| 6/8/2006 12:00:00 AM

El consumo sigue al alza

El consumo privado sigue creciendo bien y posiblemente mantendrá esta tendencia hacia adelante.

El crecimiento del consumo por donde quiera que se mire es sobresaliente. Esta es una gran noticia para la economía, si se tiene en cuenta que el consumo en Colombia representa alrededor del 80% de PIB y estuvo estancado durante más de ocho años. Entre abril de 2005 y marzo de 2006, que son las más recientes cifras publicadas por el DANE, a la fecha, el comercio al por menor creció 14,11%, muy por encima de la industria y de la mayoría de sectores de la economía. La mayor contribución al crecimiento estuvo por el lado de los vehículos que aumentaron sus ventas en 31,91% durante este período.

También hubo una contribución importante de las ventas de electrodomésticos y muebles para el hogar, que crecieron 27,76% en este mismo período.

Este comportamiento del comercio, es decir, la concentración en ventas de bienes durables, está muy en línea con los resultados del mes de abril de la Encuesta de Consumo de Fedesarrollo, que muestran una gran disposición de los hogares para la compra de estos bienes. En esta encuesta, el balance del Índice de Confianza del Consumidor, que mide precisamente este componente pasó de 32,9% en marzo a 42,5% en abril, lo que implica un aumento anual 29 puntos.

La gran disposición de los hogares a consumir se explica por el mayor acceso al crédito, que se ha logrado, en parte gracias a la llegada de nuevos jugadores al mercado y a que las grandes cadenas de almacenes están financiando a sus clientes; a las bajas tasas de interés y a la revaluación del peso. De hecho, este último factor ha sido determinante en la compra de vehículos importados y en la de electrodomésticos. Ante los menores precios relativos de los productos importados y la expectativa de una devaluación en el futuro, los hogares deciden anticipar la compra de estos bienes. Esto se ve en las cifras. Por ejemplo, mientras que en 2004, la participación de los vehículos importados en el valor de las ventas totales fue de 40%, en 2005 fue de 50%.

En cuanto a si la tendencia del consumo es sostenible a mediano plazo, todo parece indicar que sí lo es, siempre y cuando las condiciones detrás de su crecimiento no se modifiquen sustancialmente. De acuerdo con el Índice de Expectativas Económicas de la Encuesta de Fedesarrollo, son más los hogares encuestados que piensan que la situación económica de los siguientes 12 meses va a ser buena que los que piensan que no lo será.

De otra parte, el Índice de Condiciones Económicas que mide la percepción de los hogares con respecto a las condiciones económicas también está mejorando. Los hogares ven como positivo el crecimiento económico y las bajos intereses y se sienten tranquilos. De hecho, si se compara el valor del índice hoy con el valor de hace cuatro años se observa que ha aumentado 60 puntos.

Por último, según la misma encuesta, la percepción de los hogares frente a la evolución de la tasa de desempleo también está mejorando. Esto es fundamental, al momento de la decisión del consumo, ya que nadie que crea que va a quedar desempleado toma decisiones de consumo de bienes durables y mucho menos si estas deben hacerse con crédito.

Pero, qué pasa si las condiciones favorables que han fortalecido el consumo cambian. Por ejemplo, qué pasa si las tasas de interés suben o si la devaluación del peso se acelera.

Aunque las dos variables están correlacionadas y muy posiblemente si se mueve la una, se mueve la otra, primero veamos qué pasa si el peso se devalúa más rápido de lo previsto, esto es si la devaluación este año está por encima de 7%. Si esto ocurre, pero la economía sigue creciendo bien, que no tiene por qué no hacerlo, no debería pasar nada con el consumo en términos generales. Lo que sí podría darse es una sustitución de bienes importados por nacionales en la medida en que estos últimos se vuelven relativamente menos costosos.

Si la devaluación llega a ser muy alta, al punto de que el Banco de la República se viera en la necesidad de subir las tasas de interés para evitar que los capitales se salgan del país, el consumo sí podría verse resentido, con lo cual el crecimiento económico también se resentiría.

Claro está que una situación como esta es bastante improbable, al menos este año y solo ocurriría si la Reserva Federal de Estados Unidos decidiera subir los intereses de corto plazo a niveles por encima del 6%, o si llegara a suceder algún evento que generara tanta desconfianza en Colombia que llevara a los inversionistas a sacar la plata de este país.

Por lo pronto, cabe esperar un buen año en materia de consuno, lo que a su vez incidirá en el crecimiento económico.
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