Revista Dinero

Rita Karanauskas, cazamentiras y Administradora de Empresas de la Universidad del Rosario

| 6/4/2012 6:00:00 AM

Cazamentiras de profesión

Saber cuándo alguien está mintiendo podría ser una misión casi imposible. Sin embargo, hay una serie de técnicas y métodos que permiten detectarlo y ese es el trabajo de Rita Karanauskas, la única colombiana especialista en este campo. Dinero.com habló con ella.

por Diana Lache Peña

Es innato que el ser humano diga mentiras. Los expertos indican que una persona dice tres mentiras cada diez minutos. Esto fue lo que más le llamó la atención a Rita Karanauskas para decidirse a ir a Estados Unidos y estudiar más sobre esta profesión poco sonada en Colombia, pero reconocida a nivel internacional, pues hasta el FBI tiene profesionales en esta área que ayudan a resolver crímenes y que en el caso local podría ser una ficha clave para encontrar la salida al laberinto del caso Colmenares.

Rita es la única colombiana cazamentiras, incluso podría ser la única latina, pues es la encargada de dictar capacitaciones en Chile y asegura que no conoce a nadie en estas latitudes con su nivel de estudios. Después de profundizar sobre la teoría de análisis no verbal, en Estados Unidos vino el proceso de hacer valoraciones con casos reales.

Aunque es administradora de empresas de la Universidad del Rosario, su trabajo es detectar mentiras y tiene varios campos de acción. El primero es con empresas grandes de diferentes sectores. Algunas acuden a sus servicios, bien sea para la selección de personal, o para corroborar aspectos en donde el polígrafo arroja alertas.

Además de esto, elige al azar asuntos judiciales. Ella asegura que ha analizado 40 casos internacionales y seis colombianos. Trabaja con grupos de abogados que solicitan su asesoría cuando no están convencidos de que su cliente está diciendo toda la verdad. Muchos lo hacen porque prefieren no jugarse su reputación cuando saben que de entrada su defendido le está mintiendo.

Además dicta un diplomado de 80 horas llamado: detecte la mentira antes de convertirse en víctima. Lo único en lo que definitivamente no se mete es en asuntos de pareja, jamás se ha prestado para destapar infidelidades.

Esta profesión en el mundo está muy avanzada, al punto que el escándalo sexual de Bill Clinton y Mónica Lewinsky salió con fuerza a la luz pública, porque los expertos en esta materia descubrieron que cuando al ex presidente de Estados Unidos le preguntaron por su affair, él miró hacia la derecha, pero su dedo apuntó hacia la izquierda.

El siguiente paso para Rita sería trabajar en una de las centrales de inteligencia de otro país en donde pueda poner en práctica con más fuerza sus conocimientos, pues ella también asegura que en muchos casos el éxito de los negocios también se basa en cazar mentiras.

Su vida familiar transcurre con total normalidad. Dice que su esposo y su hija de 21 años comprenden y apoyan al ciento por ciento su trabajo, así no lo parezca. Para ella “este tema es motivo de risa en casa”.

El pez cae por la boca

En los casos judiciales (como el sonado caso Colmenares), para lograr un diagnóstico que podría llegar a ser en un 98% confiable, ella transcribe palabra por palabra una declaración, de hecho incluye los errores gramaticales, muletillas, vacíos, comas, etc., y así reconoce dónde están las inconsistencias.

“No es lo mismo que yo diga: yo salí en mi carro, a decir: yo salí en el carro. Porque en el primer caso es claro que el vehículo es mío y en el segundo me falta información porque podría tratarse del carro de un tercero. A partir de ahí es que se puede buscar qué hay detrás”, explica Rita.

Es muy común que las personas se equivoquen al tratar de explicar el número de personas involucradas en un hecho. La mayoría comienza hablando de un solo sujeto y a mitad del relato menciona a otra persona, “ahí te das cuenta que están falsificando la historia, porque el subconsciente los traiciona y acaba diciendo la verdad y casi siempre sin darse cuenta”, agrega.

Según Rita, uno pude definir la cercanía de una relación al fijarse el término que usa para referirse a alguien cercano. “Yo fui con mi esposo al supermercado es distinto a decir: nosotros fuimos al supermercado. Eso puede servir para evaluar cómo y qué tan cercano es ese vínculo, por supuesto que no pude ser una camisa de fuerza, no en todos los casos al hablar del otro como un tercero significa que hay algo malo, también se usan otros aspectos para evaluarlo”, precisa la experta.

Hablar más de la cuenta es otra señal concreta de una mentira. El simple hecho de que alguien dé información adicional es un motivo de desconfianza.

También hay un sentido y una lógica en el orden en que se mencionan a las personas. “Uno no nombra primero a un sujeto porque sí, eso da una pauta sobre muchas cosas. A partir de allí puede resultar algo interesante”, dice Karanauskas.

¿Cómo detectar a un mentiroso?

Son varios los factores de comunicación no verbal que son bastante confiables:

- Fuga: sucede cuando al hacer una pregunta la persona se inclina hacia atrás, o ubica un objeto entre las dos personas.

- Cometer varios errores seguidos en una respuesta corta.

- Un punto importante cuando la persona está mintiendo es alterar las cifras: por ejemplo, en su relato involucran a tres. “Estudios realizados en Estados Unidos revelan que el número tres está directamente relacionado o asociado a la mentira”, puntualiza.

- Hay rasgos faciales que identifican las emociones, ya que el ser humano nace con ciertos músculos predispuestos para hacer determinados gestos. Sentimientos como la ira, la tristeza, la alegría o el miedo son difíciles de fingir, a menos que la persona sea un profesional.

- La gente cree que no mirar a los ojos a la persona con la cual se está hablando es un signo de estar mintiendo. Esto es un mito porque la reacción puede únicamente estar relacionada con nerviosismo.

Caso Colmenares

Ella llegó al caso por casualidad. Parte de su labor diaria es analizar los casos judiciales que le llaman la atención y que los medios le dan amplío despliegue. Así fue como descubrió una gran cantidad de inconsistencias que fue comentando entre abogados y de esa forma llegó a oídos del fiscal general, quien decidió conocer más del tema y reunirse con ella.

La mentira que más le llamó la atención fue la de los vacíos en los tiempos en que se presentó todo. “Laura Moreno y Jessy Quintero empiezan hablando de una hora especifica y siguen el relato como tres horas más adelante, y eso es porque hay algo que no están contando, algo tuvo que haber sucedido en ese lapso. Es la primera vez que un fiscal se interesa de una forma tan académica en mi trabajo”, relata.

Si bien en Colombia este tema aún está por desarrollarse, porque todavía un especialista como ella no es fundamental para resolver un caso – como sí sucede en Estados Unidos-, por ahora en el caso Colmenares sus observaciones han servido para que los investigadores ahonden en los puntos específicos y tal vez así lleguen al fondo de uno de los crímenes más complejos de resolver en la justicia colombiana.



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