| 11/5/2009 5:00:00 AM

Chrysler renovará sus automóviles Dodge

Chrysler planea renovar su marca de automóviles Dodge bajo un nuevo plan, mientras que el efectivo acumulado por la compañía ha crecido a casi US$2.000 millones desde que salió de la protección por bancarrota en junio. GM no venderá Opel.

Bajo el plan, el fabricante de automóviles busca introducir cuatro nuevos modelos Dodge para 2013 e introducir nuevos exteriores, interiores y motores en la mayoría de su línea actual. Los nuevos Dodge incluyen el sedán Fiat 500 para el mercado norteamericano y diseñado por Fiat SpA, el fabricante italiano que ahora posee 35% de Chrysler.

Ese sedán será un componente clave en el plan de reforma quinquenal de Chrysler LLC que fue delineado aquí el miércoles. A Chrysler le falta actualmente un producto competitivo en el segmento de sedanes pequeños, el más grande y competitivo de los automóviles estadounidenses.

Será difícil reconquistar a los consumidores norteamericanos, que dudan de la calidad de Chrysler. Las ventas del fabricante han caído grandemente este año mientras la economía débil refrena la demanda total de automóviles y los compradores huyen a otras marcas.

Chrysler, con 84 años de historia, perdió más de US$8.000 millones el año pasado y se habría quedado sin efectivo si el gobierno estadounidense no hubiera intervenido a su rescate con US$15.500 millones. Chrysler se vio obligada a pedir protección federal por bancarrota meses atrás este año.

El director general de la compañía, Sergio Marchionne, dijo el miércoles que el efectivo del fabricante ha crecido en US$1.700 millones desde que salió de la bancarrota en el tercer trimestre y que ascendió a US$5.700 millones a finales de septiembre.

 

General Motors no venderá Opel

La decisión de General Motors de mantener su unidad europea Opel es un bochorno para la canciller alemana, Angela Merkel, que había abogado por su venta, pero el cambio de tendencia del grupo estadounidense no sería un golpe duradero para su nuevo Gobierno.

La inesperada decisión dominó los reportes de prensa alemanes del miércoles y opacó completamente el discurso que Merkel dio en la víspera en una sesión conjunta del Congreso estadounidense en Washington, que fue bien recibido.

Líderes alemanes y rusos manifestaron su enfado y los sindicatos rompieron un acuerdo para reducir costos en protesta por la decisión "completamente inaceptable" de General Motors de quedarse con su filial europea Opel tras meses de negociaciones.

El dirigente sindical Klaus Franz rescindió cientos de millones de euros en concesiones de costos que habían aceptado los trabajadores, a cambio de que Opel fuera comprada por Magna, una empresa canadiense con apoyo ruso preferida por Moscú y Berlín.

"El comportamiento de General Motors hacia los trabajadores es completamente inaceptable", dijo a la prensa el ministro alemán de Economía, Rainer Brüderle.

"Creo que los alemanes se están tomando esto con una visión práctica", dijo Gerd Langguth, analista político de la Universidad de Bonn y biógrafo de Merkel. "Psicológicamente es un problema, pero no lo veo como un problema serio para Merkel", añadió.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, insinuó que la batalla por el fabricante europeo de automóviles no ha terminado, y afirmó que es la fiduciaria alemana que supervisa Opel, y no la junta directiva de General Motors , la que tiene que decidir qué medidas se toman.

Merkel, acordó el miércoles con el líder sindical de Opel, Klaus Franz, que General Motors debe presentar un plan para la automotriz europea centrado en la seguridad de los puestos de trabajo, dijo una portavoz del Gobierno.

Merkel invirtió mucho capital político durante el último año para asegurar un acuerdo para que GM vendiera Opel a Magna

Una de las preocupaciones de Merkel, que fue reelegida en septiembre pero cambió de socios de coalición a los Demócratas Libres del (FDP), será el futuro de una planta de Opel en Bochum en el estado más populoso del país.

La planta es vista en riesgo de clausura y las perspectivas de pérdidas de empleos podrían costarles los votos conservadores en las elecciones estatales de mayo del 2010.

Alemania consideraba a Magna y a su socio ruso Sberbank como los que más posibilidades ofrecían para preservar la mayoría de los empleos y fábricas alemanas. La mitad de los 50.000 trabajadores de Opel están en este país.

GM Europa volverá al plan de reorganización que incluye un recorte del 30 por ciento de los costes fijos en Opel, según una portavoz.


(AP)

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