Desempleo: los expertos opinan

| 4/9/2001 12:00:00 AM

Desempleo: los expertos opinan

El simposio del Banco de la República expuso el estado del arte en el conocimiento de los economistas sobre el problema más importante del país: el desempleo.

El Banco de la República lo logró: juntó dos de los mejores expertos del mundo en materia laboral con los economistas nacionales que más han analizado el desempleo. ¿Qué resultó? Una verdadera confrontación de ideas, que permitió encontrar que las diferencias no eran muchas, y que podía avizorarse, por fin, un norte para las políticas.

De afuera vinieron economistas laborales de verdadera fama mundial. Aparte de un despistado profesor de Michigan, cuyo mayor orgullo antes de pisar Bogotá era haber visitado Kenia 30 años atrás, los invitados al simposio disfrutaron el intercambio de James Heckman, actual premio Nobel de Economía, y Giuseppe Bertola, el más reputado analista europeo de las instituciones laborales. El contraste entre un típico profesor de Chicago y un clásico economista europeo no pudo ser mayor. El primero dijo que el mercado laboral colombiano no se parecía al estadounidense, pues aquí se había encarecido mucho el costo del trabajo y regulado tanto la seguridad laboral que había terminado por generar mucho desempleo. (Espere en nuestra próxima edición su entrevista exclusiva). El segundo encontró que nuestra problemática laboral se parecía mucho a la europea, con los mismos problemas que Italia, pero exagerados. Es decir, con unas instituciones de fijación de salarios que resultaban más dominadas por los empleados que por los desempleados.



Un análisis simple del problema



Este contraste de los expertos internacionales sirvió de marco para que nuestros expertos organizaran sus ideas. José Leibovich utilizó el marco analítico de Bertola para proponer una explicación simple del aumento de nuestro desempleo entre 1993 y el 2000 (ver gráfica). En 1993, el desempleo urbano de 7,8% era la suma de los componentes friccional y estructural, pues el crecimiento de la economía había eliminado el desempleo cíclico. Siete años después, el desempleo se disparó al 19,7%. ¿Qué ocurrió? Las empresas recortaron puestos de trabajo por la recesión y el cambio técnico intensivo en capital, mientras que la fuerza laboral aumentó por la mayor participación de las familias y porque, ante la caída del ingreso familiar, otros miembros salieron a buscar trabajo. Como se ve en la gráfica, la función de demanda se desplazó a la izquierda, el empleo de equilibrio pasó de A a B, y la oferta de trabajo se desplazó a la derecha. El empleo de equilibrio pasó de B a C. En lenguaje económico, estos cambios simultáneos de oferta y demanda generaron un exceso de oferta laboral que el mercado habría absorbido con reducción de salarios. Pero como razones políticas impulsaron hacia arriba los salarios, más que flexibles a la baja, se generó mucho desempleo. El empleo de equilibrio pasó de D a E. Y el desempleo de FD a GE.



La mezcla de oferta, demanda y restricciones institucionales sugerida por Bertola y Leibovich permite, como lo indicó Leonardo Villar, sintetizar los diversos análisis de los colombianos. El cuadro indica que la mayor oferta de trabajo se debió a la inesperada participación laboral de mujeres y jóvenes, a las restricciones de educación y entrenamiento, a la oleada demográfica y a la inmigración a las ciudades generada por la violencia. La menor demanda de trabajo se debió al menor crecimiento económico, a los mayores costos laborales y al mal ambiente para la inversión. Las restricciones institucionales que han producido desempleo son salario mínimo, salarios públicos, impuestos a la nómina, costos de despido, inflexibilidad de la jornada de trabajo e insuficiencia de redes de seguridad.



Taxonomía de los economistas colombianos



Más que en este marco analítico general que fue compartido, los economistas laborales colombianos se diferenciaron por su énfasis en los componentes del problema. Los economistas más cercanos al gobierno, como Mauricio Cárdenas o Hugo López, hicieron énfasis en la contribución de la expansión de la oferta, por mayor participación laboral, en la génesis del desempleo. Economistas clásicos, como Armando Montenegro y Juan José Echavarría, destacaron el desempleo estructural por la pobre educación, la contracción de la demanda generada por los costos salariales y los impuestos a la nómina. Economistas institucionales, como José Leibovich, hablaron de la rigidez de los salarios en la generación de desempleo, atizada por los errores de programación macroeconómica del Banrepública y los fallos de la Corte Constitucional. Eduardo Lora dio la visión más comprensiva del problema.



Y, ¿entonces?



Después de tan complejo cuadro, quedaron varias conclusiones.



