| 7/17/2014 8:00:00 AM

Municipios, malos para cobrar dineros esquilmados

Las contralorías territoriales no se caracterizan precisamente por su eficiencia en los juicios fiscales. Estos son algunos ejemplos de ello.

Durante las últimas dos décadas se han producido condenas en este campo por cerca de $700.000 millones, cifra poco representativa comparada con los montos de dineros saqueados por quienes manejan, por ejemplo, sus recursos de regalías y los presupuestos destinados a la inversión social.

Pero tanto o más grave que el rezago en los juicios de responsabilidad fiscal es el hecho de que la mayor parte de esos recursos no han sido efectivamente recuperados, pese a que los responsables de haberlos esquilmado tienen incluso condenas de tipo penal.

Dinero.com tomó una muestra representativa de esos casos y preparó el ranking de los cinco casos más rezagados en cuanto al cobro, teniendo en cuenta especialmente su cuantía:

1. Bancali: $23.122.470.961, 75.
En 1998 el entonces gerente del Fondo Financiero Especializado de Santiago de Cali (Bancali), David Toledo Esquenazi, destinó $13.000 millones para la compra de un paquete de mandamientos de pago de trabajadores de la liquidada Foncolpuertos. Varios de los títulos resultaron falsos y el dinero obtenido con los que sí eran reales se perdió. La Corte Suprema condenó a siete años de cárcel a Toledo y la Contraloría del Valle lo halló responsable fiscal del detrimento patrimonial de la entidad. Sin embargo, hasta el sol de hoy aparece en la lista de responsables fiscales con una deuda que, sumados intereses, sobrepasa los $23.000 millones.

2. Lotería de Bogotá: $6.755.329.970,60
En 1989, Jorge Farri Rodríguez, entonces gerente de la Lotería de Bogotá fue condenado fiscalmente por haber favorecido irregularmente a un contratista de del juego de apuestas permanentes. Farri, que se cambió en notaría su nombre por el Jordi, no ha pagado las deudas luego de la decisión tomada en su contra por la Contraloría Distrital.

3. Montelíbano (Córdoba): $6.520.941.845,23
Cuando se desempeñaba como alcalde de Montelíbano, en 2010, Edison Rangel Aguas se embarcó en la compra de 25.000 kits escolares que entregaría gratuitamente a estudiantes de zonas marginadas. Su noble intención se vio desvirtuada cuando el mandatario hecho mano de los recursos de las regalías y pagó los kits con sobrecostos de más del 200 por ciento. La fiesta se le aguó cuando fue capturado y sentenciado en uno de los pocos procesos relámpago que se conocen a en la región. Sin embargo, hasta el primero de julio pasado no había devuelto la plata.

4. Visemsa: $5.176.830.497
Los negocios fiduciarios hechos en 2007 por la Alcaldía de Villavicencio, por intermedio de la banca de inversión Visemsa, no fueron los más afortunados. Las Garantías de las inversiones se desplomaron y la ciudad perdió en principio recursos por más de 50.000 millones, Una parte fue recuperada por acción de los organismos de control, pero la otra, más de $5.000 millones se encuentra embolatada hoy, siete años después.

5. Pereira: $4.468.386.447
Los recursos de la venta en 1999 del 56% de la empresa telefónica de Pereira, y de otros activos de la ciudad, entre ellos el trunking (derechos para utilizar un sistema de comunicación), durante la administración del alcalde Luis Alberto Duque Torres, se constituyó un portafolio de inversiones con la finalidad de adquirir títulos valores de diversas entidades del mercado financiero. El secretario de Hacienda, Ramón de Jesús Ossa Loaiza, se arrogó la atribución de manejar las mesas de dinero en el que fueron manejos los recursos. Y hasta donde la justicia pudo establecer, se apropió de cerca de $5.000 millones de comisiones ilegales. Se fue la cárcel, pero no pagó el dinero esquilmado.

Estos son solo “botones de muestra”, pero hay muchos más casos.
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