| 8/29/2008 12:00:00 AM

El alza de dolar ¿es permanente?

Existen bases suficientes para suponer que el fortalecimiento del dólar frente al euro y la libra esterlina es sostenible. Se espera un comportamiento similar con respecto a las monedas emergentes.

En pocas semanas cambió radicalmente el comportamiento de los mercados financieros y cambiarios a nivel mundial. Mientras que no hace mucho, la preocupación entre los analistas y economistas, incluyendo a Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, era la debilidad del dólar y los riesgos para la economía mundial si esta tendencia se mantenía, hoy se habla con optimismo de su fortalecimiento. El dólar ha recuperado su valor en los últimos días, al pasar su cotización del pico de US$1,60 por euro en julio a US$1,47 por euro, actualmente.

Entre las razones que explican este fortalecimiento está la reducción del precio del petróleo, pero sobretodo, el comportamiento de la economía de Estados Unidos que ha llevado a los mercados a ceder frente al dólar y endurecerse con respecto a las otras monedas. Contra todos los pronósticos, la economía de Estados Unidos ha logrado mantenerse en terreno positivo, a la vez que las de los países desarrollados se han deteriorado en los últimos meses, al punto que ya se habla de recesión en Japón y en algunos países de la zona euro.

Otro factor que está incidiendo sobre el valor del dólar son las expectativas de tasas de interés en el corto plazo. Mientras se espera que las tasas en Estados Unidos suban pronto, en la zona euro se espera que se mantengan como están por algunos meses y que luego bajen. De hecho, nadie cree que con las presiones inflacionarias actuales, el Banco Central Europeo vaya a reducir la tasa de interés de la zona euro este año, pues la inflación actual de 4%, el doble de la meta de 2% prevista, es un nivel que hace sentir poco cómodo a esta entidad, incluso a pesar del desaceleramiento de la economía. Si bajan será en 2009.

Por el contrario, los mercados esperan que la Reserva Federal de Estados Unidos, que ha mantenido una tasa de interés en 2% por varios meses, empiece a subirla pronto para combatir las expectativas de inflación que amenazan con extenderse a los precios de manera permanente. Así que, el diferencial de tasas que antes favorecía el ingreso de capitales a la zona euro, posiblemente se invierta, favoreciendo el ingreso de capitales a Estados Unidos, de paso fortaleciendo el dólar.

Pero, no solo se están dando cambios en los mercados financieros y cambiarios. A nivel comercial, la balanza también se está invirtiendo. En la última década, el mundo ha sido testigo del enorme desequilibrio entre la balanza comercial y la de cuenta corriente entre China y Estados Unidos. Pues bien, esto está empezando a cambiar e incluso a invertirse. Por primera vez, en años, las exportaciones de China están creciendo menos rápido que las de Estados Unidos. En los últimos doce meses, las exportaciones estadounidenses crecieron 23% en dólares, mientras que las chinas aumentaron 17%. En volúmenes, las cifras fueron 12% y 13%, respectivamente.

En Estados Unidos, al mismo tiempo que las exportaciones han aumentado, las importaciones han caído por la debilidad de la demanda. No obstante, a nivel de las cifras globales de la balanza comercial, el impacto del menor consumo es aún imperceptible debido a los altos precios del petróleo. Pero, si este se excluye, se puede ver que el déficit comercial se ha reducido en una cuarta parte de su valor de 2006. Si los precios del petróleo siguen cayendo, la reducción del déficit comercial continuará, con un impacto importante sobre la cuenta corriente. De hecho, el déficit de cuenta corriente se ha reducido de 6,2% en 2006, a 5% y se espera que se reduzca a 3,5% en 2009.

Entretanto, en China ha pasado todo lo contrario. Las importaciones han crecido, principalmente por los altos precios del petróleo, pero también porque los chinos han empezado a consumir. Como resultado, este año el superávit de cuenta corriente, aunque mantendrá su valor en dólares, se reducirá como porcentaje del PIB. Se prevé un superávit de 9% del PIB en 2008 y de 7% en 2009, frente a 11,3% de 2007.

El menor valor del dólar explica en parte el cambio en las cifras de comercio de los dos países, ya que no solo ha permitido que las exportaciones de Estados Unidos sean más competitivas, sino que las importaciones sean menos atractivas. Pero lo realmente interesante es lo que está pasando con el consumo en los dos países. Mientras que en Estados Unidos, la demanda se ha reducido en el último año, en China ha crecido 10% (33% en dólares). Los chinos están empezando a convertirse en grandes consumidores, un lugar antes reservado a los estadounidenses.

Este cambio en el comportamiento del consumo se ha visto reflejado en la composición del crecimiento en los dos países. El crecimiento de Estados Unidos, que hasta el año pasado estaba soportado en el consumo, hoy lo está en las exportaciones. La participación del consumo en el PIB de este país pasó de 66% en 2007 a 44% en 2008, mientras que en China, por primera vez, el consumo está creciendo más rápido que las exportaciones.

Qué tan perdurables sean estos cambios es difícil de predecir. Lo cierto es que los mercados están empezando a sentir que Estados Unidos es quizás menos vulnerable de lo que se pensó inicialmente y que por tanto, aunque el precio del petróleo llegara a devolverse, el impacto sobre el dólar ya no sería tan fuerte.

De otra parte, la nueva tendencia del dólar es un parte de tranquilidad para los países asiáticos, que mantienen buena parte de sus reservas internacionales invertidas en bonos del tesoro de Estados Unidos y que han sido el gran soporte del dólar en los últimos tiempos.

En cuanto a las economías emergentes, con los cambios que se están dando a nivel global en términos de tasas de interés y de flujos de comercio, ya no es tan claro que sigan siendo las grandes receptoras de los flujos de inversión, sobre todo de portafolio. En muchos de estos países las tasas de interés son negativas en términos reales y el fortalecimiento del dólar frente a las principales monedas está llevando a una devaluación gradual de sus monedas locales. Los inversionistas tendrán que sopesar el riesgo de invertir en un país emergente en estas condiciones, cuando a mediano plazo se ve un aumento de los intereses en Estados Unidos y el fortalecimiento del dólar.

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