| 6/8/2006 12:00:00 AM

Capital para el desarrollo

La reciente volatilidad de los mercados internacionales abre de nuevo la discusión sobre lo que deben hacer los países pobres ante la reversión de los capitales hacia los países desarrolados.

En América Latina se conocen de sobra los efectos de los movimientos de capitales: los buenos y los malos. Por eso, el informe Finanzas para el desarrollo global, que acaba de publicar el Banco Mundial, preocupa y alegra a la vez sobre el futuro de la región.

De un lado, en el de las buenas noticias, en 2005 los movimientos de capitales hacia los países en desarrollo alcanzaron un récord de US$491.000 millones. En América Latina entraron US$94.000 millones casi 60% más que en 2004 y una suma que no se veía desde 1999. Esa cantidad, además, se consiguió con una amplia base de instrumentos, en particular, emisiones de bonos de largo plazo, crédito bancario e inversión de portafolio en acciones. También una ola de fusiones y adquisiciones atrajo inversión extranjera directa (IED). En particular se despertó el interés entre empresas de países en desarrollo que generaron un notable movimiento financiero sur-sur.

También entre las historias buenas, los países en desarrollo aprovecharon las condiciones de liquidez mundial para refinanciar sus deudas públicas y privadas. Muchos de ellos recibieron mejoras en sus calificaciones de riesgo que acompañaron unas bajas récord en los spreads de sus bonos, con lo que pudieron conseguir US$131.000 millones en nuevas emisiones de bonos en 2005, 28% más que en 2004, indica el Banco Mundial.

Sin embargo, el entorno podría no ser tan auspicioso como hasta ahora. En particular, el reajuste de los grandes desbalances financieros, como el déficit comercial y fiscal de Estados Unidos, puede provocar las conocidas reversiones de flujos hacia los países desarrollados, dice el banco. De hecho, la volatilidad y el nerviosismo del último mes en los mercados emergentes parecen darles vigencia anticipada a las preocupaciones de la entidad multilateral. En la última semana de mayo, por ejemplo, se produjo la mayor salida de capitales desde los países emergentes en dos años.

Los países en desarrollo todavía tendrán un mejor desempeño que los desarrollados, incluso este año, pero las amenazas al crecimiento son más claras ahora que hace un par de meses. "Los altos precios del petróleo, las tasas de interés al alza y las mayores presiones inflacionarias restringirán el crecimiento en la mayoría de las regiones en desarrollo en los próximos dos años", decía en el informe Hans Timmer, gerente del equipo de tendencias del banco.

Por eso, de nuevo es importante revisar la lista de recomendaciones para evitar catástrofes financieras cuando los movimientos de capital se revierten. Cerrar los déficits comercial y fiscal —incluso más allá de los niveles 'tolerables'— y hacer un manejo macroeconómico prudente.

En esta lista de acciones se podría incluir un nuevo elemento: profundizar las relaciones entre países del sur. "A pesar de que los flujos sur-sur son una porción relativamente pequeña de los flujos totales, tienen el potencial de cambiar la cara de las finanzas para el desarrollo, particularmente si el crecimiento en los países en desarrollo continúa superando al de los países desarrollados", afirmó Mansoor Dailami, autor principal del informe del Banco Mundial.

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