| 10/2/2009 12:00:00 AM

Economías emergentes salen ganadoras del G-20

La reunión de este grupo en Pittsburgh marca el comienzo de un nuevo orden mundial.

Barack Obama presidió la pasada reunión de líderes de las 20 economías más grandes del mundo, G-20, que representan el 85% del PIB mundial. En Pittsburgh, Estados Unidos, entre el 24 y 25 de septiembre los presidentes de estos países revisaron los progresos conseguidos desde las reuniones de Washington y Londres, y discutieron las acciones necesarias a futuro para asegurar una recuperación sostenible de la crisis financiera y económica global.

En su última reunión, en abril pasado, los líderes del G-20 centraron su atención en salvar al mundo de caer en una depresión como la de los años 30. De ahí salieron las recomendaciones -sin precedentes- de emprender políticas fiscales y monetarias agresivas, así como las medidas para proteger las entidades financieras, que lograron mantener la economía global a flote en esta complicada coyuntura. A pesar de que la estabilidad ha regresado a los mercados financieros, las economías del mundo continúan soportando los efectos de la irresponsabilidad de las medidas que provocaron la debacle financiera. Por ello, la reunión de Pittsburgh se orientó a las reformas que el mundo deberá adoptar para "satisfacer las necesidades de la economía del siglo XXI", como quedó anotado en el comunicado oficial.

Para escribir el siguiente capítulo de la historia económica mundial, los líderes coincidieron en dar mayor preponderancia a las economías emergentes y en la necesidad de alinear las políticas de salida de la crisis de todos los países del globo. El consenso del Grupo de los 20, según el comunicado, versó, sin embargo, en torno a lo que no se debe hacer en adelante, y no en las esperadas reformas.

En el texto se manifiesta el empeño por mantener las medidas de estímulo mientras se logra una recuperación sostenida. En ese sentido, los líderes del mundo señalaron que los países emergentes serían los primeros en abandonar dichas medidas. Hubo acuerdo igualmente en que las políticas macroeconómicas deberán sincronizarse para evitar desequilibrios, punto en el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) jugará un papel trascendental.

Buen balance para los emergentes

Los países en vía de desarrollo presentes en la reunión -Corea del Sur, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía y Rusia- se mostraron reacios a adquirir tal compromiso en la alineación de sus políticas. Adujeron que, aunque las apoyarán en la medida en que les sea posible, no comprometerán el devenir de sus economías con políticas que, en su caso, sería imposible cumplir. La condición fue aceptada, lo que denota el peso que han adquirido estos jugadores en el ámbito internacional.

No obstante, manifestaron su interés por establecer otro tipo de equilibrio: el de instituciones globales que reflejen mejor las realidades económicas actuales. Y su clamor no fue en vano, de ahora en adelante, el G-20 reemplazará al G-8 como el principal escenario de discusión en materia económica, y China, India y Brasil serán miembros permanentes. A su vez, se comprometieron a ser más flexibles en asuntos como cambio climático y comercio. Así mismo, gozarán de una mayor representación en la estructura del FMI. Tendrán, hacia 2011, al menos 5% más derechos en las votaciones.

Otra ganancia por parte de los países emergentes fue la inclusión de los más grandes de ellos en el Financial Stability Board (FSB), una institución de regulación financiera que reúne a los principales bancos centrales del mundo. Además, a partir de ahora, el FSB coordinará y vigilará la regulación financiera y compartirá con el FMI la responsabilidad de identificar nuevos riesgos. En un comunicado de prensa de la Casa Blanca, el pasado 24 de septiembre, Timothy Geithner, secretario del Tesoro de Estados Unidos, declaró que "terminada la Segunda Guerra Mundial, nos reunimos y establecimos el FMI, el Banco Mundial y el GATT, que pasó a ser la OMC. Pero el FSB es, en efecto, el cuarto pilar de esa arquitectura".

En el comunicado oficial también hay pronunciamientos respecto de los bancos comerciales. El G-20 estuvo de acuerdo en exigir a los bancos ahorrar en las épocas buenas para estar mejor preparados cuando lleguen tiempos difíciles. Además, señala que se fijó 2012 como fecha límite para adoptar los nuevos estándares que serán definidos en 2010.

En cuanto a la remuneración de sus empleados, el texto indica que deberán hacerse esfuerzos para ajustar los salarios a la creación de valor de largo plazo y abolir los bonos anuales.

Resta esperar si los países se acogerán a lo pactado y no optarán por emprender su propio camino, práctica que se ha presentado en pasadas ocasiones en las que se han incumplido compromisos comerciales, medioambientales y de lucha contra la pobreza. Las economías emergentes fueron las grandes ganadoras de la reunión en Pittsburgh y marcan el comienzo de lo que será el nuevo orden mundial.

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