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¿Qué hace con los bombillos que ya no usa?

La corporación Lúmina ejecuta y financia un plan de gestión ambiental y aprovechamiento de los residuos derivados de bombillos ahorradores, tubos fluorescentes y bombillas de alta intensidad de descarga (HID) considerados peligrosos.

Las campañas de sensibilización desde el Gobierno buscan fomentar entre la población colombiana una conciencia sobre la importancia de ahorrar energía. La corporación Lúmina desde hace 5 años, surge como un programa posconsumo, en respuesta al compromiso ambiental y de salud pública que supone la producción y comercialización de bombillas en el país y la disposición final de los residuos derivados de la vida útil de bombillos ahorradores, tubos fluorescentes y bombillas de alta intensidad de descarga (HID) considerados residuos peligrosos.

Lúmina ha recolectado en el territorio nacional más de 2.400 toneladas de residuos de bombillas, equivalentes a un poco más de 13 millones de unidades. De esta manera es como se han evitado los efectos nocivos que podrían llegar a causar 112 Kg de mercurio extraídos de esta cantidad de bombillas.

A pesar del bajo contenido de mercurio utilizado en la fabricación de cada bombilla, (entre 2 a 10 mg), en grandes cantidades puede ocasionar un grave impacto al ambiente, afectando no solo las fuentes hídricas superficiales y subterráneas, también el suelo y el aire que respiramos.

El mercurio, cuando alcanza las aguas superficiales o suelos y por el efecto de microorganismos, es transformado en metilmercurio, sustancia que absorbida por la mayoría de seres vivos, puede causar daños al sistema nervioso.

Los peces, por ejemplo son organismos que absorben gran cantidad de metilmercurio y como consecuencia, este puede acumularse en las cadenas alimenticias de las que forman parte, además de afectar a muchos animales, incluido el hombre; produciendo daño renal, intestinal, trastornos estomacales, reproductivos y alteración en el ADN, entre otros.

¿Cómo contribuir para mitigar el impacto de industrias y hogares?

Lúmina Colombia diseña, ejecuta y financia un completo plan de gestión ambiental y aprovechamiento de las bombillas que recibe, conforme a la resolución 1511 de Agosto de 2010 del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo. A su vez, involucra el compromiso de los sectores industrial (empresa) y residencial (hogares) quienes deben tener en cuenta lo siguiente:

Los usuarios domésticos deben llevar sus bombillas a los diferentes puntos de recolección que pueden ser ubicados fácilmente a través de la página web http://www.lumina.com.co, son 307 contenedores instalados en 47 ciudades y municipios del país. Las empresas, por su parte, deben enviar los residuos de iluminación a alguno de los 12 centros de acopio, embalados en cajas de cartón, después de contactar a Lúmina y diligenciar un formato para reportar la cantidad de residuos a entregar.

Wilson Contreras, director ejecutivo de Lúmina, aseguró que las empresas que adelantan un proceso consciente en este sentido reciben un certificado de aprovechamiento y quienes lo hacen desde sus hogares se convierten en mejores amigos del ambiente, aportando así su cuota a la preservación del planeta.

Proceso de recolección

Lúmina cuenta con diferentes aliados de Gobierno y equipos de última tecnología, fabricados bajo estrictas normas de seguridad que garantizan la separación de los materiales aprovechables del mercurio que conforman las bombillas. Este proceso reduce la producción de materias primas nuevas y por tanto el consumo energético y la contaminación del agua y el aire.

Dinero habló con Indira Forero, coordinadora técnica de Lúmina, quien aseguró que las bombillas son almacenadas en los centros de acopio y posteriormente llevadas a una planta en Cali donde actualmente son trituradas y demercurizadas para poder usar el vidrio y metal en nuevos procesos económicos como ladrillos de construcción que serán comercializados. 

¿Cómo se le da vida a los residuos de iluminación?

  1. Los tubos y bombillas fluorescentes llegan a la planta de procesamiento embalados para evitar su rotura y se depositan en canecas para el proceso de demercurización,
  2. Los tubos ubicados en bandejas son introducidos en una cámara de destilación hermética donde un sistema neumático realiza la ruptura.
  3. En una cámara con factores de tiempo, presión y altas temperaturas, se produce la evaporación del mercurio y posteriormente, mediante un choque térmico con nitrógeno líquido, se condensa el vapor de mercurio en una trampa para su correcto almacenamiento.
  4. Los residuos de las bombillas sin trazas de mercurio son triturados. Los residuos metálicos y el vidrio son separados a través de vibración de tamices.
  5. Los metales se seleccionan manualmente y el vidrio se procesa para darle características adecuadas de materia prima.
  6. Los casquillos y bases de bombillas hechas principalmente de aluminio y latón, son dispuestas para fundición. Todos los materiales rescatados de los residuos de iluminación para evitar que lleguen al medio ambiente, son usados en su totalidad.

Con el mercurio se explora la utilización en instrumentos de medición, enchufes, rectificadores eléctricos, interruptores y como catalizadores en procesos químicos. El aluminio se usa en electricidad, comunicaciones, para fabricar tubos, recipientes, mecanismos acuáticos, entre otras.

Los puntos o contenedores de recolección están ubicados en centros comerciales, almacenes de cadena, empresas, entre otras organizaciones. Al recibir las bombillas, son transportadas a los centros de almacenamiento ubicados en Bogotá, Medellín, Pereira, Barranquilla, Cali, Ibagué, Bucaramanga, Cartagena, Santa Marta, Sincelejo y Montería.

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