar los dólares.

El efecto más temido de la devaluación es que la inflación siga desbocada. Si bien el gobierno le apuesta a que en 2010 el costo de vida "solo" subirá 5 puntos, para situarse en 30%, los economistas hablan de tasas superiores al 35%, debido sobre todo al incremento en el tipo de cambio para la importación de bienes de primera necesidad, que tiene un impacto directo en el bolsillo de los venezolanos.

"El camino de devaluación es una espiral mortal en términos económicos, como lo vimos en los 80 y 90 en América Latina. Si se devalúa sin planes de estabilización ni ajuste, se genera más devaluación y más inflación", explica José Gonzáles, director de Econoinvest, el grupo financiero no bancario más importante de Venezuela.

Pero a diferencia de los presidentes de América Latina que vivieron las hiperinflaciones, Chávez no tiene -o quiere- un periodo determinado de gobierno, por lo que tendría que vivir en el poder las consecuencias de las decisiones que está tomando.

"Con la devaluación está buscando financiar el gasto público que necesita que crezca para mantener una relación utilitaria con el 70% de quienes lo apoyan, pero para que ese dinero alcance tendría que bajar la inflación. Por eso castigó tan duro al Éxito, para sentar un precedente drástico y ruidoso de que hay que tener cuidado con los precios, si no quieren perder la empresa", explica José Antonio Gil, de Datanalisis, al referirse a los anuncios de expropiar esta cadena por haber incrementado sus precios luego de la reforma cambiaria.

Cómo va Colombia

Aunque el discurso anticolombiano de Chávez ha dejado la sensación de que hay una animadversión particular contra nuestro país, lo cierto es que sus actuaciones responden más a sus problemas internos y a la necesidad de desviar la atención pública hacia otros temas.

Por ejemplo, su discurso el año pasado estuvo centrado en castigar el comercio con Colombia, pero lo cierto es que al analizar las importaciones de Venezuela, se ve que estas cayeron en forma generalizada, sin importar el lugar de origen. En los diez primeros meses del año se habían reducido 12,7%, frente a igual periodo del año anterior, al situarse en US$31.664 millones. Y si bien la caída de productos procedentes de Colombia, su segundo socio comercial, es de las mayores (-26%), las de Brasil y Argentina, países hacia los cuales Chávez ha querido trasladar el comercio con Colombia, caen a tasas de -23,20% y -24,80%, respectivamente (ver gráfico). Inclusive las de Estados Unidos, su principal socio comercial, se redujeron -9,50%. Como dice un analista, "la reputación de Chávez se basa en su capacidad de gastar. Por eso, en la medida en que no puede gastar, no pasa la vergüenza de no tener plata, sino que se inventa un discurso político para no hacerlo".

Por su parte, el consultor internacional Jorge Alberto Velásquez desestima el impacto de la caída en las importaciones procedentes de Colombia, porque considera que estas cifras tenían problemas de sobrefacturación para beneficiarse del diferencial de tasas de cambio entre la tasa oficial y la de permuta.

En todo caso, si el presidente venezolano obrara racionalmente, los analistas coinciden en afirmar que uno de los países más favorecidos con la reciente devaluación y con la amenaza de la inflación es Colombia. ¿La razón? De acuerdo con la Cámara Colombo-Venezolana, el 70% de nuestras exportaciones a ese país se estaban haciendo con el dólar de permuta, y si se lograran realizar a la nueva tasa de BF$4,30, eso implicaría un abaratamiento de nuestros productos. Por su parte, José Antonio Gil, de Datanalisis, considera que frente a la coyuntura de la inflación, es mejor para Venezuela importar de Colombia para ganarse el costo de los fletes, que importar de otros países. Para Gil, si bien es probable que el discurso contra Colombia se agrave, lo más seguro es que las medidas contra nuestro país se suavicen porque Chávez necesita comida barata.

Es cierto que la politización de las relaciones comerciales ha generado un clima de malestar entre las dos naciones, que la incertidumbre jurídica que se vive en Venezuela complica los negocios con ese país, y que la situación interna no hace prever una recuperación rápida de la economía venezolana. Pero para los consultores, ese mercado sigue siendo una buena opción para los colombianos. El consejo de José Gonzáles, de Econoinvest, es el siguiente: "No renuncie al mercado. Redimensiónelo. Sea más creativo en su estructura financiera. Es un tema de cálculo, de riesgo, de retorno", señala. Y cuenta cómo su firma  ya está hablando con empresarios que piensa en la Venezuela que vendrá en 5 años. Por su parte, Magdalena Pardo, presidente de la Cámara Colombo-Venezolana, es clara: "Venezuela tiene problemas de caja y no de riqueza".

Los meses que vienen para Chávez son difíciles. Tiene el reto de controlar la inflación, estimular una producción local que se ha deteriorado en los últimos cinco años, recuperar los niveles de consumo para garantizar la lealtad de su pueblo, recuperar la confianza de los inversionistas, hacerle frente a la oposición y sortear el juicio que se le viene encima por la crisis energética. La pregunta es qué pasará si no lo logra.

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