Primera, la insuficiencia de los programas del gobierno que presentó el director de Planeación Juan Carlos Echeverri. Nadie le creyó cuando dijo que iba a bajar el desempleo al 10%. Juan José Echavarría indicó que, aunque bien diseñados, los programas explícitos del gobierno tenían un impacto muy reducido y resultaban muy costosos. Armando Montenegro y José Leibovich sugirieron que la política más importante era la implícita: dejar los salarios constantes y aguantar el desempleo, para que lo absorbiera el crecimiento económico tras el ajuste.



Segunda, que el país podría estar tejiendo una ilusión peligrosa en las expectativas de crecimiento económico como la única solución al desempleo. Hugo López presentó cálculos detallados de la insuficiencia del efecto del crecimiento. Si el país creciese al 4,2% anual en los próximos 5 años, el desempleo urbano se mantendría al nivel actual. Una aceleración al 5,6% podría reducirlo en 4 puntos. El esfuerzo educativo y una reforma laboral centrada en los parafiscales lo reducirían cada uno un punto (ver gráfico). Armando Montenegro sugirió que, por el conflicto y la contracción de la inversión privada, la economía no crecería a más del 3%, con lo cual la necesidad de las otras reformas era mucho mayor.



Tercera, la importancia de acciones drásticas en educación y entrenamiento laboral. Colombia está pagando la falta de expansión de la educación básica y el descuido en su calidad. También le resulta muy costoso socialmente el vetusto funcionamiento del Sena pues, como ilustró Heckman, sus egresados tienen menos posibilidades de conseguir empleo que el resto de la fuerza de trabajo.



Cuarta, la bondad de concentrarse en las reformas a los costos de la nómina y los pisos de salarios para los jóvenes.



Más que en reducir los costos de despido, propuesta de Heckman cuya eficacia criticó Bertola y cuya importancia cuestionó Eduardo Lora (quien encontró que el premio Nobel tenía un error en su ponencia en el cálculo del Indice de Seguridad Laboral, que no era de 3,5 sino de 0,9, con lo cual Colombia no tenía las instituciones laborales más rígidas de América Latina, sino de las más flexibles), debía concentrarse en cambiar el financiamiento de cajas de compensación, ICBF y Sena y en definir salarios mínimos diferenciales para mujeres (si no son cabeza de familia), jóvenes y regiones.



Por último, la importancia de la economía política. La situación actual de desempleo, sugirieron Bertola y Leibovich, paradójicamente podría ser el resultado de la conformidad del establecimiento político, en el Congreso y en las Cortes, donde priman los intereses de los "insiders" (empleados protegidos) sobre los desempleados que no tienen representación. La generación de consenso laboral, como hoy se hace, genera un veto de las minorías, es decir, de los grupos organizados. Bertola sugirió mirar al caso holandés, donde acuerdos entre el gobierno, las empresas, los sindicatos y los desempleados permitieron repartir mejor las cargas entre las partes, generando, como lo sugirió Juan José Echavarría, un nuevo contrato social, con una flexibilidad laboral consensuada.



El simposio sobre desempleo organizado por el Banco de la República resultó, pues, bastante útil. Miguel Urrutia, el gerente del Banco de la República, se anotó un verdadero hit al promover un ambiente de discusión tan estimulante y productivo.



James Heckman



Los colombianos no pueden copiar ni la política de salario mínimo estadounidense ni la protección sindical europea.



Giuseppe Bertola



La economía del mercado de trabajo colombiano se parece a la europea, con instituciones difíciles de cambiar.



Armando Montenegro



¿Y si la economía en los próximos cinco años no creciera más del 3%?



Hugo López



El crecimiento es insuficiente para resolver el desempleo.



Eduardo Lora



Lo más grave es el ambiente de negocios: el irrespeto a la ley y la corrupción han paralizado la inversión privada.



José Leibovich



La trayectoria de descenso de la inflación, que generó ascenso de los salarios reales, causó el desempleo.





El origen



El aumento del desempleo se dio por dos factores. Las empresas redujeron su personal ante la recesión y el cambio tecnológico.

Y la fuerza laboral se incrementó porque la mujer y otros miembros de la familia salieron a buscar trabajo ante el menor ingreso.





Las conclusiones



Los programas del gobierno para frenar el desempleo no bastan.



Las expectativas de crecimiento económico podrían ser una peligrosa ilusión ante el desempleo.



Hay que tomar acciones drásticas en educación y entrenamiento laboral para reducir el desempleo.



Se deben reformar los impuestos a la nómina y los pisos de salarios para los jóvenes. ¿Cambiar la financiación de cajas de compensación, ICBF y Sena?



Hoy priman los intereses de los empleados sobre los de los desempleados, que no tienen representación.
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