Competitividad =?(Calidad de vida)

| 7/12/2002 12:00:00 AM

Competitividad =?(Calidad de vida)

Las pyme que quieran competir activamente en el mercado mundial deben entender que la productividad es función de la calidad de vida del trabajador. ¿Qué incluye esto?

En los últimos tres años , los accidentes de trabajo en Colombia aumentaron en 50%, mientras que desde 1997, el fallecimiento por causas laborales se incrementó en 25%. Los reveladores datos del Ministerio de Trabajo son la prueba contundente de que los empresarios todavía no tienen conciencia del costo que representa no tomar medidas preventivas frente a los riesgos profesionales.



La preocupación por el bienestar de los empleados se refleja directamente en la productividad y rentabilidad de las empresas. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, en 1997 las pérdidas económicas de las empresas, debido a enfermedades, lesiones e incapacidades de sus empleados, alcanzaron una cifra cercana al 4% del Producto Interno Bruto mundial.



Si bien en Colombia no hay cálculos sobre el efecto en las empresas de la no prevención de accidentes laborales, es diciente que el número de afiliados a las Administradoras de Riesgos Profesionales prácticamente no haya aumentado en 7 años, aunque se abrió la competencia en la prestación de este servicio. Mientras en 1994 el Instituto de Seguros Sociales, único jugador del mercado en ese momento, tenía 3,6 millones de trabajadores, las 16 ARP que hay actualmente (con el ISS) apenas terminarán el 2002 con una cifra cercana a los 4 millones de afiliados.



En este estancamiento han influido factores como el desempleo, la alta tasa de mortalidad de empresas (que en las pequeñas y medianas es casi del 35% anual), la abundancia de trabajadores jóvenes y fuertes para reemplazar a los de mayor edad y la flexibilización en los modelos de contratación.



Si al lento ritmo en las afiliaciones se suma que las exigencias de eficiencia y calidad han aumentado, lo cual lleva a las empresas a una mayor disciplina en la producción y a intensificar el trabajo, no tener programas de riesgos profesionales establecidos trae como consecuencia un aumento en los riesgos, la accidentalidad y la enfermedad en el trabajo.



La prevención de los riesgos profesionales casi va de la mano con el tamaño de las empresas. En las compañías grandes, los programas de prevención han tenido un mayor desarrollo y en algunos casos están en la etapa de la implementación. Por su parte, en las pequeñas y medianas empresas (pyme), la prevención ni siquiera figura en la agenda de los empresarios.



"En la dinámica propia de esta categoría de empresas, la noción de riesgo o accidente tiende a ser banalizada, al punto de que desaparece de las actividades cotidianas y para los trabajadores y, en general, para los administradores, se convierte en parte de la profesión", comenta Javier Suárez Casallas, decano de la facultad de Rehabilitación y Desarrollo Humano de la Universidad del Rosario.



De hecho, una investigación de mercados adelantada por la firma Agrícola de Seguros en el 2001 para determinar las características del mercado pyme, encontró que el 56% de las empresas de la muestra no ha cumplido la obligación legal de afiliarse a una ARP. Este hallazgo es doblemente importante, si se tiene en cuenta que, además de responder económicamente por lesiones causadas en los accidentes de trabajo, las ARP juegan un papel muy activo en la asesoría a las empresas en la prevención de accidentes y la implementación de mejores prácticas de trabajo.



Los hechos y la prevención



Más allá de las disposiciones meramente legales, es interesante resaltar cómo todas estas acciones de prevención y promoción buscan traducir estos esfuerzos en una "mejor calidad de vida" para los trabajadores, que son los responsables de los altos niveles de productividad en las empresas. De acuerdo con el Ministerio de Trabajo, el 52% de las muertes en accidentes de trabajo en Bogotá estuvo asociada con la violencia y el deterioro del tejido social de la ciudad. "Trabajamos arduamente para que los empleadores tomen conciencia de que el aumento en la calidad de vida de sus trabajadores es vital para su productividad", comenta Amparo Polania, presidenta de Colpatria ARP.



