| 9/18/2009 12:00:00 AM

Competitividad: más deseo que realidad

Luis Guillermo Plata, Ministro de Comercio, Industria y Turismo.

Pese a los esfuerzos del Gobierno por mejorar la regulación para facilitar los negocios, los innumerables retrasos en las demás áreas hacen de Colombia un país poco competitivo.

Los informes sobre competitividad publicados recientemente por el Banco Mundial (BM) y el Foro Económico Mundial (FEM), Doing Business y el Informe de Competitividad Global (ICG), respectivamente, son de gran utilidad dado que le permiten al país reflexionar y ojalá actuar sobre los puntos críticos destacados ahí. Para que este ejercicio sea válido es importante hacer una lectura objetiva y profunda de los mismos e ir más allá de los titulares de prensa y los números agregados que, en muchos casos, distorsionan la realidad.

Los dos informes abordan la competitividad desde una perspectiva global. No obstante, son bien diferentes en la metodología que utilizan y por tanto en los resultados obtenidos. Mientras que el Doing Business se limita a analizar la regulación asociada con los aspectos críticos en la vida de los negocios, el ICG es más exhaustivo, al estudiar otras áreas relacionadas con los negocios, como la proximidad de la economía a los mercados grandes, la calidad de los servicios de infraestructura, la seguridad de las propiedades, la transparencia, las condiciones macroeconómicas o la fortaleza de las instituciones, etc.. Adicionalmente, el informe del FEM parte de datos observados, así como de percepciones de empresarios, academia y gremios sobre las diferentes variables que afectan la competitividad.

A primera vista, a Colombia le fue relativamente bien en los dos informes. En Doing Business ocupó el puesto 37 entre 183 países en el ranking mundial y en el ICG mejoró cinco posiciones, al pasar del puesto 74 al 69 entre 133 países. Pero, cuando los informes se analizan a fondo se observa que la realidad es mucho más cruda de lo que revelan las cifras agregadas. En ambos, la deficiencia en la infraestructura, tanto en extensión como en calidad, sobresale como un gran obstáculo para la competitividad, afecta la productividad de los negocios, y a la sociedad en general. Una buena infraestructura reduce la inequidad. Además, la existencia de una infraestructura de transporte y comunicaciones bien desarrollada es indispensable para que las comunidades más atrasadas puedan conectarse con las actividades y servicios básicos de la economía.

Los dos informes recalcan también la falta de eficiencia y flexibilidad del mercado laboral, lo que impide el traslado de trabajadores de una actividad a otra a bajo costo, así como las fluctuaciones del salario sin mucho traumatismo social.

Doing Business

El informe del BM se concentra en la calidad de la regulación para el funcionamiento de los negocios. Una regulación clara y eficiente estimula la creación de nuevos negocios y facilita la operación de los ya existentes. De hecho, cuando las barreras de entrada son bajas, la informalidad tiende a reducirse, con grandes beneficios para la economía. Los sectores informales tienen menores salarios, menores tasas de crecimiento, no tienen seguridad social, no pagan impuestos y son vulnerables frente a la corrupción.

La reducción del costo de hacer negocios, por su parte, lleva a tasas de crecimiento más altas y fomenta el emprendimiento. Un estudio muestra que, en un país pobre, la reducción de diez días en el tiempo que demora iniciar un negocio puede aumentar el PIB en 0,4 puntos porcentuales.

A pesar de los grandes avances hechos por los gobiernos en materia de regulación, registrados en el informe del BM, casi dos terceras partes del los trabajadores del mundo siguen atrapados en el sector informal.

Colombia se ubicó en el puesto 37 entre 183 países y, sin embargo, es uno de los países con mayores índices de informalidad (60% de la población es informal).

Más allá del puesto 37

Colombia ocupó el puesto 37 entre los países que más avanzaron en la regulación relacionada con la facilidad de hacer negocios y el puesto 3 en la región latinoamericana, por encima de países líderes en competitividad, como Chile y Costa Rica. En esta región, además, es el primero en la protección a inversionistas, el sexto en registro de propiedad y liquidación de un negocio y el octavo y noveno, respectivamente, en facilidad para obtener permisos de construcción y acceso a crédito.

Pero a pesar de estos buenos resultados, en áreas más cercanas a la competitividad misma, la posición de Colombia en la región no es buena. La peor posición, tanto a nivel mundial como regional, la obtiene en el cumplimiento de contratos, con los puestos 152 y 25, respectivamente.

El resultado en cuanto a pago de impuestos tampoco es bueno, número 20 en la región y 115 en el ranking mundial. Los procedimientos para el pago de impuestos en Colombia son tan complejos, costosos y demorados que promueven la informalidad. La manera de mejorar esta situación es simplificar el pago de impuestos, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, donde se da la mayor evasión.

Colombia está mal también en todo lo relacionado con el comercio transfronterizo. En la región ocupa el puesto 16 y el 97 en el ranking mundial. El indicador del BM mide el número de documentos solicitados por la aduana y otras agencias involucradas, la preparación de documentos, la aduana y los controles técnicos, el manejo en el puerto y los terminales, y el transporte interno. Mide igualmente, el costo en dólares de importar y exportar un contenedor de 20 pies cúbicos.

Índice de competitividad global

El FEM define la competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país. A su vez, el nivel de productividad determina el nivel sostenible de prosperidad que puede alcanzar una economía. Además determina la tasa de retorno a la inversión en una economía determinada.

