| 4/12/2006 12:00:00 AM

El final de la plata barata

La reducción de la liquidez mundial llevará al aumento de los intereses en aquellos países que quieran atraer capitales del exterior.

El comportamiento de la curva de rendimientos en Estados Unidos, que para muchos era una paradoja, incluyendo a los dos presidentes de la Fed, el saliente Alan Greenspan y el entrante Ben Bernanke, parece estar resolviéndose. Finalmente, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años están reaccionado y han aumentado varios puntos básicos en los últimos meses. Mientras que en octubre estaban en 4,1%, hoy se cotizan a 4,8%.

Esto podría indicar el comienzo del fin de la gran liquidez mundial y de las condiciones monetarias laxas por parte de los bancos centrales y podría tener grandes consecuencias sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los papeles de los mercados emergentes.

Por diferentes razones, los bancos centrales de la zona euro, Japón y China mantuvieron en los años recientes políticas monetarias laxas que generaron una enorme liquidez, sin que al mismo tiempo hubiera alternativas de inversión atractivas. Ante la falta de ellas, buena parte de la liquidez terminó yéndose hacia los bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo que contribuyó a mantener bajos los rendimientos de estos papeles y ayudó también a sostener el valor del dólar.

Los países emergentes también se beneficiaron de esa liquidez en la medida en que los inversionistas relajaron su aversión al riesgo e invirtieron en activos de estos países en busca de mayores retornos.

Pero, ahora, las condiciones han cambiado y la liquidez mundial está siendo absorbida por políticas monetarias más restrictiva en el exterior. El mejor desempeño de las economías de estos países está llevando a los bancos centrales a endurecer la política.

El Banco Central Europeo aumentó los intereses de corto plazo de 2% a 2,25% en marzo y se espera que los suba a 3% para finales de año. El Banco de Japón aún no va a subir los intereses, pero ha comenzado a apretar la política monetaria. Y, China, que ha sido el gran comprador de bonos del Tesoro de Estados Unidos como una estrategia para mantener su moneda devaluada, podría revertir esta tendencia ante la fuerte presión, sobre todo de Estados Unidos para que revalúe el yuan. Esto querría decir que tendría menos reservas disponibles para invertir.

La Fed, por su parte, en la primera reunión liderada por Ben Bernanke, su nuevo presidente, el pasado mes de marzo, hizo lo que los mercados esperaban, subir los intereses de corto plazo (la tasa a la cual se prestan los bancos durante la noche) a 4,75%. Y, aunque dejó claro que era posible que subiera la tasa una vez más, también dejó entrever que el fin de las alzas continuas de los intereses estaba cerca. Esto es, que la tasa llegaría hasta 5%.

No obstante, para los inversionistas, lo que hará la Fed en el futuro no es claro, pues a la vez que habla de no continuar subiendo las tasas, advierte que los aumentos en la utilización de la capacidad y los precios altos de la energía podrían generar nuevas presiones inflacionarias, ante lo cual podría requerirse un ajuste adicional para lograr tanto el crecimiento económico como estabilidad en los precios.

Ya sea que la Fed suba los intereses más allá del 5% o no, el hecho de que suban a ese nivel es suficiente para cambiar el sentimiento de los inversionistas y revertir los flujos de capital.

Intereses del 5% en Estados Unidos, con rendimientos de largo plazo al alza, incentivarán los flujos de capital hacia ese país que, no obstante el tamaño del déficit de cuenta corriente que mantiene, sigue siendo considerado por los inversionistas como el lugar más seguro para sus inversiones.

Esto seguramente tendrá un impacto sobre los países emergentes, en la medida en que el escaso diferencial entre los intereses con Estados Unidos no justifica el mayor riesgo implícito en invertir en activos de esos países.

Esto, sumado a los problemas políticos en muchos de ellos, como Brasil, ha llevado a una ampliación de los spreads (la prima que estos papeles deben pagar sobre los bonos del Tesoro) con la consecuente caída de sus precios. El del bono 2040 de Brasil, que es el que marca la pauta en estos mercados, subió.

Si las buenas noticias de crecimiento en las economías desarrolladas continúan, lo más probable es que los bancos centrales continúen con la política de aumentos de los intereses para evitar la inflación.

Lo que está sucediendo en los mercados es algo que se esperaba, pero que no se sabía cuándo empezaría. No quiere decir esto, sin embargo, que los capitales se vayan a salir de los mercados emergentes de la noche a la mañana, sino que la tendencia se está revirtiendo.

De ahora en adelante, la tendencia la marcarán las tasas de interés y los capitales llegarán donde encuentren el menor riesgo y la mayor rentabilidad.
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