En la búsqueda de una mejor calidad de vida, los empresarios deben preocuparse tanto de establecer el programa de Salud Ocupacional exigido por la ley, como de la implementación de programas que permitan alcanzar trabajos saludables, lo que incluye medicina preventiva, higiene y seguridad industrial. De acuerdo con datos de la OIT, en el mundo mueren 1,1 millones de personas cada año, a causa de lesiones y enfermedades ocupacionales. Los costos asociados a estos hechos equivalen a más de US$200.000 millones. De la misma manera, se calcula que solo entre 5 y 10% de los trabajadores en países en desarrollo y 20 a 50% en países industrializados tienen acceso a servicios adecuados de salud ocupacional.



Por esto, lo mínimo que un empresario pyme debe tener claro y establecido es el primer nivel de su programa de riesgos profesionales. Es decir, hacer un diagnóstico de salud ocupacional, conocer y divulgar los deberes y derechos de los trabajadores en el Sistema General de Riesgos Profesionales (SGRP), elaborar y divulgar la política de salud ocupacional, conformar los comités paritarios de salud ocupacional, establecer un reglamento de higiene y seguridad industrial y elaborar el programa de salud ocupacional para la empresa. Estas actividades, que se constituyen en exigencias del SGRP, son el primer paso estratégico para el conocimiento de cada uno de los panoramas de riesgo en las actividades centrales de la empresa.



El reglamento de higiene y seguridad industrial debe contener descripciones específicas por medio de diagramas de flujo de cada uno de los procesos de la empresa y la identificación de sus riesgos. Así, con estos, se fijan procedimientos específicos, conductas y acciones en determinadas zonas, propuestas de normas técnicas y un esquema de seguimiento a los procedimientos diseñados.



De la misma manera, la preocupación por las enfermedades y lesiones ocupacionales debe compartir la primera línea. El papel de las IPS, proveedores de servicios como hospitales, clínicas, centros de salud ocupacional, es muy importante en la identificación y registro de las enfermedades por estas causas. Para las pyme es relevante considerar programas de medicina preventiva como salud visual, vacunación antitetánica, manejo psicolaboral, higiene postural, epidemias, fichas toxicológicas y estudios ergonómicos, entre otros. Para la OIT, el 30% de la fuerza laboral en países desarrollados y entre 50 y 70% en países en desarrollo pueden estar expuestos a pesadas cargas de trabajo o en condiciones de trabajo ergonómicamente deficientes, lo que puede conducir a lesiones y trastornos oseomusculares.



Un mercado potencial, unos servidores activos



Como en muchos otros casos, este año, en la administración de riesgos profesionales las pyme vuelven a ser el "usuario deseado". En un país de pyme, como Colombia, ellas son los verdaderos clientes y el espacio de expansión de las empresas prestadoras de servicios. A raíz de la entrada en vigencia de la ley 100 del 93, en la administración de riesgos profesionales participan empresas del sector privado que hoy se disputan más del 55% del mercado. Para Suratep, la líder en administración de riesgos profesionales, 7.500 de sus empresas afiliadas son pyme, lo que representa el 87% de sus clientes. Este hecho, como en la dinámica de cualquier mercado, ha generado que el verdadero beneficiado sea el usuario final, al tener más y mejores servicios a precios más justos.



De acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo, aunque el incremento en cubrimiento ha sido mínimo, el gran logro de los nuevos agentes en la prestación de servicios de riesgos profesionales es la nueva concepción de la prevención. Antes de la reforma a la ley 100, la afiliación a riesgos profesionales, además de ser concebida por los empresarios como una imposición o un impuesto, tenía un carácter meramente remedial, pues la copada capacidad del Seguro Social (en esa época, su único administrador) no permitía ejecutar la esencia empresarial de este servicio.



