Revista Dinero

José Miguel Char, contralor delegado anticorrupción.

| 5/2/2013 12:00:00 PM

El hombre que anda tras la pista de la plata de las regalías

José Miguel Char no es famoso por su apellido, uno de los más reconocidos en los círculos de élite de la Costa Atlántica. Tampoco por ser el padre de la bella presentadora de televisión Siad Char y el suegro de Luis Carlos Vélez, director de Caracol Noticias.

No, su prestigiado está afianzado por el papel que cumple en la Contraloría General de la República, donde cumple la misión de recuperar para el erario el dinero que ha ido parar al bolsillo de sus corruptos.

Sin ningún aspaviento, este abogado dedica la mayor parte de su tiempo a mover los frondosos expedientes donde están contenidas las historias de saqueos de recursos de las regalías que le han generado un enorme detrimento patrimonial a la Nación. Una de sus principales pruebas cotidianas para su sagacidad como investigador es localizar aquellos bienes que, perdidos muchas veces en complicados círculos de testaferros, servirán como garantía para el paso de las deudas contraídas con la Nación por gobernadores y alcaldes que se desviaron del camino.

La confianza que ha depositado en él la contralora Sandra Morelli le ha dado relevancia dentro de la unidad especial anticorrupción de la Contraloría. Él no es el jefe allí, pero quienes lo conocen saben que con su ejemplo ha estimulado la acción eficaz de otros diez contralores delegados que cumplen una misión similar.

El y sus compañeros han conseguido desafiar el mito según el cual la plata que se birla al Fisco es irrecuperable y entre todos, en un tiempo récord de no más de dos años, han logrado rescatar más de $170.000 millones y embargar los bienes de gobernadores que, de la mano de funcionarios de firmas fiduciarias, venían desviando los recursos de regalías hacia patrimonios autónomos de los que nunca más regresaban a los presupuestos públicos.

Witman Herney Porras y Juan Manuel González Torres, ex gobernadores de Casanare y Meta, los dos departamentos más golpeados por el saqueo, ya comprobaron la severidad de su férula. Char y sus investigadores los embargaron, los conminaron a devolver más de $40.000 millones y los pusieron a encabeza el boletín de responsables fiscales, como se conoce a aquella lista negra de los deudores de la Nación.

El estado de estos 31 expedientes a su cargo comenzará a producir réditos muy pronto. Y Char asume el reto con rigor pero con absoluta desprevención. Su oficina está en un improvisado búnker del décimo piso del ala occidental del centro comercial La Gran Estación y a ella se falla después de superar varios filtros.

Los visitantes, salvo que sean procesados, no tienen acceso a ellas. En un largo pasillo, sin divisiones algunas están dispuestas mesas para recibirlos. Es una decisión pensada por quienes, como Char, creen en la regla de la transparencia según la cual a un servidor público no se le debe decir en privado algo que no se le pueda decir en público.

Allí este hombre recibió a periodistas de Dinero.Com que verificaron los resultados. Algunos de sus compañeros, especialmente aquellos que todavía son víctimas del rezago de la vieja cultura del secretismo, le reprocharon por dejarse tomar fotos. Char, con la afabilidad de la gente del Caribe, cree que de la misma manera como la función pública no debe ser fuente de protagonismo quienes la ejercen debe estar dispuestos a poner la cara cuando las circunstancias lo ameriten.
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