| 11/4/2008 12:00:00 AM

Culpa de quién

El mejoramiento genético necesario en las explotaciones lecheras colombianas. ¿Pero habrá problemas de eficiencia con la industria de lácteos?

Una interesante discusión se abre en el sector lechero colombiano. Mientras los industriales consideran que hay ineficiencias en la producción campesina, los ganaderos se quejan de la incapacidad de la industria de vender los volúmenes que se producen.

“Si no tiene sólidos, no la compran. Si tiene poca proteína, no lo reciben”. Esa es la advertencia que les hace el gerente de la Cooperativa Lechera de Antioquia, Colanta , Genaro Pérez, a los ganaderos de leche en Colombia.

Para el gerente de Colanta habrá sobreoferta hasta el final de año, lo que es una mala noticia para los productores nacionales.

Puede haber algunas medidas que reduzcan la presión de la sobreproducción. “El viceministro de Agricultura anunció el montaje de una planta pulverizadora”, señaló Pérez. También hay otras vías de control administrativo que tendrían algún efecto en este momento. “Que controlen la leche pasteurizada que no cumple con las normas”, sugiere.

Pero posiblemente eso no sea suficiente. Los costos para los productores se mantienen en alza. “Los precios de los fertilizantes subieron 120% en un año”, señala Pérez.
Por eso Colanta está desarrollando un fertilizante que debe ser más barato que los que se venden en el mercado.

La idea detrás de esto es que los campesinos puedan adoptar la fórmula que Genaro Perez considera es inaplazable: deben aumentar su productividad.

Pero en el corto plazo, la situación no pinta muy bien para los productores. “El problema es la gran cantidad de leche que no podemos recibir”. Hay una sobreoferta del líquido que quizás no desaparecerá en plazos más largos. “La producción de leche crece más que la población”, sostiene Pérez.

La solución que ofrece Colanta es la de mejorar la calidad de la leche para que se comercialice con más facilidad. Encuentra que la demanda por su producto no crece tanto como lo esperaban. “Estamos a la defensiva, pero creo que nos defendemos”, dice para ilustrar su situación.

¿Más genética?
La receta es la de “copiar lo que hizo Nueva Zelanda hace 100 años y que empezó Colanta en Colombia hace diez. Importar pie de cría para cruces de razas que aumenten el contenido de proteína de la leche”, señala el ejecutivo de la cooperativa antioqueña.

Recomienda por ejemplo cruces de Jersey y Normando para aumentar el contenido de proteínas. Esa es una ganancia para los productores porque Colanta, como todos los compradores, bonifican al productor cuando tiene leche con mayores contenidos de proteína, grasa y cuando ofrecen más volumen.

No obstante para personas como Manuel Blanco, director del programa de genética de Fedegán, ese es un programa que solo tiene resultados en el mediano y largo plazo.

Los resultados sobre el producto de los cruces del ganado cebú local con Holstein con ganados suecos o de otras razas que efectivamente mejoran los contenidos de sólidos en la leche se toma años. “Se necesitan varias generaciones para mejorar la cantidad de sólidos sobre todo en las razas especializadas en leche”, explica el técnico. En general se podría esperar que se tarde hasta nueve años. “De aquí a diciembre no podría solucionar el problema con genética”, afirma.

Pero el problema no parecería estar exclusivamente en la cantidad de sólidos en la leche. La gran mayoría de leche del país se produce en tierra caliente, en la Costa Atlántica y en los valles interandinos.

Las producciones en estos lugares son muy bajas, pero la cantidad de sólidos es alta. “De vacas mestizas que se ordeñan 3 ó 4 litros, la leche es de extraordinaria calidad en materia de sólidos, aunque no en cuanto el recuento bacteriológico”, señala Manuel Blanco. Por eso se está promoviendo la conformación de plantas para pulverizar la leche.

En realidad, más que en el contenido de sólidos, deben mejorar en la higiene del producto. En las fincas de Antioquia, Nariño, la Sabana de Bogotá, si les conviene hacer una buena selección de toros que transmitan sólidos totales, pero es un proceso lento.

El problema entonces, como lo perciben algunos está más que en la falta de sólidos o de calidad de la leche, en lo que un ganadero consultado por dinero.com llamó la “gran incapacidad de comercializar la leche de los industriales”.

Con mercados cerrados, con barreras sanitarias para vender en otros lugares y con la competencia de las aguas, las gaseosas, los jugos y otras bebidas, el problema estaría en la industria y no en la ganadería.

“Estamos yendo a las fincas, estamos abonando, estamos produciendo una buena cantidad de leche. Estamos siendo más productivos. El problema de ineficiencia no es nuestro”, dijo.

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