La competitividad entendida así tiene 12 pilares. 1. Instituciones, 2. Infraestructura, 3. Estabilidad macroeconómica, 4. Salud y educación primaria, 5. Educación superior y capacitación, 6. Eficiencia del mercado de bienes, 7. Eficiencia del mercado laboral, 8. Sofisticación del mercado financiero, 9. Preparación tecnológica, 10. Tamaño del mercado, 11. Sofisticación de las empresas y 12. Innovación.

Las ponderaciones de los diferentes pilares en el ICG dependen del estado de desarrollo de cada país y este, a su vez, del ingreso per cápita, medido a la tasa de cambio de mercado. Esto porque los requerimientos para mejorar la competitividad de un país como Suiza no son los mismos que los de Colombia o los de Bangladesh. El FEM establece tres estados de desarrollo y dos intermedios.

Según el ICG, en el primer estado de desarrollo la economía depende y compite con base en su dotación de factores, esencialmente mano de obra no calificada y recursos naturales. Las empresas compiten por precio y venden productos básicos o commodities, en los que su baja productividad se refleja en bajos salarios. La competitividad en esta etapa depende de los cuatro primeros pilares.

A medida que el desarrollo avanza y los salarios aumentan, los países se mueven hacia procesos productivos eficientes y mejor calidad de los productos. En esta etapa, la competitividad depende de los siguientes seis pilares: educación superior, la eficiencia del mercado laboral, eficiencia del mercado de bienes, sofisticación del mercado financiero, extensión de los mercados interno y externo y capacidad para adoptar y adaptar tecnología existente.

Finalmente, cuando los países están en la frontera del conocimiento, la innovación se vuelve fundamental para poder seguir avanzando en el desarrollo. La competitividad de un país en esta etapa depende de su capacidad para innovar.

Resultados

En el ICG, Colombia está ubicada en un nivel de desarrollo medio, en el que la competitividad depende de lo que suceda esencialmente en los pilares 5 a 10. Se supone que los pilares 1 a 4 funcionan bien y que los pilares 11 y 12, todavía no juegan un papel tan importante. Así, para este nivel de desarrollo, las ponderaciones para la construcción del índice son, 40% para el primer grupo de pilares, 50% para el segundo y 10% para el tercero.

En el ranking general del ICG de 2010, Colombia ocupa el puesto 69 entre 133 países, por debajo de Chile (30), Puerto Rico (42), Barbados (44), Costa Rica (55), Brasil (56), Panamá (59), México (60) y Uruguay (65). Entre los países de América Latina, Colombia se ubicó en el puesto 9.

Teniendo en cuenta las ponderaciones relativas, los pilares en los que Colombia se encuentra mejor ubicada son sofisticación empresarial (60), innovación (63) y preparación tecnológica (66). Su peor posición es en instituciones (101), eficiencia del mercado de bienes (88) e infraestructura (83).

La mala ubicación en el pilar de instituciones es realmente preocupante. En un año pasó de 88 a 101. La calidad de las instituciones influye sobre las decisiones de inversión y la organización de la producción y juega un papel central en la forma como las sociedades distribuyen los beneficios y asumen los costos de las estrategias y políticas de desarrollo. Para el ICG, el papel de las instituciones va más haya de lo puramente legal. Tiene que ver con la actitud de los gobiernos frente a los mercados y la libertad. La eficiencia de sus operaciones es también muy importante. Igualmente lo es el manejo de las finanzas.

Al interior de este pilar, es muy mala la ubicación de Colombia en lo que se refiere al costo del terrorismo para los negocios (puesto 133 entre 134 países), así como del crimen organizado (131) y del costo del crimen y la violencia (126). Dejan mucho que desear, adicionalmente, el favoritismo en las decisiones de los funcionarios públicos (99), la poca protección a la propiedad intelectual (94), la desconfianza en los políticos (88) y la desviación de dineros públicos (85).

Colombia también se raja en infraestructura. Mientras que la ubicación en el ranking mundial es de 83, deja mucho que desear su posicionamiento en calidad de vías (101) y red férrea (99) y calidad de los puertos (107).

En términos de educación el resultado tampoco es favorable. El país ocupa el puesto 100 en matrícula de educación primaria y en el pilar de educación superior, el puesto 105 en capacitación a los empleados. La calidad de la educación de ciencias y matemáticas es mala (86), como lo es también la calidad del sistema de educación superior (73).

Otros lunares

En términos de la eficiencia de los mercados, las cosas tampoco están bien. En el de bienes, Colombia ocupa el puesto 128 en barreras al comercio, el 123 en la tasa total de tributación y el 120 en el impacto que los impuestos tienen sobre los negocios.

En el mercado laboral, ocupa el puesto 110 en pago y productividad, el 89 en costo de despedir a un empleado y el 79 en prácticas de concentración y despido de empelados.

En el mercado financiero, en la restricción a los flujos de capital, el puesto es el 115.

Por último, pese a la baja ponderación que tienen los pilares de sofisticación empresarial e innovación para Colombia, 10%, vale la pena destacar en estos la poca sofisticación de los procesos productivos (puesto 71) y la poca utilización del mercadeo por parte de los empresarios (82). En innovación, la calidad de las instituciones que hacen investigación es deficiente (87), así como el gasto de las empresas en investigación y desarrollo (72). En disponibilidad de científicos e ingenieros el puesto es 89.

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