| 7/20/2011 8:55:00 AM

Crisis del sistema de salud afecta hospitales universitarios

La carencia de centros de práctica de los estudiantes de la UN, agudizado con el cierre de servicios de la Clínica Carlos Lleras, es una expresión más de la crisis del sistema de salud en el país.

Así lo señala el rector de la Universidad Nacional de Colombia, Moisés Wasserman, quien argumenta que la falta de liquidez que afecta hoy a esta clínica hace parte de las dificultades del sistema de salud que perjudican a la red de hospitales públicos de Bogotá, a los hospitales universitarios de Medellín y a los centros médicos de Bucaramanga, Ibagué y el Valle del Cauca, entre otros.

Desde hace 12 años, la clínica Carlos Lleras Restrepo ha sido uno de los principales centros de práctica de los estudiantes de la Facultad de Medicina de la UN, y aunque cerró parcialmente algunos de sus servicios, el pasado 7 de julio reabrió el de hospitalización por urgencias, gracias a acuerdos logrados entre la Junta Directiva de la Fundación San Carlos, que la administra, y miembros de la facultad.
El rumor de cierre de la Facultad de Medicina fue desmentido por el Rector de la UN, para quien no deja de ser una exageración, un comentario sin sentido: “Los estudiantes reclaman con justa razón la ausencia de un hospital universitario propio, pero desde el momento que se cerró el San Juan de Dios en 1999, se ha acudido a una serie de convenios que, aunque no son lo ideal, han ayudado a suplir esta carencia.

Los estudiantes, profesores y médicos de la UN siguen siendo los mejores del país. Su preparación es la mejor y así lo reconoce la sociedad. No en vano el pregrado de Medicina es el único en el país que tiene acreditación por diez años, la máxima que se le otorga a un programa de este nivel”.

La UN ha hecho grandes esfuerzos en recursos para lograr el propósito de tener un hospital universitario propio. Según el profesor Wasserman, uno de estos fue la compra del edificio donde funcionaba la Clínica Santa Rosa (en el 2005) de la Caja de Previsión Nacional, para el cual diseñó un plan de desarrollo, cuyos costos de construcción y puesta en marcha implican cuantiosos recursos que la institución no puede asumir.

“Para acercarnos al hospital universitario deseado tendríamos que destinarle solo a este proyecto, durante 12 años, el presupuesto de inversión que recibimos de la Nación. No podríamos hacer absolutamente nada más, ni un proyecto de investigación, ni el arreglo de un edificio, ni una vía, ni construir un aula nueva o comprar un computador. Eso es imposible. Por eso estamos en un proceso de búsqueda de socios estratégicos que nos permitan acercarnos al proyecto requerido”, aseguró el rector de la UN, para quien es evidente que esta es una prueba más de la situación de desfinanciamiento crónico que viven las universidades públicas del país.

Una de las objeciones al proyecto ocurrió en el 2006, en el Plan Nacional de Desarrollo. “Logramos, con apoyo de algunos congresistas, introducir un artículo en el que se financiaba el hospital universitario. Sin embargo, el Gobierno se opuso y lo retiró del plan”, puntualizó Wasserman.

Ante esta realidad, aseveró, “estamos buscando socios parciales y negociando la puesta en marcha, en un futuro cercano, de la Clínica Santa Rosa, que tampoco cubre todas las necesidades. Por ello tendremos que seguir trabajando con convenios docente-asistenciales con otras instituciones”.

La reforma a la Ley 30 de Educación Superior que propone el Ministerio de Educación Nacional supone que el sector privado está ansioso por invertir en educación pública, y para el rector de la UN, los hospitales universitarios serían uno de los ítems más importantes para invertir.

“Sería ideal, pero nuestra búsqueda no ha sido sencilla. Las primeras aperturas a la sociedad sobre un hospital de alta complejidad fueron infructuosas, y no conseguimos socios ni en Colombia ni en el exterior. Contactamos varias empresas internacionales que tienen hospitales en Latinoamérica, Europa y en otras partes del mundo, pero no conseguimos alguien que nos ofreciera las condiciones que estábamos buscando. Por eso nos vertimos hacia el sector local que trabaja en salud, pero con proyectos puntuales, servicios específicos, pues es evidente que no hay una entidad dispuesta a invertir en el proyecto completo”.

Para el Rector de la UN, es lamentable que la Universidad no cuente con un escenario propio de prácticas del nivel que lo requiere. “Insisto, es parte de nuestra realidad. La UN no está en capacidad financiera de construir un proyecto de tal magnitud”, dijo.

Concluyó que sería deseable que en la reforma a la Ley 30 o en las leyes que están modificando el sistema general de salud se incluyera el apoyo a los hospitales universitarios, hoy totalmente huérfanos y dependientes de su capacidad para conseguir pacientes, generar contratos con las EPS y de la liquidez del sistema.
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