| 3/30/2007 12:00:00 AM

Dólar en Picada

Pese a la intervención masiva del Banco del República en el mercado cambiario, el precio del dólar cae aceleradamente. ¿Qué puede esperarse hacia adelante?

Exportadores, importadores, banqueros, analistas y el propio gobierno están atónitos frente a lo que está pasando en el mercado cambiario. El precio del dólar cae a pesar de la intervención del Banco de la República en este mercado -más de US$2.500 millones en lo que va del año-, y de la supuesta pérdida de confianza de los inversionistas externos en los mercados emergentes.

La semana del 19 de marzo, el dólar rompió la barrera sicológica de los $2.200 por dólar y ahora todos se preguntan hasta dónde podría caer. La respuesta, por supuesto, no la tiene nadie, ya que como bien lo decía Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, es más fácil acertar de qué lado caerá una moneda que hacia dónde se moverán las tasas de cambio en el futuro.

No obstante, y sin descartar una parada en seco de los flujos de capital hacia los países emergentes o hacia Colombia por cualquier eventualidad, las condiciones externas recientes de los mercados, así como el apetito creciente de los inversionistas por Colombia, como quedó demostrado en la venta de las acciones de Acerías Paz del Río, hacen pensar que la tendencia hacia la revaluación del peso se mantendrá por un tiempo más.

A su vez, esta tendencia se ve reforzada por los anuncios recientes de la Reserva Federal de los Estados Unidos, a raíz de la reunión de marzo, en la cual mantuvo la tasa de interés de corto plazo en 5,25%. La FED indicó que mantenía su foco en el control de la inflación por encima del crecimiento económico, pero matizó su sesgo hacia una política monetaria restrictiva, lo que fue interpretado por los mercados como una posibilidad de que esta entidad reduzca en el futuro cercano las tasas de interés de corto plazo. La reacción inmediata de los mercados en todo el mundo fue un rally de los precios de las acciones y de los bonos.

Así parece haberlo entendido también la Junta del Banco de la República al haber cambiado el mensaje que envía a los mercados con respecto a la manera como intervendrá en el mercado cambiario. Mientras que en el comunicado de prensa del 26 de enero manifestó su intención de intervenir masivamente a fin de enfrentar las presiones transitorias derivadas de la venta de activos del sector público; en el más reciente, del 23 de marzo, no solo no habla de las presiones transitorias, sino expresa que continuará interviniendo de manera discrecional, en coordinación con el gobierno nacional. Esto es, en otras palabras, un reconocimiento de su limitada capacidad de intervenir indefinidamente, lo que a su vez le permite una mayor flexibilidad.

De hecho, pese a su intención de actuar sobre los dos objetivos, el de controlar la inflación y detener la revaluación del peso, la Junta del Banco tiene ante todo que cumplir con su mandato constitucional de mantener la estabilidad de precios, lo que en últimas significa que una vez copado el espacio monetario para la intervención cambiaria, tendrá que abandonar está política y dedicarse de lleno al control de la inflación.

El gobierno, por su parte, que se considera un aliado del Banco en la lucha contra la inflación y la revaluación del peso, en nada ayuda al logro de estos objetivos.

Anuncia, por un lado, su intención de aumentar sus depósitos en el Banco de la República con el fin de esterilizar parcialmente el impacto monetario de las compras de dólares por parte del emisor, pero por el otro, reduce el saldo de TES en el mercado -de los $8 billones de TES que vencían en marzo 14, solo hizo rollover por $3 billones- lo que hace pensar que el gobierno no podrá cumplir con su promesa de aumentar los depósitos de la Tesorería en el Banco de la República.

El objetivo, la inflación

En febrero, la inflación fue de 1,17% -0,51 puntos por encima del dato del mismo mes del año anterior-, debido principalmente al aumento de los precios de los alimentos y de la educación. Con esto, en los dos primeros meses del año, la inflación acumulada es ya de 1,95%, la mitad del punto medio de la meta (entre 3,5% y 4,5%) establecida por el Banco de la República para el año, mientras que la inflación en los últimos doce meses es de 5,25%, superior en 1,25 puntos a la meta.

Para contrarrestar las presiones inflacionarias, el Banco ha subido nueve veces la tasa de interés desde abril de 2006, de 6% a 8,25%, sin mayor éxito en el control de la inflación ni sobre la demanda de crédito.

Las intervenciones del Banco en el mercado cambiario, entendiendo que cada dólar que compra tiene que ser monetizado, y la creciente participación del gasto del gobierno en la economía, sugieren que el espacio disponible para futuras intervenciones está a punto de acabarse.

Bajo estas circunstancias, el creciente apetito de los inversionistas por Colombia y el hecho de que la FED muy posiblemente reduzca las tasas de interés en el futuro cercano, lo que incentiva el flujo de capitales hacia el país, es altamente probable que el Banco no pueda seguir interviniendo y que tenga que dejar que el dólar encuentre su valor en el mercado. Cuál es este valor, nadie lo sabe, más aún si se tiene en cuenta que éste ha estado influenciado por la intervención del Banco y hasta cierto punto por la parapolítica.

En cuanto a lo positivo, un peso más fuerte valoriza los activos del país e incentiva la inversión. Es el caso de las inversiones, por ejemplo, en la Bolsa de Valores de Colombia, las cuales no solo obtienen la rentabilidad por cuenta de la valorización de las acciones, sino que además obtienen el beneficio cambiario de la revaluación. Es hora de cambiar el paradigma del dólar y empezar a pensar en las ventajas de invertir en pesos.
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