| 7/6/2007 12:00:00 AM

Deuda pública, ¿en qué va?

El gobierno insiste en lo mucho que ha avanzado en el tema de la deuda pública. Sin embargo, las calificadoras no lo ven así. ¿Quién tiene la razón?

En las semanas recientes, las calificadoras de riesgo internacionales han estado bastante activas con Colombia. Standard and Poor's, al modificar su metodología para evaluar el riesgo de la deuda soberana de los países, le otorgó a la deuda soberana de Colombia grado de inversión. Las otras dos calificadoras, Moody's y Fitch, aun mantienen la deuda soberana en grado especulativo, pero avanzaron en darle un outlook positivo a dicha calificación. Las tres mantienen el riesgo país en grado especulativo. En entrevista con Dinero, Julio Torres, director de Crédito Público, explica el estado actual de la deuda pública colombiana y los pasos a seguir para lograr la calificación grado de inversión, tanto para la deuda soberana como para el país.

¿Cómo está viendo el mercado para la deuda colombiana?
Muy bien, aunque llama la atención el divorcio que existe entre la percepción que tienen los inversionistas extranjeros y la que tienen los locales con respecto a la deuda pública. Los fundamentales de la deuda son buenos pero, de acuerdo con el tipo de mercado, se ven de manera diferente. Esto se ve reflejado no solo en un mayor apetito externo por la deuda colombiana, sino también en los precios.

¿Cuál es el efecto sobre los precios?
Por ejemplo, los bonos globales (bonos que se colocan en el exterior, pero se repagan en pesos) con vencimiento 2015 se negocian 100 puntos básicos por debajo de los TES locales con el mismo vencimiento.

Otro ejemplo es el de la emisión de bonos globales de 2027, que se colocó hace dos semanas. Se hizo una oferta por US$1 billón y la demanda fue por US$5 billones. Finalmente, se colocó con un rendimiento igual al de los TES 2020, a pesar de que el global tiene un vencimiento superior.

Pero, ¿por qué pasa esto?
Esencialmente por tres razones. En primer lugar, la base de inversionistas es diferente. En este momento hay un gran apetito por los papeles de los países emergentes y, por tanto, han surgido fondos de inversión cuyo único fin es invertir en estos mercados. El problema es que cada vez hay menos deuda soberana, porque los países en la medida que mejoran su situación fiscal, emiten menos deuda.

En segundo lugar, entre los analistas externos hay un mayor valor relativo en Colombia. Relativamente, ven a Colombia como una mejor inversión que la de los otros países de la región.

En tercer lugar, los inversionistas externos se asustan menos con el corto plazo, como por ejemplo con el episodio inflacionario actual, ya que su percepción es de más largo plazo.

¿Cómo es actualmente la composición de la deuda?
La deuda del gobierno asciende a $145 billones. De este monto, 72% está denominada en pesos, en tanto que el 28% restante, está primordialmente en dólares, aunque también hay en euros, libras y yenes. Esto representa un avance frente a 2002, cuando la composición era 49% pesos, 51% moneda extrajera y, lo que es más importante, se redujo la vulnerabilidad externa del país.

Quiero destacar además que 2007 es el primer año en el que el monto de la deuda se reduce en términos absolutos. Mientras que al finalizar 2006, el valor de la deuda del gobierno era de $147 billones, este año terminará con un valor de $145 billones.

Esto se da por tres efectos positivos.

El primero, la enajenación de activos de la Nación, Ecogás y Granbanco por $5,5 billones. Esta plata entró y se utilizó para disminuir deuda.

Segundo, los mayores recaudos tributarios obtenidos frente a los previstos se han utilizado también para reducir deuda. Y, finalmente, la revaluación ha ayudado. Por cada 100 pesos de apreciación cambiaria, la deuda externa, que vale US$21 billones, se reduce en $2,1 billones.

Hay quienes se oponen a la venta de activos para financiar gasto público. ¿Cuál es su punto de vista sobre este tema?
Yo pienso que lo mejor es utilizar el producto de la venta para emitir menos deuda. Esto es lo óptimo y le explico por qué. Si con la plata de la venta saliéramos al exterior a recomprar deuda tendríamos que pagar US$1,40 por cada dólar emitido debido a que la deuda colombiana en el exterior está muy apreciada. Tendríamos que tener un presupuesto de deuda para hacer esto, que no tenemos, pero además es algo que no se justifica.

Este año, por cuenta de estas ventas, redujimos la emisión de TES de $24 billones que se habían previsto a $18 billones y el endeudamiento con las multilaterales de $7 billones a $4 billones.

Para otorgarle grado de inversión al país, las calificadoras internacionales exigen que la deuda como porcentaje del PIB se reduzca. ¿Qué se está haciendo en este frente?
En el presupuesto de la Nación, el mayor rubro corresponde al servicio de la deuda. De $117 billones que vale el presupuesto, $39 billones corresponden a amortizaciones e intereses. La mejor estrategia para abrir espacio en el presupuesto es trabajar en la recomposición de la deuda, intercambiando plazos, cupones y monedas. Por ejemplo, en 2008, se va a poder ahorrar 0,4% del PIB por menores pagos de intereses, gracias a las recomposiciones que hemos hecho en un contexto de stock de deuda creciente.

Pero, lo que hay que hacer es reducir la deuda.
Si el crecimiento del PIB es superior al de la deuda, la relación cae y por tanto no hay problema. A finales de 2007, por las razones que mencioné antes, la deuda se va a reducir en cuatro puntos, de 45% del PIB a 41% del mismo.

Este porcentaje es aún alto y si no hay una reducción mayor no habrá grado de inversión para el país, lo que a su vez le pone un techo a la deuda privada. ¿Qué se requiere para lograr de una vez por todas esta calificación y por parte de las tres calificadoras?
El país tiene que demostrar que puede crecer a tasas altas de manera sostenida. Debe además, tener control sobre las variables macro y en particular sobre la inflación y los indicadores fiscales. A los ojos de las calificadoras, Colombia debería aprovechar el momento actual para reducir la deuda de manera más agresiva, así como el déficit del gobierno central. En otras palabras, los indicadores de deuda, como proporción del PIB, deben ser iguales o mejores de los de los países que ya tienen grado de inversión.
¿No ayudaría en este propósito la venta de las participaciones de la Nación en ISA, Isagen, Urrá y Corelca como lo propuso la Comisión de Gasto Público?
Yo pienso que sí, ya que técnicamente por el dividend yield, la venta es mejor. Hay, sin embargo, quienes le temen a las valoraciones que se hagan de estas empresas y que por tanto terminen vendiéndose mal. Pero, aquí la clave está en hacer bien las valoraciones y esto sí es posible.

Sin embargo, la no venta de estas empresas demorará la obtención del grado de inversión, pero no la hace inalcanzable. Mientras que sigamos haciendo lo que hemos venido haciendo hasta ahora, lo vamos a lograr.
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