| 12/7/2006 12:00:00 AM

Dólar en picada

Después de varios meses de estabilidad, el dólar rompió la barrera de 1,30 frente al euro y todo indica que esta tendencia a la devaluación se mantendrá.

Los últimos días han sido difíciles para el dólar estadounidense. En una semana, perdió 2% de su valor frente al euro y 1,9% frente a la libra esterlina, con lo cual, la devaluación en el año con respecto a estas dos monedas llegó a 10,4% y 12,4%, respectivamente.

Buena parte de estos movimientos se debe a que los inversionistas temen que la Reserva Federal de Estados Unidos reduzca los intereses de corto plazo, ante la desaceleración de la inflación y el enfriamiento de la economía. Una situación totalmente opuesta a la de comienzos de año cuando todos esperaban aumentos de las tasas de interés de corto plazo por parte de la FED, debido precisamente al efecto contrario.

Las apuestas ya se están dando. De acuerdo con los inversionistas, hay una probabilidad de 30% de que la FED reduzca las tasas en marzo, mientras que espera que el Banco Central Europeo eleve la tasa de interés de corto plazo de 3,25% a 3,5% en su reunión del 7 de diciembre.

El diferencial que podría generarse entre las tasas de Estados Unidos y las del resto del mundo no es una buena noticia, más aún si se tiene en cuenta la magnitud del déficit de cuenta corriente de este último país y el ingreso masivo de dólares que se requiere para financiarlo.

El BNP Paribas está pronosticando que el dólar va a llegar a 1,40 frente al euro hacia mediados de 2007, bajo el supuesto que la FED va a reducir las tasas en 100 puntos básicos en el primer semestre del año entrante.

La principal preocupación de los mercados sigue siendo el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos que se espera llegue a US$869.000 millones al finalizar el año, 6,6% del PIB de acuerdo con el FMI. Para poder compensar este déficit, se requiere el ingreso masivo de dólares, algo que ya no es tan evidente. Mientras los inversionistas extranjeros siempre habían visto el mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos como el más seguro, este mes vendieron el equivalente a US$374 millones, la venta neta más grande de este tipo de papeles desde 2003.

La situación se complicaría aún más para el dólar estadounidense si se hace realidad la intención, muchas veces expresada por los bancos centrales de diversificar el portafolio de sus reservas internacionales. Hasta el momento, es precisamente la gran inversión en bonos del Tesoro de Estados Unidos por parte de estos bancos centrales y, en particular, los de Asia, lo que ha mantenido el dólar. Si esto se acaba, Estados Unidos estaría ante el dilema de tener que subir las tasas de interés para atraer los capitales que financien la cuenta corriente, cuando realmente lo que quiere es bajarlos para evitar que la economía entre en recesión.

De otra parte, mientras que los países asiáticos insistan en mantener sus monedas artificialmente devaluadas para no perder competitividad, como en el caso de Corea y China, la zona euro es la más afectada en la medida en que todo el desequilibrio cambiario recae sobre el euro.

Sus exportaciones pierden competitividad y cada vez les es más difícil competir en el mercado de Estados Unidos, aunque también es cierto que para no perder este mercado las empresas europeas no incrementan sus precios.

Otro factor que incide sobre el valor del dólar es el desplazamiento que se está dando en los mercados de capitales del mundo. Antes, Nueva York era el centro financiero a donde confluían los inversionistas de todo el mundo y donde los gobiernos y las empresas buscaban financiación.

Esto está dejando de ser así. A Nueva York le salió competencia y muchas empresas por razones de costos prefieren listar sus empresas en otras bolsas, como Londres, París o Hong Kong.

¿Y el peso?

La devaluación del dólar frente a las principales monedas necesariamente incide sobre el comportamiento de las demás monedas y en particular de aquellas que están atadas a él. Es, por ejemplo, el caso del peso colombiano.

Por la misma debilidad del dólar y el diferencial entre las tasas de interés en Estados Unidos y Colombia, al país ingresan grandes sumas de dinero en busca de mayores rendimientos. Esto, unido al buen comportamiento de las exportaciones y a las remesas que ya ascienden a US$3.500 millones, lleva a un exceso de dólares en la economía que necesariamente conduce a la revaluación del peso.

Pero aquí no hay que perder de vista que mientras el peso se revalúa frente al dólar, en la medida en que este último pierde valor frente a las demás monedas, el peso también se devalúa frente a este grupo de monedas.

Es fundamental tener esto en cuenta al escoger dónde invertir el dinero.
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