| 12/26/2013 12:00:00 PM

La dinamita en el sector minero

Entre 2012 y 2013 la tendencia positiva de las empresas del sector se revirtió y ahora tienen un panorama preocupante que incluya el desestímulo de la inversión en el país.

Terminó el 2013 y al igual que durante el 2012 las empresa del sector minero tienen las alertas prendidas por la caída de su crecimiento, que después de muchos años de tener un comportamiento sobresalienta, cae ahora en un decrecimiento que deja un sinsabor en los labios.

Producciones como la del Carbón, el oro, o el níquel, que entre 2011 y 2012 presentaron crecimientos del 15%, 20% y 74% respectivamente, ven como en poco tiempo esos números se convirtieron en cifras negativas del 13%, 4% y 5% en el mismo orden.

Todo esto ocasionado principalmente por la fuerte baja de los precios internacionales, que vale resaltar, tuvo un boom sostenido durante casi diez años. Con relación a los precios históricos de cada uno de los commodities mencionados la baja es del 63%, 34% y 74%.

A esto se le suma la hostilidad del entorno nacional. Cita Claudia Jiménez, Directora de Minería a Gran Escala, que en los últimos dos años se han experimentado carios paros. El de El Cerrejón, Drummond, Colombia Natural Resourses, pararon sus actividades lo que tuvo un costo de alrededor de $375 mil millones, además de que se dejaron de producir 10,4 millones de toneladas de carbón.

Así mismo las corporaciones autónomas regionales han sido un claro enemigo del desarrollo minero, sumado a que no ha existido una clara delimitación de los páramos, como lo es en el caso de Santurbán. Señala Jiménez que “la falta de claridad en la delimitación de esas áreas sólo beneficia a la minería informal y a la ilegal”.

Se hace la fuerte crítica de postergar la decisión sobre Santurbán hasta marzo del 2014, cuando es una necesidad indispensable de las empresas para poder establecer dónde sí y dónde no, es permitida su operación.

Otro de los factores que ha impedido el desarrollo del sector son los cinco acuerdos municipales (Támesis, Jardín, Urrao, Caicedo y Cañasgordas) prohibiendo actividad minera sumado a la férrea oposición de los alcaldes de los municipios.

Por si fuera poco las empresas han disminuido en un 42% su intensión de inversión en Colombia entre el primer trimestre de 2011 y el primero de 2013. Pensaban invertir US$13.500 millones, unos $30 billones y ahora contemplan inversiones por sólo US$7.700 millones.

Sin embargo no todo es malo, pues a pesar del difícil panorama el potencial de crecimiento sigue siendo enorme. Aclara Jiménez que las razones por las que se habló de una locomotora minera “sigue siendo válida, pues Colombia es de los pocos países que aún tiene oportunidades de nuevos descubrimientos porque tenemos muy poco conocimiento de nuestro territorio, poco se sabe del subsuelo, lo cual no es normal en otros lugares del mundo.

A esto se le suma según la Directora de MGE la mejoría en seguridad, ya que hace 20 años era mucho más complejo acceder a zonas que eran controladas por grupos al margen de la ley. Todo esto acompañado de una política macroeconómica seria, como lo ha sido la colombiana.

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