Hoy el papel de las ARP se concentra en la asesoría y el acompañamiento empresarial. Al hacer conscientes a los empresarios de los altos costos que pueden representar para la empresa las enfermedades, accidentes o muertes por orígenes laborales, las ARP trabajan activamente en programas no solo de prevención, sino de capacitación y adopción de nuevas prácticas, según el sector industrial, para contribuir al incremento en la productividad y competitividad de la empresa. "En nuestros indicadores internos, hemos experimentado incrementos en productividad de 35% en empresas donde han adoptado y seguido los programas de prevención y mejores prácticas que Colmena ARP ha propuesto a los empresarios", comenta Silvia Camargo Cock, presidente de Colmena ARP.



Por su potencialidad, las pyme han determinado la creación de nuevos y mejores productos más adaptados a sus necesidades. Para que la empresa privada pudiera ofrecer servicios a este gran grupo de compañías, que en la actualidad representa más del 96% de los establecimientos industriales del país, lo primero que ha tenido que hacer es conocerlas, lo cual garantiza que reciban la promoción y prevención que realmente necesitan, sin malgastar tiempo y dinero. Por ejemplo, en las pyme del sector industrial, los programas de capacitación, prevención y mejores prácticas tienen énfasis en los aspectos técnicos en higiene industrial. Esto incluye manejo de riesgos químicos, como manipulación de componentes, metales, solventes y riesgos físicos, como los de iluminación, ubicación, ruido y temperaturas. "Al analizar las necesidades de tiempo y los recursos de los pequeños y medianos empresarios, hemos diseñado productos y canales para que con medios visuales, virtuales y masivos, las pyme puedan tener acceso a la capacitación y prevención de los riesgos de su empresa enfocándonos en las características del sector en que se encuentran", añade Camargo Cock.



Por esto, si la productividad es el filtro que imponen los mercados internacionales, es el momento para enfrentar los factores que atentan contra la competitividad. Y entre ellos, el factor humano, como eje de las empresas, es decisivo. Para ello es necesario que el empresariado pyme tome conciencia de la influencia del indicador de calidad de vida de los trabajadores en la rentabilidad de la empresa. "Los riesgos profesionales no son un problema del trabajador, son una preocupación compartida del empleador, el trabajador y el sistema", comenta Amparo Polania, presidente de Colpatria ARP.



En la medida en que la alta gerencia identifique la repercusión que estos tienen en la productividad de su compañía, empezaremos a darles impulso a las empresas que en el momento son el motor de la economía nacional, las pyme.







Cápsulas de ARP

Las ARP tienen tres funciones principales: prestación asistencial en caso de cualquier accidente de trabajo, indemnización económica en caso de incapacidades o invalidez, y promoción y prevención de riesgos en el trabajo.

La ARP cubre cualquier accidente, lesión o enfermedad de causa laboral para el empleado directo solamente. En caso de incapacidad permanente o muerte, hay una indemnización para toda la familia. La EPS cubre enfermedades, accidentes o trastornos del afiliado y el resto de su familia.

Accidente laboral es el que se origina a causa del trabajo y que produzca en el trabajador una lesión orgánica, una perturbación funcional, invalidez o muerte. También incluye las lesiones ocasionadas en ejecución de órdenes del empleador o en ejecución de una labor bajo su autoridad, aún fuera del lugar y horas de trabajo.

En caso de originarse un accidente laboral como los descritos anteriormente, el usuario deberá acudir a cualquiera de las IPS que provean servicios para validar la actividad, lesión o enfermedad, de acuerdo con el decreto 1832 de 1994.

Una vez validado el accidente, lesión o enfermedad con causa laboral, la ARP responde por el 100% del valor del tratamiento médico a que tenga lugar. De la misma forma, la ARP responde por la totalidad del salario del trabajador mientras exista la incapacidad.

Para garantizar la creación e implementación de los programas de prevención, la circular 2 del Ministerio de Trabajo obliga a los empleadores a presentar el plan anual de riesgos profesionales y las correspondientes inversiones en cada una de las actividades. Esto con el objeto de garantizar las acciones en pro de la empresa.
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